Uno de cada tres presos lucha por sobrevivir en los "agujeros negros"

Informe carcelario revela situaciones de tortura y actos de corrupción
Una de cada tres personas privadas de libertad se encuentra en una situación grave de negación de sus derechos básicos y muy lejos de tener alguna oportunidad de rehabilitación, según el informe 2016 sobre la situación carcelaria elaborado por el comisionado parlamentario para el sistema penitenciario, Juan Miguel Petit. En los denominados "agujeros negros" del sistema "el deterioro y la deshumanización que se genera es notorio: allí se lucha por la supervivencia", según dice el informe al que accedió El Observador.

En estos agujeros, el deterioro y la violencia "cubren todo" mientras que las amenazas, extorsiones y la corrupción son habituales. Se trata de unos 3.600 presos que viven en lugares donde "todo tiene su precio" y se reiteran las acciones de corrupción de "funcionarios infieles". Además del ingreso de dinero, drogas, celulares y alimentos, el informe también revela que existen funcionarios que incentivan las peleas entre internos para realizar apuestas a ver quién gana.

La falta de actividades educativas y el encierro prolongado en las celdas son algunos de los problemas detectados por Petit. "Hay lugares donde la única actividad que hay es la asistencia puntual al aula y la recepción de la visita el día que corresponde", dice el informe. Estas situaciones suceden en sectores del Penal de Libertad, en el módulo dos de la cárcel de Canelones y en los módulos ocho, diez y once del Comcar.

3.600 presos que viven en lugares donde "todo tiene su precio" y se reiteran las acciones de corrupción de "funcionarios infieles"

"Insólitamente, en el seno del propio Estado se reproducen (y se magnifican) las condiciones sociales de carencias elementales que llevaron a que esas personas cometieran delitos. Alojarlos en un lugar sin educación, sin cultura, sin deporte, sin capacitación, es reiterar el contexto de vulnerabilidad social de donde provienen muchas de esas personas. El resultado se repite: más violencia", apunta el informe. El comisionado agrega que las medidas tomadas hasta ahora han sido paliativas y no existe un marco socioeducativo o un plan de transformación de esta situación.

Tortura

El informe revela que la aplicación de medidas de aislamiento prolongado constituye una situación de tortura. Se trata de reclusos que no tienen al menos dos horas diarias de contacto humano relevante, reciben visitas cada 40 días, -separados del visitante por una mampara-, y durante 30 minutos, utilizan uniforme y permanecen solos en sus celdas casi las 24 horas del día.

Si bien esta situación mejoró desde el punto de vista edilicio y del régimen de visitas cuando se trasladó la unidad desde Jefatura de Policía de Montevideo al módulo 12 del Comcar, el aislamiento continuó. A este lugar fueron derivados autores de delitos graves y que tuvieron importante cobertura mediática, según el informe.

El informe revela que la aplicación de medidas de aislamiento prolongado constituye una situación de tortura. Se trata de reclusos que no tienen al menos dos horas diarias de contacto humano relevante, reciben visitas cada 40 días, -separados del visitante por una mampara-, y durante 30 minutos

"Hicimos múltiples gestiones ante el Ministerio del Interior y el Instituto Nacional de Rehabilitación para que este régimen fuera cambiado ya que el confinamiento en solitario es equiparable a la tortura y el confinamiento en solitario por tiempo indeterminado y sistemático constituye una tortura sostenida y sistemática", dice el informe y concluye que la situación de "tortura" continúa.

Otros problemas

A los denominados agujeros negros se le suman las "zonas grises con importantes carencias". Otro tercio de la población carcelaria tampoco accede a oportunidades razonables de rehabilitación. Si bien no están en las mismas condiciones que los ubicados en los "agujeros negros" tampoco son alcanzados por los programas de rehabilitación. Estas zonas grises se encuentran en el Centro Metropolitano Femenino, el Comcar, la cárcel de Las Rosas en Maldonado y otros centros ubicados en Tacuarembó, Rivera, Soriano y Paysandú. En total, dos de cada tres presos no accede a oportunidades razonables de rehabilitación.

La asistencia en salud mental y el control de adicciones es otro de los grandes problemas detectados por Petit. En los centros de reclusión no existe un espacio especialmente destinado a personas con problemas psiquiátricos por lo que estas personas deben alojarse con el resto y casi siempre generan problemas de convivencia.

Generalmente terminan en los lugares de aislamiento, ya que su comportamiento no respeta las normas establecidas. También existen deficiencias en la cárcel femenina. Ahí los problemas edilicios son graves y dificultan el funcionamiento. Solamente una inversión importante puede hacer posible los arreglos necesarios para su adecuado funcionamiento, según Petit.

La atención de las familias de los reclusos es otro de los principales problemas, sobre todo el trato de los niños. "El impacto de la prisión sobre los niños y adolescentes allegados es enorme. Y si ella es visualizada como la sola aplicación de sufrimiento y de privación sobre el familiar, tendrá importantes y negativos efectos sobre los procesos de socialización de esos niños y adolescentes, que verán al juez, la policía, la institución penitenciaria, el Estado, como el causante de sus dolores", agrega el informe.

Recomendaciones.

El informe plantea una serie de recomendaciones de políticas a implementar entre las que se destacan poner en marcha urgentemente un plan integral de cambios de las situaciones definidas como de trato cruel, inhumano y degradante, de manera de imponer condiciones de convivencia segura, suspender el aislamiento, favorecer la difusión de las buenas experiencias, dar derecho al voto a las personas privadas de libertad.

También recomienda instalar cámaras en todos los espacios comunes, patios, corredores y laterales de los centros y filmar las requisas para que se respeten las normas.


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