Uno de los mayores misterios de la humanidad: el odio hacia Ricardo Arjona

¿Por qué tanta gente le dedica tanto tiempo a pegarle al guatemalteco?

El mundo está lleno de músicos más o menos espantosos que son escuchados por multitudes o ignorados soberanamente. Pero no debe existir cantante más vapuleado que el guatemalteco Ricardo Arjona a quien, sin ir más lejos, en 2012 le organizaron una marcha mundial que involucró gente al santo botón caminando por distintas ciudades del continente protestando contra las canciones de este muchacho.

A Arjona se la dan con todo señores de paladar fino, escuchadores de cumbia trasnochada, degustadores de parodistas e hinchas de la música electrónica más barata. ¿Por qué todos coinciden en ese objetivo?

“Porque Arjona es horrible”, me contestó un amigo y volvió a ponerse los auriculares para seguir escuchando al ínfimo venezolano Carlos Baute.
Por supuesto que, siguiendo en la misma cuerda, Arjona no escribe tan bien como Sabina, no es tan prolífico como Perales, ni canta tan bien como Luis Miguel (imagino la cara de asco de algunos sibaritas frente a estos nombres).

Pero ¿qué cosas lo hacen pasible de tanto rechazo y de bromas por parte de críticos profesionales, de usuarios de las redes sociales y de colegas desencantados?

El muy buen cantautor mejicano Alejandro Filio descendió a las profundidades para dedicarle una canción –que se puede escuchar aquí arriba- en la que lo trata de bicho que crece como enredadera, cautivando el gusto quinceañero de compradores compulsivos.

Fito Páez dijo que la popularidad de Arjona es una muestra de la “aniquilación cultural” que ocurre en nuestros días.
La respuesta de Arjona fue mejor que el propio Arjona. “La música no pertenece a las competencias de atletismo donde se miden las capacidades contra reloj ,esto es un asunto de gustos y de emoción. Ante los cinco sentidos de cualquiera que los tenga exactos, sus comentarios no serán más que un alarde melancólico, viceral y resentido de alguien al que solo le queda hablar. Que clase de señal triste envía usted señor Páez, con afectarse personalmente con los logros de otros y hacerlo público. Ya quiso usted ser Charly García, después quiso ser Almodóvar ¿ahora quiere ser critico de espectáculos? Lamentable lo suyo señor, lamentable, pero por sobre todo... triste”, dijo el guatemalteco.

Usted dirá que Páez tiene varios discos preciosos y que Arjona canta cosas tales como "tu reputación son las primeras seis letras de esa palabra". Y usted tiene razón

Pero yo hablo de otra cosa y lo hago desde la desprolijidad de tener mezclados los discos de Fernando Cabrera, con los de Cacho Castaña y con los de otros músicos a los que no conoce ni el loro. ¿Qué diferencia esencial existe entre la señora de las cuatro décadas y cualquier canción de Riky Martin a quien nadie se molesta en criticar? ¿por qué está mal esa canción del taxista y se deja pasar cualquier otra cosa de igual o peor factura? Parece como si la aniquilación de Arjona nos asegurara que su lugar lo ocupará alguien más inspirado.

Yo no lo frecuento a Arjona pero tampoco salgo despavorido cuando aparece. Porque hasta el peor de todos los músicos tiene dos o tres canciones que lo redimen del total de su obra. Y el que esté libre de malos versos que tire la primera piedra. Ya veo caer los primeros cascotazos de aquellos que son capaces de participar de una marcha de protesta contra una persona que, en todo caso, comete el terrible pecado de que las rimas le queden flojas.


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