Una cruz en entredicho

La intervención del MEC y la necesidad de transparencia en la Cruz Roja

Muchas empresas y personas lo pensarán dos veces antes de hacer aportes a la Cruz Roja Uruguaya, lamentable perspectiva generada por el desorden e irregularidades que indujeron al gobierno a intervenir una institución que, al menos por ahora, ha dejado de ser símbolo de impecable ayuda humanitaria. La denuncia de su filial departamental de Soriano sobre retención de contribuciones a las víctimas del tornado que devastó Dolores hace siete meses detonó la decisión del ministerio de Educación y Cultura (MEC) de hacerse cargo de la Cruz Roja y desplazar a sus autoridades. Pero los problemas se venían acumulando desde mucho antes. Incluyeron un antecedente similar ante las inundaciones en Durazno el año pasado, claudicaciones administrativas, irregularidades estatutarias y disputas internas.

Juan Pablo Maqueira, director de Asuntos Constitucionales y Jurídicos del MEC, explicó que la intervención se dispuso por comprobación de deficiencias de gestión pero que no surgieron inicialmente indicaciones de delitos. Pero señaló que "si surgen elementos de apariencia delictiva" los interventores decidirán si corresponde que intervenga la justicia penal. Dijo que los tres interventores que manejarán la Cruz Roja durante un período que puede extenderse a un año tienen cuatro cometidos. Además de ordenar el caos administrativo y financiero de la institución, tendrán que depurar el padrón de socios, evaluar posible reforma de estatutos y organizar la elección de nuevas autoridades.

La turbia situación interna de la institución salió a luz públicamente cuando la Cruz Roja de Soriano denunció que el órgano central en Montevideo retenía indebidamente desde hacía seis meses $ 3,4 millones donados por tres empresas para aliviar las penurias de los habitantes de Dolores. El organismo departamental aseguró que esta demora en entregar esos fondos impidió ayudar a decenas de familias que siguen hasta hoy en situación de emergencia, viviendo en contenedores debido a la destrucción de sus casas por el tornado. La presidenta de la Cruz Roja había ofrecido la frágil explicación de que los fondos retenidos estaban depositados en una cuenta bancaria para ser utilizados en presuntos programas futuros.

Previamente miembros del organismo central habían denunciado conductas de los integrantes de la Comisión Directiva en la gestión de la institución y hasta en un presunto trato "deshumanizante" a sus empleados y a los voluntarios que se pliegan a las acciones de asistencia a víctimas de desastres naturales u otras emergencias. Los interventores decidirán en los próximos meses la corrección del agrietado funcionamiento de la Cruz Roja Uruguaya, incluyendo establecer si existieron acciones que configuren delito penal. Pero llevará tiempo lavar plenamente el nombre de la filial uruguaya de una organización ejemplar, creada en Europa en el siglo XIX para ayudar a heridos de guerra. Además de reorganizar su funcionamiento eficiente, es tarea primordial de la intervención del MEC restituirle la transparencia y eficacia que siempre se le atribuyó pero que, desde hace tiempo, estaban claramente resquebrajadas.


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El Observador

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