Uruguay debe equilibrar el déficit fiscal y graduar metas sociales, según Astori

El ministro valoró el desacople de la economía respecto a Brasil y Argentina

El debate presupuestal que se apresta a abrir el gobierno de Uruguay debe encontrar un equilibrio entre la necesidad de reducir el déficit fiscal y graduar el cumplimiento de promesas electorales, como elevar las asignaciones a la educación, advirtió este viernes el ministro de Economía, Danilo Astori, en entrevista con Sputnik Nóvosti.

El principal desafío "es equilibrar el avance en el cumplimiento del programa político del FA (Frente Amplio, coalición gobernante) sin tornar incontrolable el resultado fiscal", dijo Astori, y recordó que la meta del gobierno es llegar a 2019 con un déficit de 2,5%, lo cual consideró "cauteloso y lograble".

El déficit fiscal actual, de 3,7%, "está pasado de un límite aceptable y tranquilizador; no es una cifra con la que podamos dormir tranquilos, porque está en el límite de la sostenibilidad", sentenció.

Uruguay se apresta a discutir una rendición de cuentas anual de su presupuesto quinquenal y hay presiones encontradas entre quienes reclaman bajar el déficit y quienes, sobre todo desde dentro del Frente Amplio, reclaman más inversiones para cumplir el programa político del gobierno, que planteó como objetivos elevar el presupuesto de la educación para intentar llegar a seis por ciento del PIB y poner en funciones un Sistema Nacional de Cuidados.

Respecto del 6% del PIB para la educación, Astori dijo: "Tender hacia él es la palabra que se usó en el programa (...) Son esas definiciones las que tenemos que ir adoptando gradualmente", y añadió que "son procesos que el país va a tener que ir graduando en función de sus posibilidades fiscales".

Inflación en baja

La inflación se desaceleró en febrero, al llegar a 7,09 por ciento anualizada, aunque no está claro si se mantendrá esta tendencia a la baja el resto del año.

"Espero que tengamos buenas noticias en los próximos meses, ubicándonos a un nivel inferior al que mostró el mes de febrero", dijo Astori.

Las razones de la baja son, a su juicio, las políticas monetaria y cambiaria, pero también "una caída notable de precios de productos que son muy importantes para la canasta básica" como ciertas frutas y verduras.

El optimismo del ministro se funda sobre todo en la evolución de la inflación subyacente, que excluye componentes volátiles, y que pasó a estar debajo de la inflación observada hace varios meses "y por primera vez en mucho tiempo", dijo.

El efecto Trump

La volatilidad e incertidumbre mundiales comenzaron mucho antes de que Donald Trump ganara las elecciones de EEUU y de que Gran Bretaña decidiera abandonar la Unión Europea, declaró Astori.

"Antes de la elección de Trump, antes del Brexit, antes del plebiscito que pierde (el ex primer ministro italiano Matteo) Renzi, ya podíamos hablar en el mundo, tranquilamente y sin errarle, de volatilidad e incertidumbre", observó Astori, quien ha conducido la política económica de su país desde que la coalición de izquierdas Frente Amplio llegó al gobierno, en 2005. El ministro describió entonces los factores centrales de esa inestabilidad.

"Los principales países de Europa (tenían) una deflación y un estancamiento generalizado muy preocupantes. Hay quienes dicen que la inflación es mala, pero la deflación es mucho peor", sentenció.

"¿Qué quiere decir que hay deflación? Entre otras cosas, que la demanda cae, no hay consumo o el consumo cae, no hay inversión o la inversión cae; es como si se apagaran los motores de la economía", lo cual "generaba una condición de incertidumbre total", sostuvo.

Por otra parte, las crisis de 2008 y 2009 en EEUU "dejaron huellas muy importantes, con una fractura del sistema financiero extraordinariamente grave y sin mucha noción de cómo se podía salir de una circunstancia en la que las tasas de interés no existían, eran prácticamente tasas iguales a cero", completó. A juicio del político y economista, estas condiciones de inestabilidad "ahora se reforzaron".

Uruguay se desmarca de Argentina y Brasil

Uruguay logró distinguirse de sus vecinos Argentina y Brasil en base a diversificar su economía y a diferenciarse en valores políticos, institucionales y culturales, dijo Astori.

"Uruguay intentó dos cosas que han motivado avances; por un lado una diversificación, por ejemplo en el plano comercial buscó y consiguió nuevos mercados, diversificó productos y orígenes de la inversión; hoy prácticamente no hay región del mundo desde la cual no hayan llegado inversiones a Uruguay", describió el hombre que ha conducido la economía de este país desde que la coalición de izquierdas Frente Amplio llegó al Gobierno en 2005.

"El otro proceso es la diferenciación, que involucra no solo los campos comercial y de inversiones, sino también el campo político, sobre todo en el terreno internacional, y el cultural", dijo Astori, contador, economista y profesor universitario.

En ese terreno, según el ministro, hay mediciones de muchos índices en los que Uruguay sale mejor parado que sus vecinos Brasil y Argentina.

"Uruguay tiene grado inversor para todas las calificadoras de riesgo, y Brasil y Argentina no lo tienen", pero también Uruguay aparece indiscutiblemente en primer lugar en materia de "baja percepción de corrupción, en adhesión a la democracia, en fortalecimiento de las instituciones", temas políticos y culturales "que forman parte de esa diferenciación".

Un factor adverso y extraordinario con el que ha tenido que lidiar el país en la última década fue la existencia simultánea de problemas políticos y económicos en sus dos grandes vecinos y socios comerciales.

"En Brasil, se acaba de confirmar, (la actividad económica) el año pasado cayó casi cuatro puntos y el precedente también cayó casi cuatro puntos, lo cual es un disparate para Brasil; Argentina tampoco encuentra la manera de retomar el crecimiento y una actividad más sana; entonces la gran novedad es que ese proceso de diferenciación uruguaya es respecto a los dos vecinos", describió.

La economía uruguaya lleva 13 años de crecimiento ininterrumpido de su Producto Interno Bruto (PIB), pero las tasas elevadas de la primera década del siglo se fueron ralentizando y en 2015 el crecimiento fue de solo de 1%.

Astori atribuyó parte de la desaceleración de 2015 y 2016 a la volatilidad e incertidumbre internacionales y aseguró que "hay indicios de repunte", que se confirmarán o no en la última semana de marzo, cuando se conozcan las cifras completas del año pasado.

Diversificación productiva

En cuanto al desarrollo de la economía uruguaya, tradicionalmente agropecuaria, Astori rechazó que Uruguay siga siendo "un exportador de commodities".

La diversificación "no es solo agregar productos o industrias o sectores nuevos", sino que "se logra también cuando se incorpora conocimiento a lo que ya tenemos", por ejemplo en la industria de alimentos, "por la incorporación de conocimiento".

"Uruguay está produciendo alimentos para unos 25 o 30 millones de personas en el mundo, y puede asegurar características que antes no tenía: la inocuidad, la calidad, el estatus sanitario de los alimentos que exporta Uruguay hoy tienen un nivel muchísimo más alto que en el pasado", dijo.

Además, se han desarrollado regímenes especiales de estímulo a industrias como la farmacéutica y la audiovisual y hay cambios muy importantes en el terreno de los servicios globales, como investigación y producción de servicios, asesorías jurídicas y financieras y tecnologías de la información.

"Uruguay es el principal exportador por habitante, de software en toda América Latina y ha desarrollado mercados muy interesantes, el principal es EEUU", dijo para añadir que los servicios tradicionales, el turismo y la logística, también dan muestra de "gran dinamismo".
Fuente: Sputnik Nóvosti