Uruguay es el país con menos horas de aula en Secundaria, según PISA

Expertos de Eduy21 analizaron los resultados de la evaluación internacional

¿Sandías cuadradas? Los japoneses las cultivan. En Uruguay un joven de 17 años intentó hacerlo como respuesta a un desafío que le plantearon en la escuela técnica donde cursa educación media. Esta es la historia del intento. El joven no solo creó el sistema para cultivarlas, sino que además ideó un molino a batería para que su proyecto fuera autosustentable con energía eólica, ya que el terreno que le cedió la escuela para llevar su proyecto a la práctica no contaba con energía eléctrica. Su talento no quedó allí, sino que además le otorgó al sistema la particularidad de ser hidropónico, de forma tal que solo funcionara con agua.

Cuando lo terminó, el joven, que está por abandonar el sistema educativo por no salvar Filosofía, estaba feliz. Se sentía realizado. Sin embargo, su felicidad duró poco. En la escuela le dijeron que dejara de lado el cultivo de sandías cuadradas y pusiera sus energías en otro proyecto que ya estaba avanzado porque su sistema era muy complicado.

Esa historia la contó el jueves pasado Pedro Ravela, exdirector del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed), quien hace quince días adquirió relevancia por sus cuestionamientos a la presentación de resultados de las pruebas PISA 2015 que realizó la ANEP. "Son los chiquilines que estamos perdiendo" porque nuestro sistema educativo no observa estas capacidades como relevantes, dijo. "Este chico es brillante, pero probablemente termine abandonando educación media porque no salva el examen de Filosofía, donde seguramente le estén enseñando Kant. Algo que no le interesa", apuntó.

Ravela relató la historia en un evento realizado por Eduy21, la iniciativa ciudadana que encabezan Fernando Filgueira, exsubsecretario de Educación, y Juan Pedro Mir, exdirector nacional de Educación. En la convocatoria denominada: "Lecturas de PISA para una agenda de cambios", tres expertos expusieron sobre distintos aspectos de la evaluación internacional. Ravela fue uno de ellos y concentró su ponencia en la forma de evaluar que utiliza PISA. En este sentido, explicó que estas pruebas no miden los conocimientos de los estudiantes, sino las competencias que estos tienen para aplicar los conocimientos que adquirieron a situaciones relacionadas con la vida real.

La historia de las sandías cuadradas le vino al pelo para ilustrar lo que a PISA le es relevante y que el sistema educativo uruguayo descarta, atendiendo a otras prioridades. "Para mí, el problema más grande es este contraste", advirtió. "Siempre entendí que cuando Filgueira (desde su rol de subsecretario de Educación) hablaba de un cambio de ADN en el sistema educativo, se refería a esto: cambiar la manera contenidista y memorística de aprendizaje y pasar a los aprendizajes por competencias", agregó. Filgueira asintió con la cabeza.

Círculo vicioso

La necesidad de un cambio urgente en educación fue un tema recurrente en todas las exposiciones del evento. El sociólogo Tabaré Fernández, quien ha estado a cargo de varios estudios nacionales sobre PISA, advirtió que lo que queda claro después de cinco ciclos de Uruguay en la evaluación internacional (participa desde 2003) es que no hubo cambios estructurales en el sistema educativo . "Los avances en calidad educativa no parecen ser sustantivamente importantes en estos 12 años", agregó.

Advirtió que 40% de los estudiantes que en PISA 2015 tuvieron desempeños por debajo del umbral de competencias, son jóvenes de 15 años que tienen las habilidades propias de un niño de sexto de escuela. Esta realidad contrasta con la que denota el 1% de los estudiantes que se colocaron en los mejores niveles de desempeño. Fernández señaló que esos tienen competencias suficientes para ingresar a la universidad. No solo la cantidad de estos jóvenes es mínima frente a los primeros, sino que además la brecha educativa es inmensa. "En definitiva a unos y a otros les van a ser intrascendentes los tres años de bachillerato. Eso es trágico", afirmó.

Por su parte, Filgueira expresó que los resultados de PISA 2015 vuelven a colocar a Uruguay "en el club malo de desarrollo", lo que refuerza la idea de la necesidad de un cambio educativo. A su entender, el cambio debe incluir un marco curricular orientado en competencias, acompañado de un proceso de transformación en la formación docente y de un nuevo sistema de evaluación. "Hoy estamos evaluando al chiquilín para ver si aprendió algo que es irrelevante para él y para el país", sostuvo.

Indicó que a eso se suma la "bajísima" carga horaria "consistente" que el sistema destina para a la tarea de aula. El informe PISA 2015 muestra que entre los 72 países que participaron de la evaluación, Uruguay es el país que menos carga horaria destinado al trabajo de aula, con 23 horas semanales. Chile, el que tiene la carga más alta, dedica 32 horas.

Filgueira señaló que eso no solo se debe a que la carga horaria es baja, sino también al largo período de vacaciones, la cantidad de materias y al tiempo que se pierde pasando lista y poniendo orden en la clase.

Pero el exjerarca no quedó en eso. Agregó que "la práctica docente que no es buena" tampoco colabora en la calidad de los aprendizajes. "A esto hay que sumarle la alta inasistencia de los estudiantes y la de los profesores".De hecho, en el informe de PISA, Uruguay es el tercer país con más inasistencia en ambos casos. Un círculo vicioso perfecto para no cultivar sandías cuadradas.


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