Un viaje clave

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario

Después de seis años y siete meses de gestión al frente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), nadie puede dudar de la vocación de inserción internacional que despliega el ministro Tabaré Aguerre.

Los que siguen más de cerca sus pasos saben que la inserción internacional de Uruguay es uno de los cinco ejes temáticos que dominan su estrategia como titular del MGAP.

Los que hemos sido testigos en junio del año pasado de la presentación de la trazabilidad del ganado vacuno ante el mundo diplomático y del comercio de la carne en la Expo Milán, sabemos lo que representa para Uruguay llegar los productos que nacen del trabajo de la gente hasta los consumidores más sofisticados.

Ese día en la muestra universal realizada en Italia, leyendo con el celular un código, que identificaba un trozo de carne asada en una parrilla y servida en un plato en un restaurante, el consumidor podía conocer su procedencia.

A un país como Uruguay, que exporta su producción, le va la vida en la inserción internacional

En la pantalla del celular aparecía el productor, los datos básicos de su establecimiento, la identidad del animal y su historia hasta llegar al plato que estaba en la mesa.

Esa es una parte de la historia. Muchos habrán escuchado en estos años al ministro remarcar que a un país como Uruguay, que exporta el mayor porcentaje de los que produce –sea carne, leche, soja, lana o frutas, "le va la vida" en la inserción internacional. Y es así.

Pero antes de llegar al plato, hay mucha agua que corre debajo del puente y que representa el esfuerzo de toda una cadena de productores, industriales, comerciantes y autoridades, cada uno en su papel.

Tiene muy claro Aguerre que el papel del Estado es el de hacer de puente de plata, no para el enemigo que huye sino para el amigo que llega. Es defender los intereses del país en relación a las normas de comercio y las posibles trabas, realizar acuerdos para que luego sean los actores privados los que hagan los negocios.

El ingreso en la cuota 481 de carne vacuna de alta calidad en la Unión Europea y la carne ovina desosada y la fruta cítrica en EEUU han sido mojones en el camino, así como el acuerdo con la Federación Rural para acceder a un cupo de alta calidad sin tope, el TLC con México, que luego destrabó la colocación de leche en polvo, y el ingreso de la carne vacuna a Corea. Ahora ocurre un viaje clave a China, el principal socio comercial de Uruguay en la actualidad.

Solo por mencionar algunos productos, China le compra a Uruguay más de 40% de la carne vacuna que exporta, la mayor parte de la soja y lana, por mencionar los principales productos.

Detrás de las luces de las cámaras de televisión también hay un trabajo de negociación que insume mucho tiempo y esfuerzo. Luego que se desarrolle la agenda del presidente Tabaré Vázquez, habrá un trabajo comandado por Aguerre en la segunda semana de la visita oficial para negociar, actualizar, avanzar y cerrar acuerdos en materia de condiciones sanitarias, protocolos para el comercio, inocuidad y certificaciones, donde Uruguay buscará mejorar su posición ante el gigante asiático.

Es que la evolución de China en los últimos años ha sido vertiginosa. Millones de personas mejoran su condición económica y se integran cada año a esa sociedad que consume más. Casi en forma simultánea, es lógico que crezcan las exigencias del gobierno chino.

Si a este panorama le sumamos un escenario mundial plagado de reglamentaciones y trabas al libre comercio –por la vía de normas, aranceles y paraaranceles– es lógico desearle buena suerte al ministro en esta misión, una de las más importantes que desarrollará desde que agarró el timón del MGAP en marzo de 2010.

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