Uno de cada 10 reclusos tuvo un intento de suicidio el último año

Informe reveló que es "preocupante" la alta cantidad de patologías no diagnosticadas ni tratadas
"Los reclusos gozarán de los mismos estándares de atención sanitaria que estén disponibles en la comunidad exterior", establecen las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas –aprobadas en 2015– para el tratamiento de los presos.

Sin embargo, 42% de la población reclusa de Uruguay manifestó que existen barreras en la atención de urgencia. Entre ellos, el 72% vinculó la causa de esta dificultad con el personal de custodia y el 15% lo hizo con el propio personal de la salud.

Los datos se desprenden del informe de una encuesta realizada por la Organización Panamericana de la Salud a 832 reclusos –del universo de los 10.159 que existen actualmente en Uruguay entre mayores y menores– por 21 funcionarios de la salud, entre marzo y mayo de 2015.

Su objetivo principal fue realizar el "diagnóstico epidemiológico" de las personas privadas de libertad: la afectación de enfermedades de transmisión sexual, las no transmisibles, la violencia, problemas vinculados a la salud bucal, cómo inciden los factores de riesgo, entre otros, para el diseño de un sistema integral de atención a las personas privadas de libertad.

El informe, al que accedió El Observador, concluye que la población reclusa uruguaya está "expuesta a un conjunto importante de factores de riesgo", con una "prevalencia relevante de enfermedades no transmisibles, acompañada de una alta incidencia de las transmisibles". En ese sentido, indica que "es preocupante que una elevada proporción de estas patologías están no diagnosticadas y no tratadas".

Cuatro de cada diez tienen sobrepeso u obesidad

Los factores de riesgo se presentan con una alta carga en la población reclusa. El 16% pasa más de 10 horas por día sin actividad física. El sobrepeso y la obesidad se presentan en el 40% . La diabetes tiene una prevalencia del 3,9% y entre las personas con glucemia elevada solo el 9,3% estaban en tratamiento. Algo similar ocurre con quienes tienen hipercolesterolemia: solo el 1,7% de los casos estaban siendo tratados.

Solo el 14% usa preservativo

El porcentaje de personas privadas de libertad con enfermedades transmisibles a través de relaciones sexuales aumentó: la tasa de prevalencia de personas con VIH (virus de inmunodeficiencia humana) alcanza el 1,3% y la de sífilis el 0,9%, de los cuales solo un tercio está en tratamiento. Esto se corresponde con el dato que revela que del 40% que recibe visitas íntimas, solo el 13,9% manifestó utilizar condón durante los encuentros sexuales.

La OPS recomienda la "desmedicalización" del acceso a los condones facilitando su disponibilidad. Los controles para la detección de estas enfermedades transmisibles en las mujeres de 21 a 64 años privadas de libertad demostraron una carencia existente. El 28,7% demostró nunca haberse hecho el Papanicolaou o se lo habían realizado hacía más de tres años. Por otro lado, el 41% de las reclusas nunca se había realizado una mamografía. Con respecto a antecedentes de violencia sexual, 130 personas reportaron un abuso, siendo ampliamente mayor el porcentaje de mujeres que de hombres en ese indicador.

Más de 2.000 heridos con lesiones graves

En el último año, 2.140 de las personas privadas de libertad sufrieron lesiones graves. La causa más frecuente de internación es por heridas con objetos cortantes, que corresponde al 47% de las hospitalizaciones. Entre los adolescentes, el 24% fue herido por arma de fuego y un porcentaje similar recibió golpes por una o más personas.

En los adultos, el arma de fuego causo el 7% de las hospitalizaciones, mientras que 14% fue por caídas, y los golpes por una o más personas explicaron el 16%. Sin embargo, 42% manifestó que existen barreras para el tratamiento de urgencia: vinculado al personal de custodia, al personal de salud o a otras personas privadas de libertad.

Para disminuir la violencia existente en los centros de reclusión, la Organización Panamericana de la Salud recomienda la implementación de espacios grupales que permitan la expresión de las personas ya que "contribuye a sustituir, progresivamente, el pasaje al acto por la palabra para la resolución de conflictos", manifestó.

El tabaco es la droga más consumida

La droga de mayor consumo de las personas privadas de libertad es el tabaco, utilizada por el 74% de la población reclusa. El 33% fuma marihuana, un porcentaje que es mayor en adolescentes y adultos hombres, y menor en las mujeres. Por otro lado, el 18,5% manifestó consumir psicofármacos sin indicación médica, el 4,7% pastabase y el 2,7% cocaína.

El 8,2% se intentó autoeliminar

El 8,2% de los presos tuvo un intento de suicidio en el último año, de acuerdo a la encuesta. Con respecto a la salud mental, el 20% en promedio nunca recibe visitas semanales, siendo mayor en las mujeres que en los hombres. Del total de las personas privadas de libertad, 18% manifestó haber realizado lesiones autoinfligidas. Por esa razón la OPS recomienda a los equipos de salud para una detección precoz de los síntomas vinculados al suicidio.

Recomendaciones

Para que "las condiciones penitenciarias no devengan en la vulneración de otros derechos, cuyo ejercicio (...) es deber del Estado preservar". La primera recomendación es instalar una "lógica preventiva" para modificar las prácticas de mayor riesgo, detectar precozmente y realizar un tratamiento oportuno de las problemáticas, favorecer una alimentación saludable, estimular la actividad física, estimular el contacto con el afuera para que se establezca un soporte emocional.

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