Una Venezuela en penumbras busca resistir la inestabilidad

Los venezolanos conviven todos los días con la escasez, la falta de medicamentos y la oscuridad
La población venezolana se encuentra totalmente agobiada. Los apagones, la falta de suministros en los supermercados, la escasez de medicamentos y la complicada situación política se han instalado en el día a día de los venezolanos, que ven como la estabilidad de su país se desmorona a medida que pasan las horas. El presidente Nicolás Maduro, totalmente enfrentado con una oposición que domina el parlamento venezolano, ha acumulado medidas paliativas para la grave situación energética que vive el país, aunque al parecer ha perdido el rumbo del gobierno. Es por eso que ayer miles de personas firmaron en favor de un referéndum propuesto por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), bloque opositor dominante en el Parlamento, para lograr la revocación del gobierno de Maduro, acción que fue habilitada el pasado lunes por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Una de las medidas más controvertidas decretadas por Maduro fue la de reducir el horario de trabajo de los empleados del sector público a tan solo 16 horas por semana, por lo que trabajarán solamente lunes y martes, teniendo como asueto de miércoles a viernes. Los empleados públicos, que suman aproximadamente 2 millones de personas, ya tenían todos los viernes libres, hasta por lo menos el próximo 6 de junio, y trabajaban seis horas al día, por lo que la jornada laboral de 40 horas a la semana se redujo a un 30%.

Con la administración pública paralizada y cortes de luz programados de al menos cuatro horas en casi todo el país, la crisis eléctrica se hace más evidente, y a su vez, desató algunos focos de violencia, sobre todo en la ciudad de Maracaibo.

Esta ciudad fue testigo de algunas protestas menores durante lunes y martes, mientras que varios comercios fueron saqueados por delincuentes que aprovecharon las penumbras en las que se vio sumida la ciudad. También hubo algunos incidentes en un sector de Caracas y en tres ciudades del norte, según reportes provenientes de esos lugares.

Para evitar mayores incidentes, Maduro ordenó a las fuerzas de seguridad del país utilizar la represión para controlar los desórdenes que pudieran ocurrir.

"El que intente violencia frente a una circunstancia como esta (...), hay que caerle con todo el peso de la ley porque estaría cometiendo graves crímenes contra la seguridad y la patria", advirtió.

Los apagones a gran escala comenzaron el lunes pasado y continuarán durante 40 días para encarar una sequía provocada por el fenómeno de El Niño, que tiene al borde del colapso el embalse de la hidroeléctrica Guri, generadora de 70% de la electricidad del país. Además de la jornada reducida en el sector público, los niños no tendrán clases los viernes, y los centros comerciales y hoteles deben generar parte de la electricidad que consumen. También se decretó que el próximo domingo se adelantará 30 minutos la hora para aprovechar más la luz del día.

A su vez, el país enfrenta graves problemas de asistencia médica, sobre todo en el abastecimiento de medicamentos para farmacias y hospitales.

Es por eso que el parlamento venezolano pidió el pasado viernes a cuatro países y varias organizaciones internacionales que donen medicinas, algo que había sido rechazado de antemano por Maduro.

Los países a los que se le pidió asistencia fueron Brasil, Chile, Uruguay y México.
Maduro negó la existencia de una crisis médica, que comprende también la estructura de los edificios de sanidad, y rechazó los pedidos de ayuda de la oposición, ya que consideró que buscan crear las condiciones para una intervención militar de Estados Unidos.

La oposición abocada a la revocación de Maduro

Empeñada en sacar a Nicolás Maduro del poder antes que finalice su mandato, la oposición, mayoría en el Parlamento, se encuentra en campaña para recoger las poco más de 195 mil firmas necesarias para comenzar con el proceso de revocación. Este mecanismo fue autorizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusan de ser aliado del gobierno, tras largos días de presiones desde el congreso y la sociedad.

Si el CNE valida esas primeras firmas, debe autorizar a la oposición a que recolecte luego cuatro millones de rúbricas exigidas para convocar el referéndum, el cual removería a Maduro en caso de lograrse un voto más de los 7.587.532 con que fue elegido.

La oposición teme que el gobierno use tácticas disuasivas, sobre todo con el sector público casi paralizado, para que el referendo no se realice antes del 10 de enero, cuando se cumplen cuatro años del período que inició Hugo Chávez y que, tras su muerte en marzo de 2013, está completando Maduro.

Si el revocatorio ocurriera después de esa fecha y lo perdiera Maduro, la Constitución prevé que el vicepresidente, nombrado por el propio presidente, lo reemplace. Si es antes, habría elecciones presidenciales.

Fuente: Agencias

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