Un quilo de inteligencia y lucidez

Este año se recuerdan 25 años de la muerte del músico Jorge Lazaroff (1950-1989). Un artista completo, arriesgado, creativo, inteligente.

Por Jaime Clara. Comenzó su carrera artística cuando empezaba la década de 1970. Estuvo vinculado a músicos de su generación, como Jorge Bonaldi, Raúl Castro, Jaime Roos, Luis Trochón, Rubén Olivera, Leo Maslíah, Jorge di Pólito, entre otros. Integró los inicios de Canciones para no domir la siesta y los grupos Los que iban cantando o Vale cuatro. Como solista editó cuatro discos: Albañil, Dos, Tangatos y Pelota al medio, además de colaborar en innumerables propuestas musicales, como arreglador, compositor o intérprete.

La musicóloga Graciela Paraskevaídis fue la responsable de seleccionar y editar una serie de artículos que Lazaroff escribió entre 1983 y 1990 en los semanarios Asamblea y Brecha, además de otra serie de materiales poco difundidos.

En el prólogo, la investigadora escribió que, el estilo de Lazaroff, "transita por caminos de cornisa, su corrosivo e imprevisible humor no da tregua y su pensamiento demuestra un dominio de amplios conocimientos teóricos y musicológicos elaborados y conceptualizados con rigor, que permanentemente traspasan fronteras en todas las direcciones." Para Fernando Cabrera, el Choncho -como se le nombraba frecuentemente- "un niño grandote regía su alma, un niño que ya sabía revolucionar."

Entre los Escritos -tal el título del libro- se cuentan notas sobre el Puma Rodríguez, Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat o Les Luthiers. También algunas reflexiones sobre el negocio y el marketing de la música popular.

Por ejemplo, una semana antes de las elecciones de 1984, Lazaroff reseñó la visita de Joan Manuel Serrat a Montevideo. Uno puede imaginar el ambiente que reinaba en aquellos momentos, previos a la salida democrática. Serrat simbolizaba muchas cosas como el prototipo del cantante de protesta y era uno de tantos que reclamaba por las libertades en Uruguay. Luego de fundamentar, desde el punto de vista de la de la composición, la armonía, y la orquestación, Lazaroff se preguntaba "si no fuera por su compromiso con la vida, si no fuera por sus letras, donde Serrat pisa fuerte, ¿qué diferencia hay entre éste y Julio Iglesias, por ejemplo?" Y se responde que "Iglesias también canta bien, hace gestos parecidos, es español, y su orquesta toca las mismas cosas que las de aquel, los sistemas musicales utilizados son muy parecidos (tonalidad, 'lavaje' instrumental, etc) los públicos también multitudinarios, pertenecientes a todas las edades e ideas."  

Sobre el cubano Pablo Milanés (Brecha, 1985) se preguntó "¿dónde está la actitud revolucionaria en el arte de Milanés? Finalmente yo creo que el concepto de 'lo universal' (aparentemente uno de los argumentos que utiliza la Nueva Trova para explayarse) es un invento del imperialismo. Una necesidad del capitalismo. La cuestión es obedecer los patrones determinados por los centros de poder para establecer una unidad de criterio. Una unidad. Todos somos lo mismo. Compramos las mismas cosas, los mismos vestidos, los mismos desodorantes, las mismas guitarras eléctricas, the same autos. Para que el gusto, los gustos de las distintas regiones que el imperio intenta 'igualar' sean los mismos, se debe crear un gusto 'universal', se debe crear una serie de mecanismos de comportamientos culturales que se adapten, que respondan al mismo modelo de electrodoméstico, al mismo modelo de canción, de música. Humildemente, creo que esto es lo que está pasando con los compañeros de la Nueva Trova cubana desde un tiempo a esta parte (...) Ahora todo suena igual, exacto, entre sí mismo y entre todos, obedeciendo a los límites estrictos de la 'música universal'. Los cantores de la Nueva Trova a la conquista de América del Sur con la Universalidad de su música. Este mecanismo económico-cultural es inadmisible si queremos nuevos tiempos, y mucho menos permitible para Cuba."

Con estos dos ejemplos, se nota que en momentos de altísimo compromiso -más político que artístico-  Lazaroff era auténtico  a la hora de opinar y de analizar. No medía consecuencias. Y no por eso, su compromiso político, social y artístico se devaluaba, sino todo lo contrario, se fortalecía. Daba cátedra.

Se extrañan cabezas lúcidas como Lazaroff. Este libro es sólo una muestra de su talento para escribir y su capacidad de análisis. Sus discos, están editados por Ayui/Tacuabé, siempre listos para quien los quiera disfrutar. Ahora sólo faltan nuevas generaciones que no lo olviden.

ESCRITOS. Jorge Lazaroff. Ediciones Tacuabé. Montevideo, 2014. 142 págs.


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