Una cantante binacional cada vez más uruguaya

Mariana Lucía presenta Mi corazón bombón este viernes en la Sala Zitarrosa

Mariana Lucía solía tener su personalidad partida en dos: la uruguaya y la brasileña. La cantautora nació en Brasil, hija de exiliados, pero volvió a Uruguay en la niñez. Ya adulta, tanto sus canciones como su pensamientos eran bilingües. Aunque recuerda el momento en que el español terminó por dominar hasta sus sueños.

En este sentido, su cuarto disco, Mi corazón bombón, podría considerarse su más uruguayo, con temáticas más urbanas y un sonido más rockero. El único tono brasileño aparece al final, con una versión de Silencio, una canción de su primer disco. "Queda muy poco de eso. Me estoy convirtiendo más en uruguaya", afirmó la cantautora.

Junto a su banda compuesta por Diego Drexler en bajo (que además fue el productor de su disco), Martín Buscaglia en guitarra y Nicolás Constantín en batería, Mariana Lucía presentará Mi corazón bombón en vivo el viernes en la Sala Zitarrosa, con entradas en Tickantel a $ 350.

¿Cómo hiciste el vuelco a este sonido más pop/rock?

Conocí a Diego Drexler, pegamos una amistad muy linda. Y en eso me comentó que le hubiera gustado producirme un disco con una veta más Julieta Venegas. Y no me cayó muy simpático eso, porque no me gusta que te encaren diciéndote qué hacer. Pero a partir de ahí surgieron las ganas de hacer un disco con otra sonoridad. No lo definiría como un disco pop/rock, pero en comparación con los demás sin duda. Hay menos delirio si se quiere.

En las letras también se nota una inspiración más urbana, ¿el haberte mudado de Solymar a Montevideo tiene que ver?

Sin duda, el contexto influye mucho a la hora de componer. Me mudé a La Teja de Solymar Norte, que es un lugar un poco alejado. L14, que es la canción más vieja del disco, es una línea que sale de La Teja y me la tomaba todos los días. Empecé a tener otro tono para todo (risas), y eso se recontra reflejó en las canciones, en el menos uso de la metáfora y un lenguaje más directo.

Precisamente L14 es una de las canciones más rockeras y directas, que narra las vicisitudes que suceden una vez que te subis al ómnibus.

Tal cual, es literal. Cuento lo que me pasó. No me animo a decir que es un rap, pero tiene todo un flow y una métrica. Lo que hago es hablar. Y tiene una guiñadita con el tango, tiene una cosa más arrabalera que para mi refleja ese sabor montevideano. Ese montevideo medio bajón, frío. Todo eso me pasó tal cual.

El arte del disco es muy particular, es una vuelta de tuerca a todos los clichés románticos. ¿Cómo surgió la idea?

Son elementos románticos que me atacan. Así me lo definieron los diseñadores, Juan Duarte y Marcelo Olecrams, que son de Ojota Producciones. Nos gustaba la idea de que te invadieran y te atacaran. Hay una imagen muy conceptual donde estoy envuelta en plástico de embalaje y me siento muy identificada con eso.

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