Única salida del pozo educativo

Se está cerrando una década de incumplidos compromisos del Frente Amplio para mejorar la enseñanza pública

La única perspectiva de salir algún día del pozo educativo es el proyecto de reformas que elabora Eduy21 para ser aplicado por el próximo gobierno, si muestra la eficiencia que les faltó a los tres últimos en este campo. Se está cerrando una década de incumplidos compromisos del Frente Amplio para mejorar la enseñanza pública, desesperanza que se extiende a la administración actual por la ineficacia mostrada hasta ahora. Revertir esta amenaza a la formación de la juventud uruguaya y al futuro económico del país es el objetivo del “cambio educativo profundo y sustentable 2020-2030” con un programa reformista que durante los próximos meses elaborará Eduy21.

Esta organización privada anunció el lanzamiento en un acto cuya significación estuvo marcada tanto por los objetivos como por sus participantes. Además de los técnicos que dirigen Eduy21, estuvieron presentes prominentes dirigentes empresariales, sindicales y de distintos partidos, unidos en la convicción de que Uruguay no puede seguir sumido en el atraso, el desorden y la pobreza de resultados. Las deficiencias persisten y se agravan bajo la estructura que encabeza Wilson Netto, cuya supervivencia al frente del sistema educativo solo puede explicarse por respaldo político de sectores dentro del Frente Amplio a expensas del interés nacional y por la inercia de sucesivos gobiernos.

El proyecto de Eduy21 se basa en reformas indispensables. Entre otros cambios busca modificar la defectuosa ley de educación aprobada durante el primer período presidencial de Tabaré Vázquez. También universalizar la educación, unificar niveles para combatir la altísima deserción y terminar con las desigualdades que actualmente castigan a los niños y jóvenes de los sectores de menores recursos. El exsubsecretario de Educación Fernando Filgueira, el técnico que Vázquez nombró en 2015 para reformar el sistema pero que desapareció del escenario bajo presión de Netto, recalcó que apenas el 20% de los estudiantes más pobres termina el ciclo básico por las inequidades del sistema.

Las fundadas críticas a la estructura actual, realizadas por todos los oradores en el acto de lanzamiento del proyecto, se comprueban tanto en la pavorosa deserción del 40% de los estudiantes en Secundaria, en la triste ubicación de Uruguay en las pruebas internacionales PISA y en el notorio caos que imperó al comienzo del actual curso lectivo. Pero más importante que las críticas son las metas específicas de mejoramiento que elabora Eduy21, de la mano de técnicos independientes y de personalidades de diferentes sectores y de distintas militancias partidarias. Es evidente que el gobierno ha tirado la toalla, como lo hizo la administración anterior de José Mujica. Las promesas de Vázquez y Mujica de calafatear el escorado sector público quedaron en la nada. Y hasta pequeños intentos reformistas puestos en marcha en algún plan piloto, como ocurrió con el Promejora, fueron prontamente descartados por las autoridades de ANEP. Si el país quiere levantar cabeza en materia educativa, el proyecto de Eduy21 ofrece la mejor perspectiva. Pero todo despenderá de que el próximo gobierno, sea cual fuere su color político, muestre la capacidad política y el valor que han estado ausentes desde hace años en este campo vital, para sacar a la educación pública del tobogán en que se encuentra.


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