Una explicación de cómo es el proceso de adopción en Uruguay

Falta de cupos, de hogares y de técnicos son algunas de las carencias del sistema. Vea el interactivo

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En todo el proceso de adopción la prioridad debe ser el niño, establece el Código del Niño y el Adolescente. Sin embargo, hay recién nacidos que pasan tiempo en los hospitales luego de que se les da el alta porque faltan cupos en los hogares a donde debern ser derivados o familias que los alojen provisoriamente.

También hay niños que viven varios años en hogares del Instituto del Niño y el Adolescente (INAU) mientras que técnicos intentan recomponer las carencias que imposibilitan que vivan con sus familias.

Mientras tanto, decenas de parejas o personas se acumulan cada año a la vez que ingresan al proceso para adoptar un hijo.

En todo ese tiempo, los niños son los primeros que ven vulnerado su derecho a tener una familia, ya que en su mayoría permanecen en hogares cuando el código establece que debe ser "el último recurso" y "por el menor tiempo posible".

"Hay una determinada cantidad de niños que no tienen ni van a tener una respuesta", dijo a El Observador la directora del departamento de adopciones del INAU, Beatriz Scarone.

Se trata de 160 niños que no son aceptados por ninguna de las 40 familias que ya están habilitadas para adoptar un niño por el hecho de ya no ser bebés, tener enfermedades o integrar grupos de hermanos. "Si esperan y hay una cantidad de niños –en condiciones de ser adoptados– ¿somos los perversos del mundo? Tendríamos que tener cero en el registro si tenemos 160 para integrar", dijo.

"¿Cuánto tiempo vamos a hipotecar la vida de los niños hasta que los adultos maduren, reflexionen, cambien?", se preguntó Scarone. "Los tiempos no deben ser los institucionales, deben ser los del niño", agregó.

Los plazos están entre las principales cosas que se le cuestiona al sistema de adopciones en Uruguay. Eso tiene una explicación, según la directora. El período de una pareja entre que se inscribe para adoptar y que logra hacerlo podría ser más corto, pero ahora no ocurre por falta de técnicos. El área de valoración de las parejas (ver nota arriba) cuenta con cuatro psicólogos y dos trabajadores sociales que trabajan 20 horas semanales. En esa etapa están hoy las personas o parejas que se inscribieron entre 2012 y 2013. "Ahí se arma un desfasaje cada año", explicó Scarone. Cada año se estima que quedan cuarenta familias sin analizar, que se suman a las 100 que se inscriben el año siguiente.

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En 2008, el tiempo que debían esperar las personas que manifestaron su interés en adoptar era de cinco años y medio. Ahora aseguran que ronda los tres, pero las autoridades no están conformes con ello. Por esa razón, hicieron un pedido de 40 técnicos que ingresarán al instituto y un equipo de ocho técnicos más que trabajarán por ocho meses. "Eso va a permitir avanzar en más de un año las valoraciones", dijo Scarone. "Si tenemos un mayor espectro de familias (disponibles para adoptar) eso permite que más niños tengan respuesta. Queremos que no existan niños que pudieran tener respuesta y no la tienen porque estamos demorando", dijo.

Como los niños en adopción provienen en su mayoría de familias con vulnerabilidades, las autoridades del organismo buscan que "la selección de las familias sea cuidadosa, para poder evitar una nueva frustración en su proceso de desarrollo y crecimiento", dijo su director, Dardo Rodríguez. Por esa razón los plazos no pueden ser mucho menores.

Reconversión de los centros

El INAU busca realizar un cambio de los hogares y que dejen de ser un lugar de internación permanente para niños. Para ello realizará un llamado en agosto para conseguir familias de acogimiento. Éstas los alojan de manera transitoria hasta que el Poder Judicial decide si volverán a vivir con su familia de origen o serán dados en adopción. De esa manera, buscan evitar que los niños estén varios años internados, porque se considera que la familia es el "mejor lugar" para su desarrollo. "La agilidad en los procesos, en general, es clave, pero no por ser ágiles podemos perder las garantías", manifestó Scarone.

El período en que se intenta reconstruir el vínculo con la familia de origen es el más largo, pero el Código del Niño y del Adolescente establece que se debe hacer lo posible y en última instancia el niño debe ser dado en adopción.


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