Una copa de vino al día: ¿bueno o malo?

Existen informes que sugieren que el alcohol provoca más de tres millones de muertes al año, pero mucha gente cree que beber alcohol es saludable

*Por James Macinko y Frederico Guanais.

La mayor parte de la población es consciente de que fumar provoca cáncer además de muchos otros problemas de salud.  En las Américas mucha gente ya ha cambiado sus hábitos gracias a que conocen esta información. No obstante, son pocos los que saben que el alcohol también puede causar cáncer, y que consumir bebidas de este tipo puede tener graves consecuencias para la salud. Existen informes que sugieren que el alcohol provoca más de tres millones de muertes al año, además también contribuye a otro tipo de muertes y daños, los causados por los accidentes automovilísticos. Por otra parte, genera que exista más violencia entre las personas, y puede aumentar el riesgo de sufrir más de 200 enfermedades tales como cáncer de mama, colorrectal y de otros tipos. Por eso mismo lo que nos tenemos que preguntar es: ¿Por qué la gente no sabe esto todavía?

Se ha divulgado mucha información contradictoria en las publicaciones científicas y a través de los medios en general. Los estudios iniciales sugerían que un consumo bajo o moderado de alcohol disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas e incluso puede reducir las cifras de mortalidad. En concreto, dichos estudios asociaban unos notables beneficios para la salud al consumo de vino tinto.

Sin embargo, en las últimas investigaciones se cuestiona si esta conexión podría ser resultado de un sesgo de selección o estar confundida por el hecho de que los bebedores de vino tienden también a adquirir productos más saludables cuando van al supermercado. Aunque este debate está lejos de darse por zanjado, parece que mucha gente haya preferido creer una versión simplificada de este mensaje: que beber alcohol es saludable.

En segundo lugar, al contrario que con el tabaco, la gente no es consciente del tamaño de la dosis que están consumiendo realmente. En promedio, se absorbe entre 1 y 1.5 mg de nicotina al fumar cada cigarrillo, y es relativamente sencillo llevar la cuenta del número de paquetes que uno se fuma habitualmente.

En el caso del alcohol, cada bebida lleva una concentración específica; pero aun así, puede ser difícil de calcular. ¿Cuál es el contenido de alcohol de una caipiriña? Incluso aunque se realizara una búsqueda a través de Google, ¡nunca podría estar seguro de la cantidad de cachaza que el mesero ha puesto en su bebida! En el caso del ejemplo del vino tinto, en los últimos años el contenido de alcohol promedio ha aumentado (quizá para mantenerse al día con las preferencias de algún crítico de vinos reconocido) y es posible que las copas de vino se hayan hecho más grandes. Así que, si vas a un restaurante y bebes un buen Malbec con un 15% de graduación alcohólica en un bonito vaso de 250 ml, ¡ya habrás consumido 2.5 veces la cantidad diaria recomendada!

Todas estas dificultades hacen que encontrar datos fiables sobre este tema sea muy complicado. Pero a continuación relatamos nuestras deducciones:

1. Emborracharse y consumir alcohol en exceso es muy peligroso.

2. Debido a la dificultad de calcular la dosis adecuada para cada uno, es mucho más fácil que mucha gente piensen en pasar de un consumo bajo-moderado a uno moderado-alto sin ni siquiera darse cuenta.

3. No es de extrañar que haya confusión dadas las contradicciones que existen en la recomendación para hombres “de consumir 1 o 2 vasos de vino al día”, siendo que esa sugerencia se acerca mucho a la definición de un alcohólico (15 tragos a la semana para los hombres). Además, los impactos del alcohol en la salud son muy diversos, y es muy probable que no se les dé suficiente importancia.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿Qué se puede hacer para mejorar la salud limitando el consumo de alcohol? Aquí van algunas reflexiones:

1. A pesar de lo poco que gustan los impuestos especiales a los economistas, son bastante efectivos a la hora de reducir el consumo de alcohol (y de tabaco). Cuanto más caro sea, menos consumirá la gente.

2. Unas leyes de conducir más duras podrían disuadir a la gente de manejar bajo la influencia del alcohol.

3. Las intervenciones de la comunidad en las normativas sobre el alcohol también son efectivas. Por ejemplo, trabajar para que sea socialmente aceptable quitar las llaves a un amigo para evitar que maneje a casa tomado.

4. Las intervenciones en las escuelas y con las familias han demostrado ser útiles para reducir el consumo de alcohol en menores, ya que puede ser especialmente peligroso.

Pero hay un final feliz para esta historia. A pesar de que no hay, por ahora, ninguna dosis segura para el tabaco, tampoco hay ninguna prueba que demuestre que el consumo bajo de alcohol sea perjudicial realmente. Además, la mayor parte de la gente que consume una cantidad excesiva de alcohol no tiene una adicción al alcohol en realidad, de modo que reducir el consumo que realizan no requiere ningún tratamiento complejo. Simplemente dejar de beber tanto y alertar a los amigos sobre los riesgos.

Esta entrada fue publicada en el blog Mejorando vidas del Banco Interamericano de Desarrollo.

* Frederico C. Guanais de Aguiar es especialista líder en salud del Banco Interamericano de Desarrollo, donde se especializa en políticas de salud y planificación.

James Macinko es profesor de Salud Pública y Ciencias de la Salud Comunitaria. Sus áreas de especialización son la salud global y el análisis de las políticas de salud. Macink se doctoró en 2002 por la Universidad John Hopkins en Salud y Políticas Sociales.

 


Comentarios

Acerca del autor

BID

BID

Blogs del BID