Una terapia de jazz

El Teatro Solís recibe la novena edición del Festival de Jazz de Montevideo
Cuatro días. Dos escenarios del complejo cultural del Teatro Solís. Una agenda de conciertos con exponentes de diversas tendencias y lenguajes –como para oponer, discutir, disfrutar, de la dinámica de un género de fronteras porosas–, más otra agenda paralela con talleres para músicos. De esta forma la capital se apresta para una nueva terapia jazzística condensada e intensiva con la novena edición del Festival de Jazz de Montevideo, que irá desde este lunes y hasta el jueves 17.

Este expresión musical se mantiene viva y por tanto en constante transformación tanto a nivel local como internacional, reconoce Philipe Pinet, responsable del festival y de los ciclos anuales del Jazz Tour. "Y ese es uno de los desafíos para renovar cada año la propuesta de este festival, agregándole valor tanto en lo educativo como en lo artístico y en la gestión, particularmente en la búsqueda de apoyos de nuestros aliados oficiales e institucionales, como son las embajadas, que nos permiten integrar a la grilla a músicos extranjeros".

El festival, recuerda, nació en el año 2008 en conexión con una red de festivales de la región, como el de Buenos Aires, el de Córdoba y el de Rosario, que se realizan habitualmente a esta altura del año. "Es una suerte de pool de festivales que tienen muchos elementos en común. Y esta coordinación ha facilitado la incorporación de figuras internacionales a cada una de las programaciones y, al mismo tiempo, ha contribuido a despertar el interés de estos músicos por llegar a Montevideo", añadió el productor.

Nuevos oídos, nuevos públicos

En el impacto local de un evento de estas características se reconocen al menos dos aspectos interesantes. Por un lado, plantea Pinet, la buena recepción que tiene una propuesta que devino regular y que incluye varios días con música diversa, de alto nivel técnico y estético. Pero, a la vez, cada año se renueva la necesidad de ampliar el público.

Salvo notorias excepciones, el público jazzístico comparte algunas características con el público de la llamada música culta: "Está compuesto por personas bastante mayores, que son fieles, que además manifiestan en su mayoría avidez por conocer nuevas músicas. El tema es llegar a los más jóvenes, lo que sigue siendo una preocupación para nosotros al igual que para el Teatro Solís y para la Intendencia", explicó.

En esa línea de trabajo, Pinet reconoce que los conciertos dieron en años anteriores la cantante francesa Zaz y el brasileño Lenine, o el que dio en marzo de este año la virtuosa banda neoyorquina Snarky Puppy, dejaron pistas que merecen ser atendidas. Y todas apuntan en una dirección: a la apertura hacia nuevos lenguajes, que integren las inquietudes de las nuevas generaciones. El efecto de esta apertura, subraya el productor, es muy claro: la presentación de Snarky Puppy, el inquieto proyecto que lidera el multiinstrumentista, compositor y productor Michael League, convocó tanto al público jazzístico habitual como a gente muy joven, de entre 18 y 30 años. "Estos jóvenes, que vienen de escuchar otros estilos, otros géneros, se integraron a los que vienen habitualmente a los conciertos de jazz, conformando una zona de intercambio con intereses que pueden conjugarse.Y hacia ahí queremos caminar: hacia la apertura a otras músicas. Por eso en este noveno festival se han ubicado en los horarios centrales algunos artistas uruguayos, como Francisco Fattoruso y su grupo, Rada con Confidence, Leo Gasso y su cuarteto, entre otros, que tienen un planteo moderno", añadió.

Visitantes

Para la apertura del festival, este lunes a partir de las 19, recalarán en Montevideo tres proyectos musicales que pueden tomarse como signos de la trama de contrastes que pulsa en un territorio creativo que, a pesar de las críticas y protestas de músicos y analistas, sigue etiquetándose como "fusión". A primera hora, en la sala Zavala Muniz, actuará el hiperprolífico saxofonista holandés Ban Van Den Dungen con su cuarteto, integrado por Miguel Rodríguez en piano, Steve Zwanink en contrabajo y Gijs Dijkhuizen en batería. Le seguirán, a partir de las 20.30 pero en la Sala Principal del Solís, la singular propuesta del contrabajista Carlos Bica y el pianista João Paulo Esteves Da Silva, dos figuras importantes de la escena jazzística de Portugal que han focalizado sus trabajos a dúo y con otras formaciones en personales desarrollos de la improvisación en clave ornettiana. Y en el cierre de esta primera jornada festivalera, actuará otro dúo que ya lleva tres décadas de trabajo continuo y varios títulos discográficos, integrado por el pianista franco-estadounidense Jacky Terrason y el trompetista frances Stephan Belmondo.

Dos formaciones españolas estarán en la segunda noche de conciertos: a las 20.30, en la Sala Principal, actuará el joven pianista madrileño Miguel Rodríguez con Marius Beet en contrabajo y Gijs Dijkhuizen en batería. Y luego, a las 21.40, será la esperada presentación de Juan Perro Trío, liderado por el exvocalista y compositor de Radio Futura, Santiago Auserón, en voz y guitarra.

Los visitantes volverán el miércoles, a las 20.30, en la sala principal del teatro, con la joven banda de jazz-rock Residents of the Future, de Israel, liderada por el guitarrista Yuval Ron. Y en la última jornada, el jueves 17, en este mismo escenario, se presentará el espectáculo "Puccini e Verdi in jazz", con Fabrizio Mocata en piano, Gianmarco Scaglia en contrabajo y Ettore Fioravanti en batería.

Los locales

El equipo celeste del festival tiene mucha materia estética y exploración de lenguajes. El martes, a las 19 y en la Zavala Muníz, tres figuras históricas del jazz local pondrán sus artes y técnicas en un original abordaje: serán Héctor 'Finito' Bingert (saxo), Daniel 'Lobito' Lagarde (contrabajo), Jorge 'Negrito' Trasante (batería y percusión), con el proyecto Monk'ndombe.

Con su muy vital y creativa propuesta tanguero, el joven bandoneonista Leo Gasso actuará el miércoles a la noche, también en la Zavala Muniz, junto a tres virtuosos: el pianista José Reinoso, el contrabajista Antonino Restucia y el baterista César Durañona. Y esa misma noche, pero en la Sala Principal, después de la actuación de Residents of the Future, Francisco Fattoruso presentará su poderoso proyecto creativo con una nutrida banda de músicos locales.

El cuarteto de saxofones Ellas, integrado por Ana Laura Sellanes, Andrea Viera, Lucía Espósito y Natalie Cordero, abrirán la última noche, en la Zavala Muniz. Y otro prócer de la música popular, el señor Rubén Rada, dará por cerrado el festival en la sala principal del teatro con su formato de gran banda, titulado Confidence, tras la actuación del trío italiano que hará versiones jazzísticas del repertorio de Puccini y Verdi.

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