Una solución humana para las noticias falsas de Facebook

Los editores, utilizando el buen juicio, podrían ser la respuesta
Margaret Sullivan, para The Washington Post

En una conferencia sobre tecnología, un entrevistador abordó al CEO de Facebook, Mark Zuckerberg acerca de las noticias falsas que proliferan en su red social, sugiriendo que estas habían influido en el triunfo de Donald Trump. Una noticia muy compartida, por ejemplo, decía que el Papa Francisco había apoyado al candidato republicano.

Zuckerberg se burló de esta pregunta: "Personalmente, creo que la idea de que las noticias falsas en Facebook, una cantidad muy pequeña del contenido que hay allí, influyeron en la elección de alguna manera es una idea bastante loca. Los votantes toman decisiones basadas en su experiencia vivida".

Desde entonces, tras numerosos ataques, Facebook ha dado algunos pasos positivos respecto al tema.
Hace unos días, Zuckerberg escribió sobre la importancia que le da su empresa al problema y explicó las formas en las que Facebook podría lidiar con él. Mencionó los servicios de verificación de terceros; las formas más eficaces para que los usuarios puedan marcar los engaños; y los esfuerzos para evitar los falsos sitios web que prometen volver al usuario rico a partir de la publicidad.

Sin embargo, es tiempo de un movimiento más audaz: Facebook debe contratar a un editor ejecutivo de alto nivel y darle a esa persona los recursos, el poder y el personal para tomar decisiones editoriales.
Zuckerberg puede querer evitar llamar a esta persona un editor, ya que ha insistido en que Facebook no es un medio de comunicación. De hecho, Facebook en sí no produce contenido de noticias, sino que simplemente permite a los miembros de su comunidad compartir sus propios contenidos.

Cualquiera que sea la denominación, Facebook necesita a alguien que pueda distinguir una fotografía premiada con el Premio Pulitzer de pornografía infantil y que pueda diferenciar una mentira sin fundamento de una historia de cuidadosamente investigada.

En Facebook, todo lo que sucede tiene que ver con la reproducción de los contenidos. Para simplificar: cuanto más se comparte un artículo entre tus amigos, más probable es que lo veas. Claramente, eso no es suficiente. Lo que se necesita es buen juicio.

El gigante del Silicon Valley es una importante fuente de noticias y para algunos grupos demográficos, el principal. Su influencia sólo va en una dirección: en aumento.Es comprensible que Facebook no quiera convertirse en el censor supremo del mundo. Y no debe y no tiene por qué hacerlo.

Cuando Zuckerberg dijo recientemente que identificar la verdad es difícil, Ben Smith, editor jefe de Buzzfeed, tenía una respuesta lista: ese podría ser el caso, dijo, "para los algoritmos y epistemólogos, pero es algo que a los periodistas profesionales se les pide que hagan todos los días, y en realidad no es tan complicado. Se trata de juicio, el tipo de juicio que no puede ser determinado por un código complicado o confiando en bien intencionadas pero vagas 'normas comunitarias'".

La necesidad de un juicio editorial en Facebook no comenzó con esta situación post elecciones, sino que ha estado gestándose durante muchos meses.

El verano pasado, por ejemplo, una mujer de Minnesota llamada Diamond Reynolds usó su smartphone para transmitir una horrible escena a través de Facebook: su novio, Philando Castle, había sido asesinado por un policía. Su publicación fue eliminada alrededor de una hora después - Facebook dijo que era debido a un fallo técnico – y luego fue posteriormente restaurada.

Luego, en setiembre, Facebook eliminó la fotografía ganadora del Premio Pulitzer de Nick Ut de una niña vietnamita que huye de un ataque con napalm porque violaba los estándares de la plataforma sobre desnudos y pornografía infantil. Cuando la ira global surgió, también fue restaurada.

Emily Bell, directora del Tow Center for Digital Journalism de la Universidad de Columbia, ha pedido a Zuckerberg que cambie de opinión sobre el papel de Facebook en el ecosistema de los medios de comunicación. "Al reconocer que Facebook puede y debe desempeñar un papel más activo en la edición - sí, la edición - de su propia plataforma, y la contratación de personas reales para hacerlo, Zuckerberg fomentará los bienes comunes cívicos, así como abordará el creciente problema de cómo la gente percibe a esa red social".

Y la semana pasada, el autor Jeff Jarvis y el empresario de tecnología John Borthwick ofrecieron 15 maneras de combatir la falsa epidemia de noticias. Entre ellas: contratar editores, "no para crear contenido, no para editar, sino para llevar sentido de responsabilidad pública a sus empresas y productos".

Los editores, por supuesto, están lejos de ser infalibles. La mayoría de ellos se apresurarían a admitirlo. Pero esta medida pondría a alguien a cargo que podría ayudar a los periodistas y tecnólogos a hablar entre sí y que podría tomar decisiones basadas en el buen juicio. ¿Sería suficiente para eliminar las falsas noticias? Ciertamente no.

Sin embargo, el nombramiento de un editor ejecutivo de Facebook sería un paso adelante, aportando responsabilidad y sentido común en un lugar donde es muy necesario. También sería un buen ejemplo para otras empresas de tecnología y plataformas sociales que están lidiando con los mismos problemas.

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