Una tríada surgida de la lucha antidrogas en el mando policial

Rivero, Guarteche y Layera pasaron por la comandancia antinarcóticos
Un grupo de oficiales llegó a la Fiscalía Letrada de la Policía en 1993 y formó un equipo que desde hace dos décadas marca el rumbo y la estrategia de la política criminal en lo que le compete al instituto policial como brazo de las acciones que le marca el poder político. La Fiscalía Letrada de la Policía ya no existe más; se convirtió, con el paso de los años en Asuntos Internos.

Pero de aquel equipo, dirigido por Rafael Lanzón y formado hace 22 años, salieron tres oficiales que, a su tiempo, comandaron la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) y que luego terminaron ocupando la dirección Nacional de Policía, o sea el cargo de jefe de todos los policías. Esos oficiales son Roberto Rivero, Julio Guarteche y Mario Layera,quien asumió el cargo la semana pasada. ¿Por qué de la Brigada Antidrogas salen los líderes de la Policía?

Rivero, Guarteche y Layera recibieron capacitación en el extranjero en el combate al Crimen Organizado y forjaron "la política del todo". Hasta su desembarco en la DGRTID en 1995 (primero de Rivero y Layera, luego de Guarteche en el año 2000), el combate al narcotráfico buscaba principalmente incautar la droga y enviar al delincuente a prisión. "La política del todo" que instauró aquel equipo pretendía dar un paso más: desarticular la cabeza de la organización y golpearla económicamente. La profesionalización de pequeñas células de investigación durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti estableció una nueva metodología policial.

Dos décadas después, Layera, uno de los oficiales que integraba aquellas células de investigación, asumió como director nacional de la Policía en lugar de Guarteche. Por el camino quedó la carrera de Rivero, quien en el año 2000 y tras un enfrentamiento con el ministro Guillermo Stirling por la persecución de un cártel mexicano sospechado de lavar dinero en Uruguay pasó a retiro.

Recambio generacional
La renuncia por razones de salud de Guarteche provocó la llegada de su mano derecha, Layera, a la dirección nacional de Policía y generó además una docena de cambios en jefaturas y direcciones. El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, aseguró que esto responde a "un recambio generacional", pero aclaró que los oficiales son elegidos "en la inmensa mayoría" por el mando policial.

"Una de las condiciones (que estableció Guarteche en 2010 cuando asumió la dirección nacional) fue que no hubiera nombramientos en la Policía que no se hubieran discutido con él", dijo Bonomi. "Si después de discutido la decisión la tomaba el mando político y no el mando policial, él lo admitía", agregó.

Tanto Guarteche como Layera han sido y son claves en la definición de la política de seguridad que hoy impera. El gobierno ha buscado combatir el aumento del poder de los narcotraficantes con expertos en la materia. La Brigada Antidrogas se ha convertido así en la cuna de la cúpula policial. En la evolución de la delincuencia se pueden encontrar algunas explicaciones a este fenómeno impulsado por un tipo de crimen organizado, el narcotráfico, como el país no conocía.

Entre 1990 y 1995, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, hubo 311 procesados por narcotráfico. En el siguiente gobierno de Sanguinetti, 340; en el de Jorge Battle, 1.342; en el primero de Tabaré Vázquez, 2.733 y en el de José Mujica, 3.507. Bonomi aseguró semanas atrás que el enfrentamiento entre los narcotraficantes subió de nivel y entró en la fase de guerra. El asesinato de personas ajenas a la lucha entre delincuentes marca a fuego y sangre ese cambio. El hombre en quien recaerá la responsabilidad del mando policial será, una vez más, un oficial salido de las filas antinarcóticos.

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