Una ruta deplorable, trabajo e inclusión financiera

Vázquez atendió reclamos de vecinos de Santa Clara del Olimiar
“¿Vienen esquivando pozos?”, le preguntó el oficial de tránsito a los dos periodistas que iban en el auto. La ruta 7 devolvía la imagen de un cráter con baches irreconciliables en un prolongado tramo de kilómetros. Por eso a nadie le sorprendió cuando un hombre, en el Consejo de Ministros abierto de ayer le pidió soluciones al presidente, Tabaré Vázquez, para que esa ruta vuelva a ser un lugar de tránsito seguro. El diagnóstico del estado deplorable de ese camino fue reconocido por los presentes con un aplauso. Y así también lo entendió el presidente y su ministro de Transporte, Víctor Rossi, quienes dijeron que ellos mismos habían hecho camino por esa ruta para llegar al encuentro.

El calor plomizo de ese día de campaña electoral en el que el entonces candidato recorría Treinta y Tres volvió a aparecer, cuando el ahora presidente visitó Santa Clara del Olimar. Vázquez recordó ese día de campaña y rememoró lo que dijo: “Si ganamos el gobierno vamos a hacer un Consejo de Ministros en Santa Clara y aquí estamos”, comenzó el presidente.

Como de costumbre, el mandatario explicó que había trasladado a su gabinete a 280 kilómetros de Montevideo para ver y escuchar “la realidad” con sus propios ojos y oídos. En más de una ocasión, dijo ayer que este tipo de encuentros eran propicios para “dialogar, escuchar y aprender” de la ciudadanía. “Que nos ayuden a interpretar la realidad”, subrayó el presidente.

“Si trabajamos mal no duden en decirlo porque van a tener en este gobierno oídos que los escuchen”.

El presidente dijo que continuará practicando el “gobierno de cercanía” durante todo lo que resta de su administración y señaló que hará una rendición de cuentas para ver qué pasó con las promesas que se hicieron en cada uno de los lugares en donde estuvo.

Los pedidos


Fueron pocos los ministros que hablaron durante la “parte administrativa” del Consejo de Ministros y el micrófono pasó rápidamente a manos de la gente. Se escucharon pedidos, reclamos y opiniones de todo tipo. Algunos versaban de temas domésticos y otros a cuestiones más complejas, como la educación.

El primero fue Jorge Álvarez, un hombre que se identificó como un discapacitado a quien se le negaba la posibilidad de conseguir un empleo público. Álvarez dijo que se había preparado y estudiado, pero no se le daban las oportunidades. Tanto el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, como la ministra de
Desarrollo Social, Marina Arismendi, reconocieron “dificultades” en torno a la inclusión laboral de personas discapacitadas y se comprometieron a seguir avanzando en el asunto

Una señora comentó dificultades que la inclusión financiera presenta en localidades como Santa Clara del Olimar, sobre todo a partir de las pocas capacidades que el Banco República presenta en estos lugares como la ausencia de cajeros. “Lo que le pedimos es que sigan cobrando con su recibo que paga el patrón”, pidió. Astori respondió que el BROU está haciendo esfuerzos para mejorar su “presencia y su gestión”. El vicepresidente, Raúl Sendic, señaló que el Parlamento aprobó un correctivo a ley de inclusión financiera según la cual las empresas pueden seguir pagando a sus empleados en efectivo si se constata la falta de cajeros electrónicos.

El presidente se despidió entre saludos con escolares. Y Santa Clara del Olimar volvió a la normalidad.


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