Una tradición floral que se mantiene fresca en emprendimientos

La atención por las flores se vuelca en proyectos que involucran diseño de arreglos y talleres de cuidados para sobrevivir

El lenguaje de las flores persiste, solo que de manera más sencilla. Con antecedentes milenarios, la utilización de los arreglos florales como un método de comunicación para expresar sentimientos se popularizó en Inglaterra durante su época victoriana, cuando un ramo de rosas podía ser la manera menos escandalosa forma de expresar la pasión entre dos personas.

Al día de hoy, las flores siguen presentes en dos espectros tan alejados –pero a su vez, intrínsecamente unidos– como la muerte y el amor. Sin embargo, según sostienen tres uruguayas enfocadas en el cuidado de las flores y en el diseño de arreglos florales, la mayor lucha que deben combatir estas plantas es la del cliché.

Durante la feria Camino Verde, enfocada en productos ecológicos y naturales celebrada entre 5 y 6 de agosto en el LATU, un stand compartido entre las emprendedoras María Díaz y María Cecilia Sgarbi llamó la atención de varios de los transeúntes de la convención. Es que tanto Díaz como Sgarbi, dueñas de sus respectivos negocios centrados en las flores, decoraron su puesto para convertir una pequeña cabina blanca en un espacio cargado de vegetación de diseño.

Pero antes de encontrarse gracias a su interés por las flores, ambas emprendedoras llegaron por caminos diferentes.

Sgarbi, encargada de La Protea, se dedicó a la jardinería y al paisajismo, el estudio o diseño de parques y jardines. Su trabajo estuvo enfocado en barrios privados como La Tahona. Sin embargo, su interés empresarial viró hacia una realización más personal y la jardinería se convirtió en una tarea tediosa a nivel personal. Así comenzaron los talleres y luego, La Protea, que funciona desde hace dos años.

El nombre, según explicó en conversación con El Observador, refiere a una planta de origen sudafricano que le fue regalada por una amiga de la infancia. "Siempre tuve esa sensación que haría algo mi cuenta y que tendría que ver con flores. (El nombre) tiene un significado muy especial para mí".

Desde su hogar en el Centro, donde cuenta un jardín interior de invierno, Sgarbi brinda talleres junto a Díaz sobre la conservación de flores y el diseño de arreglos florales, que también vende a través de encargos personales.

Uno de sus objetivos profesionales es "reivindicar a la flor", indicó Sgarbi: "Quien dice que no le gusta que le regalen flores, está mintiendo".

A la hora de armar un ramo de flores –que puede costar entre $500, $1500 y · $ 3000– la encargada de La Protea afirmó que hay varios elementos a tener en consideración. Un buen arreglo floral, describió, debe tener en cuenta la composición de las diferentes especies, el manejo del color y la geometría total del ramo. También adhirió que no se debe tener miedo a combinar otros elementos no naturales en el armado.

"Cuando trabajas con la naturaleza, el tiempo es clave", indicó, al referirse al carácter efímero de las plantas una vez que están en un florero. "Las flores son sutiles y se necesita paciencia", comentó.

La calma, aseguró Sgarbi, es uno de los factores que han motivado la implementación junto a María Díaz de talleres de flores dirigidos a grupos pequeños, en los que la relajación y una instancia sin tecnológicas son atractivos que atraen al público adulto.

"No solo lo tomo como un elemento decorativo, sino también amoroso que hace al hogar y humaniza los ambientes" - Rose Galfione

Por su parte, el interés de María Díaz en los arreglos florales surgió por una falta de "florerías con onda", según lo describió ella. Tras profesionalizarse mediante cursos enfocados en el cuidados de huertas y jardines, la licenciada en Administración de Empresas decidió abrir su propio negocio, que tomó impulso gracias al "boca a boca".

Díaz comenzó a decorar pequeños eventos y fiestas familiares y este interés devino en la creación de Lo Vemos En Casa, su propio negocio en el que, al igual que Sgarbi, comercializa flores y ofrece decoración.

La presencia en la penúltima edición de Camino Verde en 2015 habilitó el encuentro entre ambas socias, que si bien mantienen sus emprendimientos por separados suelen combinarlos a la hora de brindar cursos grupales, decorar eventos o participar en ferias.

Según describió Diaz, estos talleres están dirigidos a pequeños grupos de no más de quince personas. Mayoritariamente las alumnas suelen ser mujeres. Allí, sobre una mesa grande trabajo, se describen las diferentes características de las flores previo a comenzar un instructivo sobre el armado de un ramo.

"Cada vez estoy más convencida del atractivo que tiene para la gente reunirse a hacer algo con sus manos y conversar", comentó Sgarbi. " Los talleres se dan con la gente que se pone a trabajar y se conecta con algo más que su celular. Crean algo bonito y luego pueden llevárselo a su hogar", señaló.

Tanto Díaz como Sgarbi sostienen que las redes sociales han ayudado a incrementar el interés por este oficio. Las encargadas de Lo Vemos en Casa y La Protea responsabilizan a plataformas como Facebook e Instagram, en las que mantienen cuentas activas, como factores clave a la hora de atraer un porcentaje fundamental de su clientela.

Por su parte, la cocinera profesional y sumiller Rose Galfione también brinda cursos dedicados exclusivamente a las flores. Galfione dirige en Carrasco el negocio La Casa de Rose, en el que también imparte diferentes cursos, de gastronomía, protocolo y las reglas de comportamiento en torno a la mesa.

"(Las flores) son un elemento muy importante en la casa", mencionó Galfione. "No solo lo tomo como un elemento decorativo, sino también amoroso que hace al hogar y humaniza los ambientes", comentó.

Galfione mantiene su propio vivero y utiliza algunas de sus flores para su cocina o para la creación de una mermelada en base a pétalos de rosa, que también vende a un precio de $ 400 el envase.

Para Gafione, un ramo de flores es como un cuadro. "Te gusta o no te gusta. Deben ser armónicos y tienen que adaptarse al lugar en el que están. El desafío es saber qué poner, cuánta flor usar y qué flor usar para cada ocasión", indicó al describir el contenido de sus cursos.

De acuerdo a la empresaria, el interés por el manejo de las flores se ha mantenido estable durante los últimos años, principalmente en dentro del público femenino, y cree que seguirá así. "Las personas tienen miedo de hacer las cosas mal y a las flores hay que entenderlas. Lleva tiempo, pero los resultados valen la pena".


Cómo conservar las flores

De acuerdo a María Cecilia Sgarbi, encargada del emprendimiento La Protea Paisajismo, existen algunos trucos para conservar las flores por mayor cantidad de tiempo:

- Antes de colocar las flores cortar entre 2 y 3 cm sus tallos en un ángulo de 45 grados.
- Nunca dejar hojas por debajo del nivel del agua ya que se pudrirán más rápido.
- No colocarlas cerca del aire acondicionado. Deben tener sol directo o alguna fuente de calor durante el día
- Mezclar dos o tres cucharadas de azúcar en el agua (dependiendo del tamaño del florero).
- Poner 1/4 de cucharada de cloro por litro de agua.
-Diluir dos aspirinas en agua tibia, esperar a que se enfríe y agregar al agua. El ácido que contiene evita el desarrollo de microorganismos en los tallos.



Cocinar y comer con flores en Macachín

Macachin

El restaurante Macachín se ubica en la calle Santa Teresa 619 bis en Maldonado. Abierto todo el año, allí es el lugar de cocina de Adrián Orio, dueño y chef de Macachín. Destacado en sitios como Tripadvisor y en publicaciones como el diario estadounidense El Nuevo Herald, el establecimiento gastronómico es el lugar en el que Orio experimenta con diferentes recetas en base a ingredientes nativos. Como promotor de la "comida uruguaya creativa" la carta de Orio puede incluir una lengua a la vinagreta de remolacha; canelones de quibebe, salsa de zanahoria y leche de coco; terrina de carne con manzana y apio flambeados y lentejas deshidratadas, por nombrar alguno de sus platos más recientes. Orio también incluye varias flores, como los macachines, que le dan nombre a su restaurante en sus recetas. Los pétalos o frutos de las flores son utilizados en platos dulces y salados respectivamente. El restaurante está abierto durante todo el año y sus menús son publicadas diariamente a través de Facebook.


Lavender, un jardín para tomar el té



Lavender Tea Room

Lavender abrió en 1996 como un vivero y un emprendimiento familiar llevado a cabo por Maureen Cummins y César García. Desde hace un tiempo sus hijas Catalina y Lucía también se sumaron al negocio y Lavender implementó un salón de té. Ubicado en la calle Mones Roses 6415, el atractivo gastronómico del Lavender, en el que Cummins brinda diferentes talleres sobre el cuidado de las plantas, ha hecho que los comensales s suelan complementar su visita al salón del te con adquisiciones dentro del vivero. Actualmente el lugar abre a los mediodías, en los que cuenta con una carta concebida para al almuerzo, así como en las tardes. Según contó Cummins a El Observador, la incipiente primavera brindará un paisaje único dentro de lugar, debido a la cantidad de rosas que se encuentran plantadas en los canteros. "Uno de nuestros fuertes son los rosales, son arbustos que reflorecen el vivero. Ese tipo de plantas no solo embellece los exteriores sino cualquier interior", señaó Cummins, quien apuntó que la rosa es una flor que "jamás pasará de moda".



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