Un "nuevo amanecer" con los fusiles en silencio en Colombia

Primera jornada sin guerra tras 52 años de conflicto y 220.000 muertos
Colombia vivió ayer, entre la emoción y la prudencia, el primer día de silencio definitivo de los fusiles de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras 52 años de conflicto armado, luego del histórico acuerdo de paz alcanzado entre el gobierno y esa guerrilla marxista en La Habana, la capital de Cuba.

"Este 29 de agosto empieza una nueva historia para Colombia. Silenciamos los fusiles. ¡Se acabó la guerra con las FARC!", escribió el presidente Juan Manuel Santos en Twitter un minuto después de entrado en vigor el cese del fuego y las hostilidades.

El esperado alto el fuego comenzó a la hora cero de ayer lunes y marca un hito en la historia de un país que durante medio siglo atravesó su conflicto armado más importante. El enfrentamiento dejó unos 8 millones de víctimas y cerca de 220 mil muertos.

El alto al fuego bilateral y definitivo, ordenado conjuntamente por Santos a la fuerza pública, y por el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timoleón Jiménez, "Timochenko", a sus tropas guerrilleras, ocurrió al cierre de casi cuatro años de negociaciones en Cuba.

Producto del acuerdo de paz cerrado en La Habana el miércoles 24, Santos anunció al día siguiente que había ordenado iniciar el alto el fuego a la hora cero de ayer.

El domingo, el máximo jefe de las FARC confirmó el inicio del cese el fuego en una declaración que dio en la capital cubana.

"En mi condición de comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, ordeno a todos nuestros mandos, a todas nuestras unidades, a todos y cada uno de nuestros y nuestras combatientes a cesar el fuego y las hostilidades de manera definitiva contra el Estado colombiano a partir de las 24.00 horas de la noche de hoy", leyó el domingo el máximo jefe de la guerrilla.

En el primer minuto de ayer, los mensajes relativos al inicio del alto el fuego inundaron las redes sociales para anunciar lo que se ha denominado popularmente como un "nuevo amanecer" para Colombia.

Aunque las negociaciones en Cuba transcurrieron sin una tregua en Colombia, las FARC mantenían desde el 20 de julio de 2015 un alto el fuego unilateral, al que el gobierno respondió con la suspensión de los bombardeos aéreos, pero sin dejar de perseguirlos.

El alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, explicó que las partes diseñaron un protocolo para aplicar a partir de ayer y "darles garantías a todos los colombianos del cumplimiento del cese". El protocolo incluye que las FARC comiencen el "agrupamiento de todas sus unidades" en puntos predeterminados.

Los pactos, que deberán ser validados en un plebiscito el 2 de octubre, establecen que unos 7.000 combatientes del mayor grupo guerrillero del país deberán iniciar su proceso de reintegración a la vida civil saliendo de sus campamentos en medio de selvas y montañas para concentrarse en áreas especiales y entregar las armas a las Naciones Unidas.

Como parte de ese acuerdo, se creará un mecanismo de Jurisdicción Especial para la Paz que se aplicará a los responsables del conflicto armado y que suponía uno de los puntos más espinosos de la negociación.

Los delitos políticos y conexos estarán sujetos a una amnistía, pero los de lesa humanidad, el genocidio y los crímenes de guerra, entre otros, quedarán al margen de ese beneficio y los culpables serán castigados con "restricción de libertades" en condiciones especiales u ordinarias que irán de 5 a 20 años, según la gravedad del hecho y el grado de colaboración del acusado.

Entre las dudas y las urnas

El gobierno colombiano necesita que se aprueben en las urnas los acuerdos de paz para proceder a su implementación. De acuerdo con la autoridad electoral, se requieren unos 4,5 millones de votos a favor del Sí para que los acuerdos reciban el respaldo popular o una votación similar por el No para que sean rechazados. Ganará la opción que más votos obtenga por encima de ese umbral.

El acuerdo también incluye temas como el acceso a la tierra para los campesinos pobres, garantías para la participación en política de los guerrilleros desmovilizados, lucha contra el narcotráfico y desminado, entre otros.

Un grupo de colombianos liderados por el expresidente de derecha y actual senador Álvaro Uribe se opone al acuerdo por considerar que traerá impunidad.

"Este proceso premia al terrorismo al negar cárcel a los máximos responsables de delitos atroces, en un país con más de 100 mil presos por delitos menores que los de FARC", dijo Uribe el viernes 26 en un texto publicado en redes sociales.

Uribe también dijo que el acuerdo permitirá a las FARC el "lavado de dinero del narcotráfico", un delito que queda sin castigo para el que considera "el mayor cartel de cocaína del mundo".

Además, aseguró que "convierte a las FARC en grupo paramilitar, socio del Estado para combatir a otros delincuentes", ya que el acuerdo recoge que las FARC adquirirán el compromiso de "romper cualquier vínculo que hayan tenido con el narcotráfico", así como a colaborar "con acciones concretas" para combatirlo.

Además, hay colombianos de a pie que no ocultan su escepticismo. "No creo que se les pueda creer (a las FARC). Es probable que decidieran dejar las armas, pero no tenemos seguridad de que no van a iniciar una guerra política", dijo a la agencia AFP Felipe Giraldo, de 25 años y desempleado en Bogotá.

Para Carlos Alfonso Velásquez, experto en seguridad de la Universidad de La Sabana, con el cese al fuego con las FARC el gobierno podrá enfocarse en combatir al Ejército de Liberación Nacional, la otra guerrilla aún activa, y a bandas criminales surgidas tras la desmovilización de grupos paramilitares hace una década.

Acuerdo en la ONU

El gobierno colombiano estudia la posibilidad de firmar la paz definitiva con las FARC durante la Asamblea General de la ONU que se realizará en setiembre en Nueva York.

Fuente: Agencias

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