Uruguay dejó su huella en cumbre mundial sobre cambio climático

Promovió elevar la eficiencia productiva reduciendo la intensidad de emisión de gases de efecto invernadero por unidad de producto
En una reciente cumbre sobre cambio climático, Uruguay lideró la posición que sostiene que la estrategia para mitigar ese problema debe ser elevar la eficiencia productiva –clave para la mayor producción que exige la seguridad alimentaria– y reducir la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de producto.

Lo destacó Tabaré Aguerre, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, quien integró una delegación uruguaya que el 17 de noviembre pasado –en Marruecos– participó en la Cop 22, una nueva instancia anual de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático.

En conferencia de prensa, ayer el ministro advirtió que el climático puede ser un argumento de proteccionismo, por lo tanto instó a "tener los argumentos científicos y la capacidad de negociación para que eso no ocurra". Pero aún no ocurriendo, "el tema del cambio climático es muy sensible, especialmente para los consumidores de alimentos con el nivel de calidad, certificación y diferenciación que Uruguay produce".

Por eso, señaló, se promovió una estrategia en materia de intensificación sostenible, de secuestro de carbono en suelo y de mejor uso del suelo y del agua.

Valoró que por ley se haya protegido al bosque nativo y se haya forestado un millón de hectáreas, "que nos permite mostrar una imagen de un país que tiene emisión en ganadería pero tiene secuestro por la forestación".

Mencionó que una política de manejo sostenible y eficiente de los pastizales naturales que cubren el 65% del territorio nacional es otro atributo de diferenciación.

Aguerre instó a evitar generalizaciones sobre los efectos adversos de la ganadería en el cambio climático.

Sobre generalizaciones por la incidencia ganadera en la emisión de gases de efecto invernadero, enfatizó: "no tiene absolutamente nada que ver una vaca pastando en las pasturas que encontró Hernandarias que una pastando una pradera artificial donde había una selva subtropical".

La generalización del efecto de la ganadería en el cambio climático es algo que Uruguay, inteligentemente, tiene que diferenciar, remarcó. Por todo eso, en Marruecos "se participó manteniendo en el foco la importancia estratégica de tener una agricultura adaptada al cambio climático con una excelente oportunidad de generación de cobeneficios que permiten, indirectamente, tener un efecto de mitigación".

Eso, además de constituir una responsabilidad ética con futuras generaciones, "es al mismo tiempo una oportunidad de diferenciar nuestra producción", dijo.

Puntualizó que la adaptación al cambio climático es de tal relevancia que constituye uno de los cincos pilares sobre los cuales se sustenta el diseño de las políticas públicas agropecuarias emprendidas por el Ministerio.


Un modelo


Tabaré Aguerre valoró el trabajo interdisciplinario que Uruguay presentó en Marruecos por parte de María Eugenia Silva. Comprende la participación en una red de soluciones con una propuesta de intensificación sostenible de la ganadería uruguaya con el horizonte en 2030. Además de participar en ámbitos de negociación y dar conferencias mostrando la posición del país, "también Uruguay estuvo en la vidriera por la presentación de un trabajo que fue elegido como modelo", dijo.


Un tema central


Aguerre, para darle marco al valor de esta problemática considera en Marruecos, explicó que la misma considera los fenómenos de cambio climático en el mundo y de aumento de la variabilidad climática que tienen que ver con el incremento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera y, por lo tanto, con el cambio de la temperatura.

Añadió que "las metas que la comunidad científica internacional definió como las que no se tienen que superar para que no haya cambios irreversibles en los padrones del clima o en el funcionamiento de la circulación atmosférica global hablan de que no debemos superar los 2° C de la era preindustrial".

Las proyecciones de aumento de temperatura en el mundo "nos permiten esperar que esa cifra sea mayor y, por lo tanto, es un problema de escala global que tiene que ver con la sostenibilidad y la posibilidad de mantener un ambiente y un planeta similar que hemos conocido los que integramos esta generación", complementó.

A propósito de los gases de efectos invernadero, dijo que "la agricultura explica solo el 13% de esos efectos. El sector que más contribuye es el energético y el de los transportes, dado que los mayores problemas en la humanidad en su conjunto derivan del incremento de la población y del incremento consumo energético".

Si bien los procesos agrícolas tienen efecto y también pueden ser parte de la solución, "lo que no hay que perder de vista es que es uno de los sectores más vulnerables a los efectos del cambio climático".

"Por eso el del cambio climático es un tema central en nuestra planificación de política pública agropecuaria", remarcó Aguerre.

La delegación uruguaya, que fue presidida por Eneida De León, ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, fue integrada por técnicos de distintos ministerios y tuvo una participación del MGAP "porque en Uruguay el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la agricultura, porque entre otras cosas somos un país con tres millones de personas pero que produce alimentos para 28 millones de personas", explicó Aguerre.

Agregó que "tenemos un nivel de emisiones proveniente de una actividad agropecuaria que tiene 12 millones de vacas, pero por otro lado los efectos del cambio climático pueden afectar la competitividad y la estabilidad de nuestros distintos sistemas de producción".

La de Marruecos era la COP "en la cual se empezaba a instrumentar los compromisos que se definieron en la COP de París", dijo a la hora de señalar la relevancia de esta cumbre.

Finalmente, expresó que "se ve a la agricultura como un sector particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático y quedó expresamente aclarado, no solo por la delegación de Uruguay, también por parte de otros países con economías fuertemente agrícolas".


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