Una oposición moderada y enamorada del centro

Las colectividades tradicionales y el Partido Independiente les escapan a las definiciones de izquierda y derecha
En los partidos tradicionales uruguayos casi nadie quiere ser tildado "de izquierda" aunque mucho menos se acepta el calificativo "de derecha". Mayormente, los políticos tienden a ubicarse en el centro del espectro político, un lugar que calza mejor con las características de un pueblo que casi siempre marca el cinco si le muestran una escala de diez.

"Ni de izquierda ni de derecha: nacionalistas", solía decir el caudillo blanco Wilson Ferreira Aldunate aunque a sus herederos no les molesta si se los ubica en un lugar cercano al centroizquierda, aunque no más allá.

Por su lado, el Herrerismo es considerado por el Frente Amplio como una fuerza de derecha y es común escuchar a dirigentes de la coalición hablar del "neoherrerismo", que liderado por Luis Lacalle Pou se propone, según dicen, resucitar las políticas neoliberales de los años 90.

Desde la izquierda también consideran dentro de la derecha al dos veces presidente Julio María Sanguinetti, quien en otros países es considerado un socialdemócrata heredero de la tradición de José Batlle y Ordóñez.

Batlle y Ordóñez fue el hombre que a principios del siglo XX llevó adelante algunas de las reformas más progresistas de la historia del país y, de hecho, en el Partido Colorado admiten que los frenteamplistas se quedaron con buena parte de aquellas banderas.

En tanto, el Partido Independiente (PI) se proclama como una especie de "nueva izquierda" moderada y alejada de todos los modelos populistas de la región que cuentan con la simpatía del Frente Amplio.

El PI se formó a partir de la escisión sufrida en 1989 en el Frente Amplio cuando la lista 99 y la dirigencia democratacristiana se alejaron de una fuerza política que, entendían, estaba llena de radicalismos.

El expresidente Sanguinetti dijo a El Observador que la discusión histórica acerca de las izquierdas y las derechas ha versado, fundamentalmente, en torno a la predominancia de la libertad sobre la justicia y viceversa.

Y señaló que el batllismo resolvió ese debate hace tiempo al considerar que la libertad "no supone la aplicación de un anarquismo de derecha", ni la justicia el crecimiento de un Estado "juez y gendarme" de casi todo lo que ocurre. Sanguinetti consideró que si bien en el Frente Amplio "hay corrientes de todo tipo", su ideología tiende cada vez más hacia el centro.

"El otro día el presidente Vázquez se reunió con los expresidentes para contarles acerca de los acuerdos a los que había llegado con una poderosa empresa multinacional, ¿se imaginan lo que hubieran dicho hace 20 años si un presidente colorado hubiera hecho lo mismo?", preguntó.

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