Una alternativa sostenible al alcornoque

Llega a Uruguay un corcho a base de caña de azúcar

La corteza del alcornoque ha sido desde hace siglos la materia prima para tapar las botellas de vino. El corcho natural sigue siendo una opción casi perfecta para la conservación de vino, aunque para algunos tipos existen mejores opciones. Ya hemos hablado en Sacacorchos de la tapa rosca como una solución ideal para blancos, rosados y algunos tintos jóvenes.

Ahora la cuestión se centra en novedades del mercado de insumos enológicos que abren la posibilidad de subsanar un drama de la producción natural. En Portugal, España e Italia se cultivan los árboles de cuya corteza provienen los tapones naturales. Pero cada árbol necesita 50 años para crecer y empezar a dar sus frutos, y luego entre 9 y 14 años para renovarse y poder ser cosechado otra vez. Con la demanda mundial, la escasez y el precio, el tema ha sido un desafío para la industria, que encontró tanto en la rosca como en los corchos sintéticos una alternativa adecuada según el caso.

Ahora existen caminos intermedios como los sintéticos que evolucionaron por la materia prima y la tecnología aplicada. La empresa Nomacorc lanzó al mercado (en Uruguay lo comercializa Soluciones Vitivinícolas, Solvit) un corcho a base de caña de azúcar que avanza en prestaciones, en comparación a sus antecesores. Además de ser reciclable por el origen del producto, permiten gestionar la interacción del oxígeno con el vino y evitar aromas desagradables. La gestión del ingreso de oxígeno a la botella por el corcho es la clave de un buen tapón. Allí estará dada la evolución y conservación del producto.

Por otra parte evolucionan en diseño y textura, siendo más cercanos a un corcho natural que los sintéticos que hasta ahora conocíamos.

Las plantas de caña de azúcar en Brasil se procesan para convertirse en polietileno biológico.

Según la empresa y algunas experiencias recientes, el nuevo corcho permite emular de manera bastante eficiente al corcho natural. Tiene, además, huella de carbono cero (impacto de emisiones). En todo caso el testimonio está dado en Francia y Estados Unidos, donde varias bodegas han incorporado el producto a sus distintas líneas.

Como sea, lo bueno en este caso es la apertura de posibilidades para que los bodegueros puedan presentar sus vinos de la mejor manera a los consumidores.


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