La demanda de sorgo a nivel local tendrá un leve incremento

Una zafra con estabilidad para las gramíneas de verano

Los costos estructurales ejercen un freno para la expansión del cultivo de maíz, en tanto que los anuncios de una moderación de la demanda para el uso en biocombustibles genera dudas en el sorgo
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

La campaña 2015/2016 marcó estabilidad para las gramíneas de verano con un costo estructural que topea la posible expansión del maíz y con dudas en el sorgo ante los anuncios sobre una moderación en la demanda para la producción de biocombustibles.

Las cifras oficiales y los datos sobre importaciones de semillas confirman para la zafra en curso un área para maíz y sorgo para grano con un consumo aparente que avanzará marginalmente durante 2016 respecto al año anterior, según las proyecciones de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa).

Tanto para las gramíneas de verano –especialmente en sorgo– como para el principal cultivo de invierno, está sobre el tapete la conveniencia de políticas específicas de apoyo, tanto para la conservación de suelos como para dar sustentabilidad económica al sector agrícola en un escenario de precios bajos (ver nota aparte).

La producción maicera

La Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) proyectó para el ciclo 2015/2016 un área de maíz para grano seco de 88 mil hectáreas frente a un total de 83 mil de la campaña anterior. El dato estuvo ligeramente por encima de la primera estimación –divulgada en setiembre– que apuntaba a una superficie de 85 mil hectáreas.

De acuerdo a los datos de la Gerencia de Control de Comercio y Estadísticas del Instituto Nacional de Semillas (Inase), en 2015 ingresaron al país 2,319 millones de kilos de semillas de maíz frente a 2,369 millones del año anterior. En este caso se engloba el maíz tanto para grano seco como para húmedo o silo destinado al autoconsumo.

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Fue en 2014/2015 cuando de la mano del ajuste en los precios se redujo el área de maíz en cerca de 36%, luego de las tres zafras consecutivas en torno a las 120 mil hectáreas en las que se habían dado saldos de exportación.

Si bien para la campaña en curso se vio un descenso en los costos del cultivo, el maíz sigue siendo el que mayor inversión por hectárea requiere, lo que genera un mayor riesgo de pérdidas si los rendimientos no superan el nivel de equilibrio. Si bien no hay datos desagregados, es claro que el maíz de primera queda básicamente reducido a campo propio y a las zonas con mayor productividad potencial. Sin un salto en los precios es difícil prever que el área del cereal se extienda más allá de este modelo.

Para 2015/2016 las perspectivas de precios no eran alentadoras teniendo en cuenta el alto nivel de producción logrado en EEUU, a lo que se suma un Brasil en franca expansión de su oferta y saldo exportable, más las especulaciones sobre el área que podría agregar Argentina ante un posible cambio de gobierno que fue lo que finalmente sucedió. En el vecino país se ajustaron algo las proyecciones de área aunque con un descenso del orden de 15% para grano comercial respecto a la zafra anterior.

Los vaivenes del mercado

Pensando en la zafra 2016/2017, el área en EEUU no sufriría grandes cambios y las especulaciones están sobre si al fenómeno de El Niño –que favorece la producción en ese país– lo sigue un episodio de La Niña que opera a la inversa. En el mercado se considera que con un escenario más favorable –sin retenciones y con un tipo de cambio más competitivo–, los agricultores argentinos apostarían más por el maíz en la primavera de 2016.

Luego de unos pocos años con paridad de exportación por tener un saldo exportable, Uruguay pasó a uno de paridad de importación. Si se toma en cuenta los valores FOB a los que tendría que haber vendido Uruguay en los dos últimos años, los precios de la paridad de importación fueron más favorables para los agricultores locales.

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En 2015 el incremento en las importaciones desde la región compensó básicamente la reducción en la oferta local. De acuerdo a Opypa en 2014/2015 la producción fue de alrededor de 480 mil toneladas, 15% menos que en la zafra anterior. Los mayores rendimientos –que llegaron a niveles récord– compensaron parcialmente una reducción del área del orden de 36%.

De acuerdo a datos de Aduanas, en 2015 las importaciones de maíz –entero de Paraguay y quebrado de Argentina– totalizaron 321 mil toneladas, un incremento de 13,4% respecto a las 283 mil toneladas del año anterior. Hubo una reducción de 32% en las importaciones de maíz desde Paraguay que fue compensado por un incremento de más de cinco veces en las compras de maíz quebrado desde Argentina.

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En las últimas semanas del año pasado se dio un enlentecimiento en el ingreso de maíz tanto desde Argentina –por un encarecimiento en origen ante el cambio de reglas de juego y un comportamiento altamente especulativo– como desde Paraguay por una oferta limitada.

Esto ayudó a un fortalecimiento en los precios que puede beneficiar en el corto plazo a los tenedores locales del cereal. Para 2016 ya se descuenta una mayor área de maíz en Argentina sin que se prevean cambios relevantes para la superficie de maíz safrinha en Paraguay.

El camino del sorgo

Según Opypa para 2015/2016 la demanda doméstica de maíz y sorgo, estimada por el consumo aparente, crecería 1% frente a la anterior que llegó a 1,274 millones de toneladas. Desde la ganadería continuaría la demanda para suplementación y para corrales, y la exportación de animales en pie (para las cuarentenas y el consumo en los barcos), mientras que los débiles márgenes de la lechería y la avicultura suponen un consumo acotado.

Para el sorgo grano seco, DIEA estimó una proyección de área de 83 mil hectáreas, sin cambios respecto a la zafra 2014/2015 aunque por debajo de la estimación inicial divulgada en setiembre pasado de 92 mil hectáreas.

Según las cifras de Inase, en 2015 ingresaron 2,1 millones de kilos de semillas de sorgo granífero contra 2,4 millones de kilos del año anterior. En el caso del sorgo forrajero, las importaciones totalizaron 4,1 millones de kilos frente a 4,4 millones de 2014.

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Para el sorgo para grano seco la menor demanda desde ALUR para la producción de etanol puede incluso llevar a una reducción en la superficie sembrada respecto al año anterior.

Y los recientes anuncios del gobierno sobre un freno en el incremento de la mezcla de biocombustibles con gasolinas implican, al menos, que la demanda de sorgo para etanol se estabilizaría en los niveles actuales.

Fuera de la demanda de ALUR y la que se aseguran los grandes encierros, la oferta de grano seco ha sido limitada y eso llevó a un salto en las importaciones de sorgo desde Paraguay en la segunda parte de 2015. Si bien fueron solo algo más de 15 mil toneladas, el volumen casi duplicó el acumulado de los cinco años anteriores y fue solo superado en 2009, luego de un fuerte déficit hídrico que afectó a Uruguay.

Alternativas para el trigo

La pérdida de competitividad del trigo y los problemas asociados con la calidad en las últimas campañas llevaron a actores del sector agrícola a sugerir posibles medidas para "proteger" al principal cultivo de invierno y evitar una mayor dependencia de lo que suceda con la soja. El presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País y gerente general de Cargill Uruguay, Eduardo Díaz, dijo a fines de diciembre en las radios Carve y Rural que se deberían estudiar acciones para devolverle competitividad al cultivo.

Díaz remarcó la importancia de apoyarlo para darle sustentabilidad al sector agrícola y evitar un nuevo descenso en el área de invierno. Si bien dijo que una de las alternativas podría ser la reinstalación de la devolución de impuestos indirectos a la exportación, esta medida podría ser resistida por la industria molinera que no contaría con este beneficio.

El director de Servicios Agrícolas del MGAP, Inocencio Bertoni, expresó en Tiempo de Cambio de radio Rural que la posible reinstalación de la devolución de impuestos o la prefinanciación de exportaciones a granos como el trigo "está sobre la mesa" en el análisis dentro del gobierno. Aclaró que la mejora en la competitividad del trigo no depende solo de acciones fiscales o del tipo de cambio sino que se deben atacar problemas ligados a la calidad obtenida por los granos y una mejora en la inserción en su mercado natural que es Brasil.

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