Una hermandad artística

Claudio y Rossana Taddei vuelven al escenario con un espectáculo que revela su vínculo musical
Claudio y Rossana Taddei son músicos desde niños. "Hay una foto donde somos muy chiquitos y Claudio está abrazado a una guitarra y yo parada al lado con una muñeca. Es muy simbólica", cuenta Rossana. Una vez que dominaron sus instrumentos –guitarra, acordeón y voz– los Taddei comenzaron a presentarse en boliches con un repertorio que incluía folclore, música andina, Alfredo Zitarrosa y música italiana.

Pero la primera vez que tocaron sobre un escenario profesional fue en Palazzo dei Congressi, en Lugano (Suiza), en el marco de una fiesta latinoamericana. "Tocamos con unos ponchos", recuerda Claudio. Ya desde entonces los hermanos sabían que se dedicarían a la música y se lo tomaban con la seriedad que el asunto requería. Luego vino la banda Camarón Bombay –grupo que ambos integraron–, carreras solistas, idas y vueltas entre Suiza y Uruguay y discos, premios y presentaciones en conjunto.

Tras algunos años sin compartir escenario, los hermanos vuelven a tocar en Montevideo con ReUnión InTuiTiva, un espectáculo que reúne sus dos últimos shows: Intuitivo y Reunión, y que están basados en sus más recientes discos. "Vamos a hacer lo que hacemos y vamos a mezclarnos", define Claudio.

El encuentro surgió de la casualidad. En noviembre Claudio se encontraba en Punta del Este realizando la exposición en la Galería Latina y Rossana ya tenía agendada dos fechas en el Auditorio Adela Reta para el 3 y 4 de marzo. Allí a Rossana se le ocurre incorporar a su hermano al espectáculo.

Mientras Claudio aún se encontraba en Suiza, los hermanos armaron una lista de temas posibles vía WhatsApp. Luego, ya juntos, comenzaron a ensayarla en Cabo Polonio. "Empezamos a tocar y una cosa llevó a la otra. Te vas acordando de canciones. De repente hacíamos una canción y se ve que en el inconsciente esa iba unida a mil más. Y así se arma lo que estamos haciendo", dice Claudio. Su hermana lo define como un trabajo de "desmadejar la madeja".

A pesar de que el show tiene un guión, el componente de la improvisación, aseguran, será fundamental. "Es una característica de nuestra forma de aprendizaje, el trabajar desde lo intuitivo, y eso va a ir ocurriendo naturalmente", afirma Rossana. "Irán pasando cosas espontáneas que nos sorprendan a nosotros también y eso tiene que ver con lo lúdico, con el juego, con la gente que está en la sala. Los dos por separado, que ya tenemos unos 30 años de música, tenemos el mismo sello. Durante el concierto hay mucha interacción con el público".

Por lo pronto, el público ya respondió con entusiasmo. Con sus dos primeras fechas agotadas, decidieron agregar una tercera función para el sábado 5.

La improvisación no solo pasará por lo musical sino que también se trasladará al arte.

En el espectáculo Intuitivo, Claudio pinta en telares amplificados con micrófonos y sensores, transformando cada pincelada en sonidos. El objetivo es "valorizar" aquella música invisible y hacerla presente. Para este espectáculo esta herramienta será incorporada de manera diferente. "Hay una unión de la acción de cualquier tipo de tarea audiovisual con la música; tienen un punto común", explica Rossana, que también es artista plástica. "Hay un sonido y hay un ritmo. Podés hasta escuchar unas melodías. El que lo hace lo siente en su cuerpo, pero el que lo ve, si no lo ha experimentado, queda invisible", concluye.

En este caso, el título de este show no es solo la unión de sus trabajos sino que los términos del encuentro también aportan un significado. "Reunirnos alrededor de esto que hacemos desde que nacimos y sentirse parte de esto es lo que buscamos", afirmó Rossana. Para su hermano, el concepto es más directo: esto es una performance. "Si no hubiera gente ese cuadro no sale, no hay música", afirma Claudio.

"Y para Rossana con su interacción con la gente, con su parte escénica y teatral también pasa eso. Es una reunión entre nosotros, pero también con la gente".

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