Una década sin "perdonazos" generalizados en el agro

Situación de la lechería habilitó nueva concesión que no elimina la visión astorista que prima desde 2005
Un día, durante su gobierno, el entonces presidente José Mujica convocó a su despacho a dos directores del Banco República (BROU). Cuando los jerarcas bancarios llegaron a presidencia junto a Mujica lo esperaba el presidente de una de las gremiales agropecuarias. Mujica les dijo que el dirigente empresarial quería contarles y pedirles algo. Entonces el hombre comenzó a relatar la historia de un productor rural para el que pidió una ayuda pues se estaba "muriendo de hambre". Dio la casualidad que uno de los directivos del BROU conocía el caso y le respondió: "Sí, se debe estar muriendo de hambre porque vendió las seis mil cabezas de ganado que tenía". Mujica se paró y dijo: "Se terminó la reunión". Y se terminó.

Tras relatar la anécdota, uno de los directores que participó en aquella reunión aclaró: "Ojo, no todo es así, y como sabemos que no todo es así en el banco queremos consolidar la idea de que las deudas se consideran caso a caso, una por una".

Los reclamos de los productores lecheros de estos días volvieron, sin quererlo, a agitar el avispero dentro de la izquierda, donde esta visión del financiamiento al campo tiene más de una opinión.
Entre 1995 y 2006, o sea hasta un año después de que el Frente Amplio asumiera el poder, el agro había recibido 46 grandes beneficios para encarar su endeudamiento o enfrentar situaciones puntuales como eventos climáticos o caída de los precios en las materias primas.

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*Datos recabados entre 1995 y 2006

Desde entonces primó en los gobiernos de izquierda la visión del astorismo, que se consolidó con más fuerza durante la gestión al frente del BROU de Fernando Calloia. La gestión de Calloia fue elogiada por propios y ajenos hasta la crisis de Pluna, que le generó un procesamiento judicial, como una de las "más profesionales" que se recuerde y con un marcado énfasis en la defensa de los intereses del banco, que venían cascoteados por decisiones políticas que le eran ajenas.

Batlle y los blancos

En 2001, por ejemplo, el gobierno se vio obligado a una generalizada refinanciación de deudas del agro. El presidente Batlle a instancias del nacionalismo había accedió al planteo porque en pocos años las deudas del agro se habían multiplicado por cuatro.

Según un documento elaborado por el gremio bancario (AEBU), que calificó de "perdonazo" la medida, dijo que en esa oportunidad que al BROU le iban "a faltar (en caja) US$ 742 millones".

Un año después, el 2002, los blancos presentaron otro proyecto de refinanciación que fue rechazado por el BROU. El entonces presidente del BROU, Daniel Cairo, dijo que medidas como las planteadas "son de carácter general y benefician a quienes no han cumplido".

La situación generó tensión entre el presidente Jorge Batlle y los dirigentes blancos con los que había acordado alguna fórmula para los deudores del agro. Tras escuchar los argumentos de los directores del BROU, Batlle solo aceptó una solución para las deudas inferiores a US$ 50 mil, lo que causó malestar entre los dirigentes nacionalistas.

Desde el BROU se filtró información según la cual de un total de 1.500 carteras consideradas como de alto riesgo del BROU, 300 correspondían al agro y estaban ante la Justica porque sus titulares hacía ya por lo menos tres años que no pagaban.

Pero aquellas diferencias que Batlle tuvo con los blancos por las deudas en el agro fueron una ventisca comparadas con el temporal que se desató en la izquierda en 2005 durante el primer año de gobierno de Tabaré Vázquez.

Astori versus Mujica

Entonces ministro de Ganadería, Mujica presentó un proyecto de refinanciación que encrespó no solo al BROU sino al entonces ministro de Economía, Danilo Astori.

Con su estilo, Mujica acusó a los gerentes de BROU de entorpecer los trámites de los rurales, a lo que el titular de la entidad, Calloia le salió al cruce: "Los gerentes no tienen potestad de decir que no".
Astori salió en su respaldo con el argumento que hasta hoy viene sosteniendo: "La gente que cumple con esfuerzo, al ver que se anuncian mejores soluciones dejan de pagar. Se arruina el esfuerzo del acreedor y del deudor", dijo entrevistado por canal 5.

Y agregó: "Una ley iguala las condiciones del que puede y del que no puede pagar. Del que quiere y del que no quiere pagar. Lamentablemente, los que no quieren pagar son deudores que tienen participación importante en el endeudamiento. Una ley nos lleva a una situación absolutamente injusta".

El debate se extendió por meses, Mujica amenazó con renunciar, Jorge Larrañaga le ofreció sus votos para la ley de refinanciación y al final Vázquez juntó a Mujica y a Astori y quedaron en revisar los casos que se quería beneficiar con participación del Ministerio de Ganadería.

Por esas fechas trascendió que los 32 mayores deudores agropecuarios con deudas superiores al millón de dólares e incobrables, debían en su totalidad US$ 100 millones.

Paga Rentas Generales

En estos días y ante el reclamo de los lecheros, el que promovió una reunión entre el presidente del BROU, Julio Porteiro, el vicepresidente Astori y el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, fue Vázquez.
El gobierno accedió a una solución a regañadientes ya que sus voceros aseguran que a las empresas lácteas que hicieron negocios con Venezuela se les advirtió que esperaran la conformación de un fideicomiso que les asegurara el cobro. Los industriales niegan haber recibido esas advertencias. Dicen, por el contrario, que apenas recibieron el primer sesgo de duda, cortaron los envíos de productos.

Venezuela no tenía ni tiene fama de buen pagador, pero las empresas lecheras se vieron tentadas porque el gobierno bolivariano les ofrecía un precio 80% por encima del precio de mercado, dice la versión del oficialismo. Ahora que Venezuela no les paga, las empresas lecheras responsabilizan al gobierno de haberlos encaminado a un mal negocio.

Lo que más los alentó fueron las declaraciones de Vázquez al anunciar el acuerdo con Venezuela. El gobierno les garantizó que el dinero que iba a pagarle ANCAP a Pdvsa para cancelar una deuda no iba a salir de Uruguay sino que iría directo a un fideicomiso desde el cual los industriales iban a cobrar, "como garantía de cobro inmediato ante la venta de cada producto", dijo el presidente. Sin embargo ANCAP pagó a Pdvsa en una cuenta en un banco de China y luego Venezuela sólo depositó en el fideicomiso la mitad de lo prometido.

De la reunión entre Astori, Porteiro y Aguerre surgió la fórmula que establece un crédito por US$ 66 millones, cuya tasa no se fijó pero, y aquí la pérdida o el subsidio que toda la sociedad pondrá, de esos intereses se hará cargo Rentas Generales.

Se puede interpretar que Astori se tuvo que tragar este sapo impulsado por Vázquez como forma de hacerle una concesión a Mujica, dueño de los votos de la mayoría de la bancada frenteamplista en el Parlamento.

Fuentes del BROU dijeron que la mayoría de las empresas beneficiadas tiene resto para, en las actuales condiciones, acceder a préstamos del BROU.

Por otra parte se mostraron sorprendidos por dos cosas: la primera que en el debate político se hable de los lecheros cuando en realidad esta situación no la enfrentan los productores sino los industriales, y lo otro -que pudo contribuir con esta visión- es que Vázquez haya anunciado la fórmula primero a los productores que no tienen ni arte ni parte en este negocio en el que de un lado estaban los industriales lecheros y del otro el gobierno de Venezuela. Ahora el negocio tiene un tercer actor, el gobierno uruguayo que, en nombre de todos los contribuyentes, pondrá su parte sin reembolso posible.

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