Un paseo por las nubes....en Mendoza

La ruta gastronómica y arquitectónica de esa ciudad tiene ejemplos majestuosos para descubrir y disfrutar: una alternativa distinta al cruzar el río.
Absolutamente inspirada por el post de Luciana Lasus en su blog tras hacer un tour gastronómico, deportivo y paisajístico  por Mendoza, me quedé soñando con esas tierras y queriendo más. Por lo general, salvando lo turístico habitual, siempre hay joyitas para descubrir en las zonas que se visitan y lugares como ese satisfacen la sed de aquellos que buscan algo además de vinos. 

Va entonces un tour más arquitectónico de envolventes de experiencias autóctonas como sólo Mendoza (y el estudio multipremiado Bormida y Yanzon) pueden ofrecer. Empezamos por lugares gastronómicos y luego bodegas, especialmente aquellas firmadas por el mencionado y omnipresente estudio a quienes reverenciamos por plasmar el arte de generar espacios de arquitectura imponente, cual templos al Dios Baco. La solemnidad que impone el paisaje y pero la calidez de sus detalles y escalas son imperdibles.
 
Aquí está mi lista:
 
Brod Panadería
Se especializan en panes con harinas orgánicas y levaduras caseras y además pueden ser consumidos en local en el jardín del lugar. Tienen muy buenos comentarios en Tripadvisor; en especial uno bastante contundente: "Las mejores medialunas y croissants del mundo. Si: del mundo."
 
Silla 14 
Es una cafetería que le hace honor a la clásica silla Thonet vienesa y al arte del ritual en un ambiente cuidado al mejor estilo europeo.
 
Una institución en el lugar del gran Francis Mallman, multipremiado y reconocido allí y en todas partes con cocina a base de los fuegos. Es citado usualmente como el mejor de la ciudad. Con una ambientación característica suya cuidando todos los detalles: iluminación, tapizados, jardinería, show off y demás.
 
El lugar es una antigua bodega de 1884 ideal para cenas románticas, con jardín incluído donde puede verse a los chefs trabajando.
María Antonieta
De Vanina Chimeno, partner de la vida de Mallman, y entrenada en 1884 justamente. Su especialidad es la cocina italiana y francesa, todo hecho en casa.
 
Nadia of
En Chacras de Coria, un sitio ideal para cenas románticas aunque en realidad después de comer uno en realidad lo que quiere es pedirle mano al chef. Recomendadísimo el menú degustación. 

Es un emprendimiento de Nadia Haron, quien llegó de España junto a su marido José Ortega, propietario de la bodega O Fournier. Tienen otro establecimiento más céntrico en una casa cuyana antigua reciclada.
 
Bodegas:
 
Su arquitectura es similar a una pirámide de la cultura Maya. Imponente en la llanura con las montañas de fondo: rusticidad elegante con instalaciones de vanguardia.
 
 
Un bistrot con venta de productos del lugar y un área de cafetería con entorno natural excepcional. Prestan bicis para hacer tours por los viñedos en bici. Si tiene suerte, participar en una vendimia también. En general el tour incluye las mejores bodegas del lugar que reúnen la majestuosidad del paisaje exterior, con la experiencia gastronómica o de alojamiento y la ingeniería de las instalaciones de última generación dispuestas en forma escenográfica, casi religiosa.
 
Bodega O Fournier De arquitectura avasallante combatiendo el entorno, a escala asombrosa, con terminaciones de materiales en bruto. 
 
Una fineza de ambientaciones y prolijidad en instalaciones de ingeniería que dan idea de lo vasto del mundo vitivinícola para lograr el producto final desde la siembra hasta el envasado.
 
Más sencillo por fuera pero elegante por dentro sin aparatosidad pero con elocuencia, con una posada adjunta  para quedarse si no a vivir al menos disfrutar unos días más que singulares.
 
Otros impostergables:
 
Robino
 
Y para quedarse: 
 
En el paraíso también se incluye un restaurant 7 fuegos de Mallman
Otras actividades que pueden contratarse: picnic al atardecer, participar en vendimias, clases de cocina, paseos en helicóptero o viajes cortos cuando hay nieve a algun centro de esquí cercano, rafting, trekking, bicicleta por los caminos, degustaciones y más.
 
Ahora bien, viendo las imponentes resoluciones de este estudio autorizado en la materia y cada uno de los ejemplos podemos reflexionar: 
 
 
Un argumento gráfico elocuente con unas cuantas lecciones para aplicar en emprendimientos gastronómicos, hotelería y afines de las cuales los argentinos suelen ser maestros en la implementación y resultados :
 
Menos es más
No siempre es necesario atiborrar con adornos que no aportan a la identidad del lugar, simplemente basta la diferencia de texturas en muros, enmarcar el paisaje cuando lo vale, reafirmando la identidad del lugar, sin muchas más palabras. En decoración se cumple el dicho "si no tienes nada para decir mejor quédate callado", si no aporta al concepto, mejor olvídalo.
 
La identidad local no es un cartel promocional, alguien disfrazado,  o una artesanía de gusto arbitrario
Puede plasmarse mucho más sutilmente pero con impacto en superficies de materiales de la zona, en la importancia del sol y la iluminación, en la presencia de la vid y sus maderas como destaque, en fomentar espacios para la experiencia del ritual del vino.
 
El riesgo controlado paga
Las cosas copiadas de afuera o tomadas iguales de otros lados dejan de sorprender y aburren. Los volúmenes y escalas manejados con solvencia profesional y cierto riesgo son un paso adelante para generar un circuito donde justamente a pesar de tener cierta personalidad local, saben diferenciarse unas de otras
 
Generar experiencias completas
Desde la implantación y vistas, a la generación de paseos en bici u ofrecer delicias hechas en el lugar, concentrar sonidos, aromas, texturas y sabores en forma de recorridos sensoriales. Nada está librado al azar sino que es parte de un concepto o argumento para el escenario de la película que nos venden... y que compramos.

No se pierdan las increíbles fotos de todo lo relatado, acá.


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