Una escuela vanguardista que propone volver a los orígenes

El primer centro sustentable de América Latina llega a Uruguay
El año 2016 marcará un antes y un después en Jaureguiberry, el balneario más esteño de Canelones. Es que en marzo se convertirá en la primera localidad de América Latina en tener una escuela sustentable. La iniciativa es un proyecto de la organización Tagma, que toma como modelo de construcción el método desarrollado por el arquitecto estadounidense, Michael Reynolds, fundador de la empresa Earthship Biotecture. Su método utiliza materiales de desecho para construir.

Pero el desafío de Tagma no es solamente innovar en la construcción. También quiere cambiar el paradigma de educación, involucrando a la comunidad en la vida del centro educativo. Por esta razón, ya desde 2014 la organización imparte talleres de sustentabilidad, reciclaje y temas ambientales entre los vecinos, niños y maestros. Martín Espósito, coordinador de Tagma dijo a El Observador que "el objetivo es que el edificio se vuelva un espacio de educación para todos", a donde los padres no solo concurran a llevar a sus niños.

Una escuela diferente

Botellas, neumáticos, madera y latas son algunos de los materiales que se utilizarán para construir la escuela de tipo rural, que cada año recibirá a 100 niños y que llevará el número 294. La construcción de 270 metros cuadrados tendrá además de salones y baños, un invernadero de 34 metros de largo, que también oficiará como pasillo, donde los alumnos plantarán una huerta.

La construcción comenzará el 1º de febrero. Sin embargo, desde los primeros días de enero trabajan en el terreno, ubicado en el kilómetro 80 de la ruta Interbalnearia, 20 voluntarios uruguayos y algunos miembros de Earthship Biotecture, acondicionando el terreno y los materiales. En la etapa de construcción, que se extenderá hasta el 28 de febrero, participarán 20 integrantes de Earthship Biotecture, así como 80 personas provenientes de 25 países diferentes y 20 uruguayos, que al tiempo que construyen asistirán a cursos sobre el método constructivo.

La basura inspira

El proyecto surgió cuatro años atrás, cuando Espósito y otros conocidos vieron el documental de Reynolds, El guerrero de la basura, donde relata el proceso que lo llevó a inventar el método de construcción sustentable. "Después de ver el documental, nos interesamos mucho en el método constructivo. Queríamos regalarle a ANEP una escuela de este tipo y se la ofrecimos", dijo Espósito.

Jaureguiberry, una localidad de 500 habitantes, fue el lugar elegido, dado que cada año recibe más niños en edad escolar de los que realmente puede acoger, señala la página web del proyecto.
El proyecto supondrá una inversión de US$ 300 mil, que se financiará con el aporte de empresas privadas, entre ellas Nevex, y con la cuota de los que asistan a los cursos de construcción.
Edificio autosustentable

El propio edificio se encargará de proveerse recursos como agua potable y energía, explicó su promotor. Para generar su propia energía contará con paneles solares y quizás con algún molino de viento. En tanto, para suministrarse de agua potable, el techo tendrá tanques de recolección de agua de lluvia, donde se podrán depositar hasta 30 mil litros. A partir de entonces, el agua se podrá utilizar cuatro veces. Primero para el uso diario. De allí se filtrará al invernadero y a través de un sistema de tratamiento de aguas residuales, estará disponible para utilizar en los inodoros. Al descargarse irá a las cámaras sépticas y de allí a unos humedales cercanos.

"La idea es que el edificio no tenga un sistema de saneamiento que termine en el mar o en una cuneta, sino que se utilice el agua todas las veces que se pueda usar y que no quede contaminada", manifestó Espósito. La forma de construcción y la orientación del edificio permitirá regular el calor y el frío, y podrá mantener entre 18 ºC y 25 ºC. Además, tiene un sistema de ventilación cruzado. "Eso es lo interesante. Incorpora cosas que existen hace años, pero que ya casi no se usan, todas puestas en un lugar", remató Espósito.

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