Una carta enviada hace 145 años en globo desde París aparece en Australia

Es de un hijo a su madre e intentaba superar el cerco prusiano de 1870
Una carta de un hijo a su madre enviada desde París en un globo aerostático durante el cerco prusiano en 1870 apareció en los Archivos Nacionales de Australia, que anunciaron el martes que quieren explorar el destino de esta familia.

Durante la guerra franco­prusiana, los alemanes cercaron casi totalmente la ciudad de París durante más de cuatro meses a finales de 1870.

En aquella época, los globos aerostáticos eran la única vía de comunicación para enviar misivas entre París y el resto de Francia.

Se efectuaban docenas de vuelos, sobre todo por la noche, y así miles de cartas eran distribuidas.

Una de ellas fue descubierta en los Archivos Nacionales de Australia. La carta fue escrita en francés el 6 de diciembre de 1870 por un hombre llamado Charles Mesnier (o Mesmier) a su madre, cuya dirección era la casa del señor Grussin (o Grossin) en el número 8 de la plaza de la Villa, en Pont­Audemer, Normandía (norte de Francia).

"Es un elemento humano intrigante en un momento importante de la Historia", comentó a la AFP la directora general adjunta de los Archivos Nacionales australianos, Louise Doyle.

"No estamos seguros de cómo terminó en Australia, pero sería fascinante saber más detalles. Si hay gente que lo ve, sería interesante tener más elementos de contexto en relación a esta carta", precisó.

La misiva fue transferida en 2001 desde el Museo de Correos y Telégrafos de Queensland (noreste) a los Archivos Nacionales de Australia. Ha visto la luz ahora durante un proyecto conjunto con los Archivos Nacionales franceses.

Según Doyle, la carta fue enviada el 7 de diciembre y llegó a Pont­Audemer el 16 del mismo mes.

"No tenemos carne todos los días..."


En el escrito, lleno de entusiasmo, el hombre tranquiliza a su madre diciéndole que se encuentra en buena salud. "Querida madre. Todos los días espero recibir noticias tuyas y de la familia, pero hasta ahora no he recibido nada", empieza la carta.

"Por el momento, el cerco no ha afectado el estado de nuestra salud", asegura. "No tenemos carne todos los días, y cuando nos la sirven no es mucha cantidad, pero nos adaptamos fácilmente a este estado de las cosas", precisa Mesnier.

Un testimonio que contrasta con la realidad histórica de un invierno especialmente duro y de una grave hambruna que hizo que los más pobres comieran carne de gato, de perro y ratas para sobrevivir.

La misiva es una sola hoja amarillenta, de 20 cm por 13, con unas 50 líneas manuscritas, bien regulares y comprimidas. La hoja está plegada varias veces para que quepa en un pequeño sobre, donde se ve un sello, el sello postal y la mención "par ballon monté" (por globo aerostático).

"El deseo de expulsar a los prusianos es hoy el único pensamiento de París. Sufriremos todo antes de abrirles las puertas de la capital", escribe Mesnier esperanzado.

Su entusiasmo se verá sin embargo frenado. Tras una intensa campaña de bombardeos, el gobierno de la defensa nacional francesa firmará en enero el armisticio y la Comuna de París evolucionará hacia un contexto social mucho más tendido del que cuenta Mesnier.

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