Una herramienta para la prevención del soborno en empresas

UNIT presentó una norma para combatir y controlar conductas que involucren corrupción. Expertos hablan del panorama en Uruguay

El Instituto Uruguayo de Normas Técnicas (UNIT) presentó una norma dirigida a la gestión anti-soborno creada por la Organización Internacional de Normalización (ISO).

En Uruguay, el soborno es considerado delito solo en el ámbito público. Así lo establece la ley. Sin embargo, en las empresas privadas, para que sea penalizado, debe formar parte de una ingeniería delictiva más compleja, como la estafa, según informó Luis Fleitas de León, socio del estudio jurídico Fleitas & Fleitas.

Ejemplo concreto de esto es el caso del expresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), Eugenio Figueredo, quien -recordó el abogado- fue procesado por estafa y lavado de activos, mientras que "era evidente" que se trataba de un hecho de soborno.

Pero que sea considerado delito en el ámbito público no es suficiente para enfrentar el problema en empresas u organismos públicos, explicó el docente de Análisis y Gestión de Riesgo en UNIT, Carlos Serra. El docente recordó casos de funcionarios públicos que denuncian de forma anónima actos de corrupción a través de medios de comunicación, por temor a perder sus trabajos.

Para Serra, esto es muestra clara de lo que sucede en Uruguay, y no basta con decir radicalmente que "no hay corrupción". "El camino natural no es que las personas denuncien en televisión sino que lo hagan en su organización" dijo, señalando que el problema está en que "no saben cómo reaccionar" ante un acto de soborno en su empresa.

Esto se pauta en la norma creada por la Organización Internacional de Normalización (ISO) referida a los sistemas de gestión anti-soborno, que fue presentada por el Instituto Uruguayo de Normas Técnicas (UNIT), el pasado 14 de octubre.

Despertar interés

Una tendencia mundial es considerar a las organizaciones como responsables en gran medida de los niveles de corrupción de un país. "Las organizaciones tienen la responsabilidad de contribuir activamente en la lucha contra el soborno; esto se puede lograr a través del compromiso de liderazgo para el establecimiento de una cultura de integridad, la transparencia, la honestidad y el cumplimiento", dijo Serra.

No obstante, hasta el momento no existía ninguna herramienta para combatirlo, ni un estándar para su prevención.

El presidente de UNIT, Pablo Benia, aclaró que si bien la norma 37001 no garantiza que la empresa esté absolutamente libre de soborno, lo que hace es ayudar a reducir el riesgo y, al mismo tiempo, funciona como "una especie de demostración de que la empresa tiene buenas prácticas de control anti-soborno reconocidas internacionalmente". Por su parte, Serra coincidió en que, lo que asegura, es que la empresa "tiene un sistema de gestión y control que la protege".

"Como ciudadanos tenemos presente la problemática de la inseguridad, la educación, pero el soborno también es preocupante porque lo pagamos todos", apuntó Serra.

Fleitas subrayó que al tratarse de una norma técnica, en la medida en que no se recoja por una norma jurídica que la haga obligatoria, su forma de incorporación por parte de las empresas será voluntaria.

Implementación o certificación

UNIT tiene prevista la posibilidad de que las empresas certifiquen la norma ISO 3001. Benia puntualizó que esto permite que una empresa use la certificación como una promoción de su gestión en el campo. Para esto, tiene que someterse a auditorías anuales por parte del organismo certificador, y demostrar de forma permanente que es capaz de mantener el sistema en funcionamiento.

Una empresa certificada, según Benia, demuestra su integridad no solamente ante terceros, sino también ante todos sus empleados: "Es un estímulo para los integrantes de la organización". De no desear certificarse, la empresa igualmente podrá capacitarse para implementar la norma.


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