Una sorpresa buena, otra no tanto

La largada en Iowa de las internas partidarias para las elecciones de EEUU deparó una sorpresa preocupante y otra bienvenida

La largada en Iowa de las internas partidarias para la elección presidencial de Estados Unidos en noviembre deparó una sorpresa preocupante y otra bienvenida. Aunque Hillary Clinton venció al populista Bernie Sanders, la ínfima diferencia entre ambos agudiza la incertidumbre sobre el respaldo de los votantes a los dos postulantes en los otros 50 estados del país. A tal punto fue pareja la votación que en seis distritos hubo empate, y el ganador en cada uno se definió tirando una moneda al aire. La fortuna favoreció a Clinton, que ganó los seis a cara o cruz. El resultado pone a la veterana dirigente, esposa del expresidente Bill Clinton y exsecretaria de Estado del presidente Barack Obama, a la cabeza en la carrera por la candidatura del Partido Demócrata.

Pero no puede descartarse una recuperación del senador Sanders, a quien muchos definen como el único socialista en el Senado, algo inusual en un país donde la etiqueta de izquierda se limita a ser tachado de liberal. Sanders atrae a mucha gente descontenta, especialmente entre los jóvenes, con su promesa de crear “una revolución política” para aplastar al poder económico de las grandes corporaciones, eliminar desigualdades sociales y colmar las necesidades de todos, con más tono demagógico que realismo. Sus anunciadas metas improbables contrastan con la prudencia de Clinton, que se ha limitado a prometer lo que considera factible. Se ha abstenido, por ejemplo, de asegurar atención a la salud a toda la población y solo asume el compromiso de mejorar en lo posible la reforma sanitaria que Obama introdujo a medias.

Más alentador que el apretado resultado demócrata en Iowa fue el freno al multimillonario Donald Trump por el senador conservador Ted Cruz en la contienda por la nominación del Partido Republicano. Aunque las encuestas nacionales lo mantienen al frente entre los aspirantes republicanos, Trump solo tuvo el 24% de los votos, cuatro puntos por debajo de Cruz y solo uno por encima del senador Marco Rubio. Cruz y Rubio comparten la defensa de los valores morales y de la familia como base de una sociedad ordenada. El volumen de su votación combinada desinfla bastante a Trump, quien atrae votantes con proyectos xenófobos y simplistas, como construir un muro en la extensa frontera con México para evitar la inmigración ilegal y prohibir el ingreso al país de todos los musulmanes, como reacción al terrorismo.

Queda aún mucho camino por recorrer. Pero las primarias en Iowa, pese a ser un pequeño estado rural, son desde 2008 las primeras de 51 compulsas internas y se las considera un anticipo del pulso electoral del país. En el complejo sistema de elección indirecta de Estados Unidos, seguirán en los meses próximos contiendas en los otros 50 estados. Luego de las primarias, la convención nacional de cada partido elegirá su candidato a presidente. Quien gane en cada estado, aunque sea por un voto, se lleva la totalidad de sus delegados al congreso de electores, que escoge como presidente al que reúne más delegados, aunque su voto popular sea superior al del triunfador, como ya ha ocurrido en el pasado en por lo menos dos oportunidades. La decisión de los electores es finalmente confirmada en una sesión conjunta de las dos cámaras del Congreso, laurel centrado por ahora en una dura batalla entre Clinton y Sanders en el Partido Demócrata y Cruz, Trump y Rubio en el Republicano.


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