Un uruguayo va tras el cártel de Medellín junto a Tom Cruise

El fotógrafo César Charlone cuenta cómo fue trabajar en Mena, la próxima película de Tom Cruise que se estrenará en 2017

Por Matías Castro, especial para El Observador

A principios de 2015, el fotógrafo uruguayo César Charlone citó a Tom Cruise en una sala de cine. Era una sala común y corriente que había alquilado junto a la producción de la película Mena para mostrarle ciertas pruebas de cámara al actor. Estaban preparando esa película, que ahora está en posproducción y que se estrenará en enero de 2017, y Cruise participaba activamente en las etapas previas al rodaje. En este caso, la decisión era si filmar con cámaras digitales o en cinta de celuloide, como el cine tradicional.

Charlone, gran defensor de los medios digitales para el cine, pasó hace poco por Uruguay y habló de su experiencia con El Observador. "Antes de filmar, fuimos hablando con (el actor y director) Doug Liman (Al filo del mañana, Jumper, Señor y señora Smith) de qué esperábamos de la película", recuerda. La anécdota sirve para mostrar la minuciosidad con la que trabaja Cruise y su equipo. "Hice una prueba de cámara con un modelo, usando a la vez una cámara tradicional y otras dos digitales que quería usar, la Alexa y la Black Magic Pocket. Les mostré los resultados comparados y les gustó. Después hicimos otra prueba con las dos cámaras, pero ahora con Tom Cruise y más equipo. El profesionalismo del tipo es tan alto que participa de todas estas decisiones que implica el proceso".

Volver siempre

Charlone (Montevideo, 1958) saltó verdaderamente a la primera plana hace unos catorce años, con el éxito de Ciudad de Dios, la película de Fernando Meirelles en la que dirigió la fotografía. No fue solo por el éxito de público y crítica, sino también por una nominación (la suya) al Oscar en la categoría Mejor Dirección de Fotografía. Se había mudado a Brasil durante la dictadura para estudiar cine, pero con la intención de volver. Allá se casó y no se mudó a Uruguay sino hasta 1990, cuando su carrera internacional ya despegaba y era convocado para fotografiar comerciales en Argentina y Brasil con frecuencia. Así que tuvo que volver a Brasil. "Hice terapia para entender qué era, y llegué a la conclusión de que soy brasiguayo", explica.

Ahora trabaja con tranquilidad en la posproducción de la película de Liman y Tom Cruise, ya que al estar en esa etapa que es la que sigue a la filmación, se ocupa de supervisar la corrección de colores y otros aspectos técnicos. También supervisa el montaje de 3%, la primera serie que Netflix produce en Sudamérica, en la que él ofició como director general de proyecto y director específico de tres capítulos. Atravesar estas etapas de su trabajo, más descontracturadas, fue lo que le permitió venir a Uruguay.


"Tom Cruise era el primero en llegar al set de filmación y siempre estaba ahí, ayudando a todos" - César Charlone

La estrella del trabajo

"Al principio, la película tenía un guión prejuicioso, donde trataba a los Latinoamericanos casi como indios" dice sobre Mena. "Y yo les decía en broma: 'mirá que ustedes son 200 millones pero en América Latina la van a ver 500 millones'. Y así fueron investigando y cambiando y la película quedó mucho más respetuosa de nuestra realidad. Trataba al cartel de Medellín como una historia de tres campesinos que habían descubierto cómo plantar coca en la estancia que sus padres, también campesinos, y que no sabían qué hacer con el montón de cocaína que habían producido. Mentira, Escobar era tremendo empresario, (Jorge Luis) Ochoa era hijo de estancieros y (Carlos) Lehder era un tiro al aire. Así que durante el proceso investigaron y ajustaron todo. Doug Liman es un tipo muy serio".

La película trata sobre Barry Seal, el personaje de Cruise, un piloto reclutado por la CIA en sus operaciones de apoyo a los Contras de Nicaragua, en lo que se supone que fue la mayor operación encubierta de esa organización. Seal terminó enredado con el cártel de Medellín y el tráfico de drogas en una historia que supuso un escándalo para la administración Reagan ya que el gobierno financiaba su apoyo a los Contras con la venta ilegal de armas a Irán. "Me gustaba mucho hacer algo con el tema de los Contras, de Nicaragua, de lo que pasaba en Centroamérica en ese momento. Tiene toques de comedia, pero en realidad es muy sarcástica porque se mete con el proyecto de Reagan y con el establishment estadounidense", explica Charlone.

"Tom Cruise era el primero en llegar al set de filmación y siempre estaba ahí, ayudando a todos. Es superestrella en el sentido de que, por ejemplo, tenía dos tráilers de dieciocho ejes para él solo. Uno es su vivienda y otro es su gimnasio. Tiene su propia chef, su personal trainer, su vestuarista y maquillador, más su asistente. Él es en sí una empresa y se cuida. Tiene esa cosa de estrella, pero no te lo hace notar. Opina del guión y de todo, porque para el público las películas son de Tom Cruise. Por eso él me preguntaba sobre las cámaras y le tuve que vender esto del formato digital para dejarlo tranquilo de cómo se iba a ver la película. Te doy otro ejemplo: los actores se van a su tráiler en las pausas del rodaje pero él no: se quedaba ahí con nosotros, repasando el guión".

César Charlone

Con este trabajo Charlone regresó a Hollywood y a la colaboración con grandes estrellas, después de Hombre en llamas, protagonizada por Denzel Washington en 2004. Aunque de todos modos, Charlone entiende pertinente hacer una precisión: "La productora que realiza esta película es Imagine Entertainment, que es de (el actor, director y productor ganador del Oscar) Ron Howard. Se trata de un cine más independiente. Es una película de autor. Representa otro tipo de presión, es más amigable a la hora de trabajar".

En el medio, el uruguayo hizo algunas producciones grandes como Ceguera y El jardinero fiel y también dirigió en Uruguay La Redota y El baño del Papa (la última junto a Enrique Fernández). Le ofrecieron hacer la fotografía de El llanero solitario e Into the wild entre otras, pero prefirió trabajar en Brasil, cerca de sus hijos, hasta que entraron en la universidad hace pocos años. "Por otro lado, con mi edad, quiero hacer cosas que valgan la pena en el cine. ¿Para qué me sirve El llanero solitario? Porque la plata igual más o menos la arreglás haciendo comerciales".

El mundo Netflix

Al poco tiempo, a Charlone le surgió 3%, que originalmente era una serie web corta hecha por estudiantes universitarios y que fue convertida en ocho episodios de una hora para Netflix. En los hechos, sigue teniendo características de serie web. "Me parece que la cosa va por ahí. Que el cine es cada vez más para la gran obra cinematográfica y la cosa más autoral va por el lado de las series".

La trama se centra en una realidad distópica en la que una élite vive en un paraíso en la tierra y el resto de la población debe pasar una serie de pruebas para entrar. Como dice el título, solo el 3% logra llegar. El presupuesto fue muy ajustado y Charlone cuenta que el ritmo de producción los llevó a filmar al doble de velocidad que para una película. "Fuimos los conejillos de indias de ellos, porque Narcos fue producción americana en realidad y luego hicieron Club de cuervos en México. Y querían filmar más al sur. El trabajo fue muy bueno, en una relación muy pareja. Nos pusieron un script doctor (que es un supervisor de guiones) y una supervisora general que intervino en todo pero siempre muy respetuosamente y con mucha prolijidad a la hora de trabajar".


Vida y proyecto

En Brasil. "Me llamaron para trabajar con Sean Penn en Into the Wild, pero en Brasil mis hijos daban el examen de ingreso a facultad llamado Vestibular, que es una trituradora. Me quise quedar con ellos".

La película. "Cuando me entrevistaron para Mena les dije que me gustaba porque era una película política. Me dijeron: 'es una comedia de acción'. Les dije que no era lo mío pero me llamaron igual".


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