Una mala mezcla: economía fría y política caliente

La izquierda es escenario de disputas internas y el sindicalismo aporta lo suyo

En su primera reunión con la Suprema Corte de Justicia, el presidente Tabaré Vázquez les dijo a los magistrados que la situación económica y las cuentas del país eran peor de lo que pensaban.

Con el paso del tiempo, en cambio, el ministro de Economía, Danilo Astori, se vio obligado a salir al cruce de los analistas privados, quienes hacían y hacen previsiones más pesimistas que las del gobierno. Las cosas no están tan mal como estos analistas dicen, fue el mensaje de Astori.

Como consecuencia de ello, y sin quererlo, el ministro de Economía le dio argumentos a todos los sectores que piden más dinero en el Presupuesto. Si la situación no es tan mala, mejoren el presupuesto, dicen los reclamantes.
Este apenas es uno de los escenarios puntuales que con el Presupuesto el gobierno tiene sobre la mesa.

Otro se da en el Ministerio de Trabajo, donde los roces con Economía son permanentes y estallaron en el consejo de ministros por diferencias en torno a las pautas salariales, según informó Búsqueda.

El semanario también da detalles de otra disputa que tiene lugar en el seno del gobierno. Durante una conferencia de prensa el presidente del Codicen, Wilson Netto, un hombre que viene del período pasado, amenazó con irse porque el subsecretario de Educación, Fernando Filgueira osó hablar del “marco curricular común”. Eso revela que lo que el gobierno quiere en educación no lo quieren las autoridades educativas, cuyos organismos están integrados por sindicalistas y por ex sindicalistas, devenidos en representantes políticos gracias a la ley de Educación que se votó durante la primera administración Vázquez.

Dos delegados del Codicen son elegidos entre los trabajadores pero los tres nominados por el poder político deben ser personas con 10 años de experiencia en la docencia lo que, tratándose de gente de izquierda, son inevitablemente exsindicalistas. La típica imagen de la serpiente que se come a sí misma por la cola.

El gobierno les dio más poder y los gremios terminaron por propinarle una derrota política al presidente Vázquez luego que este decretara la esencialidad en la enseñanza pero no pudo aplicarla. Nadie en su gobierno salió a apoyarlo.
Dentro del oficialismo hay otras disputas cada vez más desembozadas, como la que enfrenta a Astori con el vicepresidente Raúl Sendic y que pone en tela de juicio la gestión de este último en Ancap.

En corrillos, los actuales gobernantes dicen a todo el mundo que José Mujica les dejó un desorden descomunal.

Cuando el primer gobierno de Vázquez hubo un episodio negativo pero que revelaba el poder que tenían en sus manos los líderes de la izquierda: Astori amenazó con renunciar a Economía y Mujica intercedió entre éste y Vázquez y evitó la renuncia. Tres dirigentes tejiendo en base al poder que poseían. Pero ahora ese poder no es tal.

¿Volverá Mujica a intentar otra presidencia? ¿Lo hará Astori? Sobre la base de que parece poco probable, en segundas líneas hay una ebullición demasiado intensa para tan pocos días de gobierno.

Los economistas suelen advertir que los factores “subjetivos” juegan a veces un peso mayor que los fríos números de las finanzas de un país. Y en cuestiones públicas, no hay factor subjetivo más potente que la política. Y la situación política en el universo de la izquierda no es la mejor.


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