Una pieza de baile en búsqueda de un lenguaje común

Graciela Figueroa presenta una pieza especial en la Gala de Ballet del Sodre

Del clásico al contemporáneo y del contemporáneo al flamante. Con cada movimiento, el tiempo se dibujará en las tablas del Auditorio Nacional del Sodre, que a partir de hoy albergará su Gala V. Primero será el turno de Paquita, creado por Joseph Maziller en 1846, modificado por Marius Petipa en 1881. Otro paso lo dará Jiří Kylián, con su Petite mort de 1991, y el gran salto será de la coreógrafa uruguaya Graciela Figueroa, que colaborará con el Ballet Nacional del Sodre (BNS) por segunda vez, esta vez a pedido del director, Julio Bocca.

No obstante, el ofrecimiento antes fue diferente. "Gerardo Bugarín (exgerente del BNS) me decía que tenía que hacer algo que durara más de una hora, que fuese mejor que Giselle y Coppelia, y que fuese en (zapatillas de) punta", comenta Figueroa a El Observador entre risas. Sin embargo, la estructura de las galas le dio la oportunidad y el desafío de reducir la coreografía a 30 minutos, dialogando con los clásicos viejos y nuevos que la antecedían.

"Desde que empecé a trabajar fui sintetizando, porque era una obra que parecía que podía durar toda la noche por la potencia con la que me venía la inspiración", agrega. Aunque ahora lleva el nombre de Gracias, la creación inédita de Figueroa se llamaba Masa, mesa, misa, moza, musa. En ese cambio de nombre el concepto de misa continúa presente, especialmente a través de Bach, uno de los autores que le dan sonido a la pieza. "La religión de Bach es bien determinada y a mí me venía una conexión no con una religión, sino con aquello que tienen en común todas las religiones: la búsqueda de la trascendencia, de la plenitud humana".

El perfume, de Luciano Supervielle y Jorge Drexler, música compuesta por Figueroa y Rodolfo Vidal y tonadas andinas de Ramiro de la Zerda, ayudan a marcar los distintos momentos o edades de la obra, que va desde la inocencia de la niñez y la potencia de la juventud a la conciencia de la adultez y la irradiación de la vejez.

Aunque las zapatillas de punta planteadas originalmente se mantienen, no circunscriben el estilo a lo estrictamente clásico. "Dejé libertad, que los bailarines usaran las zapatillas que quisieran, porque lo que me importaba era tomar lo que ellos son y lo que pueden ofrecer para que se desarrollen, y yo con ellos", comenta Figueroa.

Desde las elevaciones y las caídas de lo clásico a las acrobacias, "la paleta se junta", sin segmentaciones y con un cuerpo de 32 bailarines que alternan entre los solos, los dúos y los cuerpos de danza, aunque cada uno con su propio carácter. "Yo venía con un material muy complejo, que tuve que ir cambiando en la marcha. En esa marejada tuvimos que ir buscando un lenguaje común. Ellos aportaron a los movimientos para transmitir su propia personalidad", agrega.

Pese a que las piezas de galas no siempre dialogan entre sí, la complementación era una de las preocupaciones de Figueroa. "Es un programa potente por lo que abarca", señala, destacando además las distintas facetas del amor que exponen las tres piezas. "En Paquita es un amor romántico, en Petite mort es el orgasmo, y en Gracias está el amor constante, a través de muchas formas", señala.

Con una trayectoria en la danza que comenzó en su infancia, Figueroa se ha desempeñado tanto en Uruguay como en EEUU y Brasil, ahora con sus espacios de desarrollo artístico y terapéutico. "Siento que la danza conecta con la alegría profunda. Es algo que ayuda a que la Gracia llegue a la tierra, a tus pies, a tu casa. Es curadora".

En esa intuición, Gracias fue un envión. "Lo siento como un proyecto en el que me pregunté, '¿realmente me largo a hacer esto, con este tiempo? Sí'. Fue una inspiración que me vino. Y que tenía que ser".

Modernos y no tanto


La Petite mort incluye seis hombres, seis mujeres y seis floretes, con el rol de parejas de baile. Más que una línea argumental, se hace presente un simbolismo con el término petite mort, utilizado para hablar del orgasmo. Paquita, en tanto, retrata en sus variadas versiones la historia de una muchacha de alcurnia que fue separada de su familia y luego mantiene un romance con un oficial francés.

Datos


La Gala V se presentará desde hoy hasta el 12 de junio, con entradas de $ 160 a $ 810.


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