Una película uruguaya a lo Woody Allen

El filme protagonizado por Noelia Campo y producido por un equipo de amigos, refleja las inquietudes de treintañeros
Los Modernos - tráiler

Matías Castro / Especial para El Observador

"Yo confiaba en ellos", dice Noelia Campo sobre los directores y guionistas de Los modernos, la primera película uruguaya que protagoniza. Mauro Sarser y Marcela Matta, también son debutantes en el cine, ya que este "drama sexual", como lo promocionan, es el primer largometraje que escriben y dirigen. Además, Matta y Sarser lo produjeron y lo editaron, por lo que es un proyecto enteramente de ellos. "Desde la primera vez que leí el guion supe que quería trabajar con ellos", agrega Campo.

Después de más de 16 años de carrera en teatro y televisión, Campo encontró en Los modernos un papel y un proyecto que calzaba con sus intereses. Solo había actuado en la argentina La peli, en la que encarnaba a la estudiante de cine que obsesionaba a Darío Grandinetti. En Uruguay tuvo un papel secundario en La cáscara, de Cali Ameglio, y un poco antes también había actuado en los cortos El cojonudo y Nico y Parker. Pasaron nueve años hasta que volvió a protagonizar una película.

"Desde la primera vez que leí el guion supe que quería trabajar con ellos". (Noelia Campo)

En Los modernos Campo encarna a una productora de televisión con dos hijos, divorciada, que está de novia con el personaje que interpreta Mauro Sarser. El es un intelectual que trabaja como editor de audiovisuales, aunque desea dedicarse a trabajos más artísticos. Alrededor de esta pareja hay otras dos, cuyas historias se entremezclan, aunque ellos son los protagonistas de las agitadas dos horas de una película que es digna heredera del estilo de Woody Allen, pero con las inquietudes de treintañeros uruguayos.

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Real y veloz

El primer dato a tener en cuenta es que la trama tiene algo que ver con las historias verdaderas de los actores y directores. "Era importante hacerla rápido, ahora", explicó Sarser, a propósito de esto mismo.
"Aparte de que Clara (su personaje) tiene una profesión parecida a la mía, su historia y sus conflictos tienen puntos en común con lo que viví. Pasé por algunas de esas emociones, a las que volví para ayudarme a construir el personaje", contó Noelia.

Sarser y Matta se conocieron cuando eran estudiantes de la Escuela de Cine del Uruguay. Compartieron varios proyectos, fueron pareja y finalmente solo compañeros. Él trabajó como editor y ella fue productora en TV Ciudad durante muchos años. Uno de los numerosos proyectos en los que colaboraron fue el documental 3 millones, editado por Sarse y producido por Campo. En 2013 decidieron emprender un proyecto enteramente personal por primera vez y escribieron la sinopsis de Los modernos, entusiasmados sobre todo por uno de los principales reveses que tiene la trama. Sin adelantarlo, se puede decir que es tan insólito como biológicamente posible y que, precisamente por estas dos características, la idea fue puesta a prueba con varios lectores del guión.

"Uno escribe sobre las experiencias cercanas, las que conoce o las que vivió. Luego está la imaginación, que aparece cuando te preguntás qué harías si llevaras cierta situación a un extremo", explicó Marcela Matta. "Hay cosas que sacamos de nuestras vidas, que no son coincidencias. Pero están mezcladas con otras que le pasaron a amigos y otras que son inventadas", agrega Sarser.

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Como querían hacer su película casi de inmediato, escribieron el guión completo en menos de un año. Optaron por filmar completamente en blanco y negro, y escapar de los caminos regulares de producción. No esperaron por fondos de financiación, premios a guión, becas ni ninguno de los azarosos recursos que emplean habitualmente las producciones en este lado del mundo. Solamente pusieron a andar la maquinaria, a la inversa del dubitativo personaje de Sarser, que tanto teme dar algunos pasos en la vida. Por eso, algo más de tres años después de que comenzara el proceso, ya tienen la película terminada, a punto de estrenarse comercialmente en cines y con un agente de ventas internacionales que les aseguró presentaciones en el festival de Mar del Plata, el más prestigioso de Latinoamérica, y en el de Huelva, España.

Amigos y métodos

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La película fue armada en base a una suerte de trabajo cooperativo, apoyado en parte por las relaciones de amistad que une a los integrantes del equipo técnico y a los actores. "Es como siempre se trabajó acá en el teatro. A mí me parece que de esta forma los actores logran vidas artísticas mucho más ricas, porque a la edad de uno ya capaz que tienen 20 obras en cartel... Cuando estudiás cine te enseñan el sistema de producción de la industria. Entonces, me parecía que el mundo audiovisual estaba enfermo por querer imitar a la industria", dijo Sarser.

Entrevistar al director en su apartamento después de haber visto la película es como continuar en la ficción, salvo que la realidad es a color, porque es el mismo lugar que usaron para filmar y sigue decorado de igual manera. En apariencia, además, Sarser no es tan distinto a su personaje. "La ventaja de ser dos directores es que yo siempre podía estar detrás de cámaras, sobre todo para ayudar a marcar la parte actoral de él", dice Matta.

Por otro lado, la desventaja del sistema de producción que eligieron consistía en que filmaban cuando el equipo tenía momentos o días libres de sus demás trabajos, por lo que las cinco semanas de rodajes se distribuyeron a lo largo de cuatro meses. Esto llevó a que a veces transcurriera una semana o más entre un día de rodaje y el siguiente, por más que estuvieran trabajando en la misma escena. Como se trata de una película con tanto diálogo, estas interrupciones representaron un desafío para los actores.

Noelia Campo tiene su método para volver a entrar a su personaje, sin importar el tiempo: "Me conecto desde el texto, en general. En este caso, mi personaje no es tan diferente a mí misma, y eso ayudó. Y si vos decís lo que escribió el guionista, no se necesita otra cosa. No es lo mismo que repetir el texto, porque cuando leés te das cuenta de lo que quiso decir y lo que pretende. Si sos intuitivo o comprendés el texto como debe ser, eso es de lo más importante que te tenés que agarrar".

Este año Noelia se ha dedicado sobre todo a la televisión, ya que de lunes a viernes conduce con Jorge Temponi el programa Después vemos, por TV Ciudad. La única obra que hizo en teatro fue Pedro Infante no ha muerto, una coproducción entre Uruguay y México de la que se representaron solamente seis funciones en Montevideo, como parte del ciclo Iberescena. "No sé qué tanto ayuda la televisión con el tema del público", opinó la actriz, para desmentir la idea de que la exposición a través de la pantalla chica garantiza el éxito de cualquier proyecto que se haga. "Hice muchas obras de teatro que convocaron poca gente. Toc Toc se agotó en las cuatro temporadas en la que estuve y en la quinta, en la que ya no participo, también se agota. Por otro lado actué en Lucrecia, de Shakespeare, y Mein Kampf, de Tabori, que no tuvieron mucho público. Todo va en el tipo de obra. Perdidos en Yonkers, por ejemplo, fue súper exitosa".

"Yo me conecto desde el texto. En mi caso, mi personaje no es tan diferente a mí misma". (Noelia Campo)

Sarser, Matta y Campo se conocieron hace muchos años y fueron testigos y compañeros de sus respectivas carreras. Sarser de hecho la ayudó a cargar muebles cuando Campo se mudó con su primera pareja. Matta y él, a su vez, la acompañaron en su carrera teatral. La película representa, a su manera, esa travesía entre la forma en que cada uno se adapta a las reglas sociales, las búsquedas personales y los reveses de la vida, pero concentrados en dos horas y con mucho tango.

Si la popularidad que da la pantalla chica ayuda para atraer público, es otra historia, más especulativa, que queda fuera de Los modernos y del grupo de amigos que apostó por su producción.

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