Uruguay impulsa regulación global del trabajo por internet

Privados apoyan la idea y piden que los controles no frenen el desarrollo
Si bien la idea recién está en su etapa de maduración, el Poder Ejecutivo sorprendió al plantear en Ginebra (Suiza) la necesidad de regular el trabajo por internet, una actividad que está en aumento en el mundo y Uruguay no escapa a esa realidad.

En el país se estima que son más de 100 mil las personas que teletrabajan, modalidad que creció sobre todo al ser asumida por las nuevas generaciones que tienen otra visión respecto a los puestos que ofrece el mercado y cómo mantenerse en ellos.

El subsecretario de Trabajo, Nelson Loustaunau, dijo esta semana ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que Uruguay propone que haya una "regulación internacional" del trabajo en internet porque no alcanzará con el esfuerzo que pueda hacer cada país en forma individual. Por eso el planteo se hizo en un foro global donde además de los gobiernos están representados las empresas y los trabajadores.

La informalidad del sector, el pago de tributos y el régimen previsional están en la base de la regulación.

"Estos fenómenos (los trabajos por internet) parecen haber sido diseñados como un gran portal de escape a la formalización. Por lo menos a la formalización tal como la concebimos hoy", dijo el jerarca en la OIT.

"Es inexorable la necesidad de diseñar nuevas estrategias de formalización", opinó el subsecretario de Trabajo "ya que de no hacerlo a corto plazo, comenzarán a comprometerse las economías, con riesgo de aumento de la pobreza y en especial para el futuro de la seguridad social". Según datos de la OIT, actualmente hay un déficit de más de 240 millones de empleos decentes y ese número trepará a 300 millones en los próximos 10 años.

"La imagen de internet como una nube abstracta sobre la cual no puede ejercerse ningún tipo de control debe abandonarse. El cyber espacio donde actualmente se desempeña un importante número de trabajadores y empleadores, de alguna manera debe de integrarse al mundo tangible y sus productos y trabajadores sin fronteras, convertirse en objeto de regulación" afirmó Loustaunau.

Para el jerarca, la regulación beneficiará a los trabajadores y muy especialmente a las empresas "que tendrán condiciones claras de competencia".

El ministro de Trabajo, Ernesto Murro, indicó a El Observador que recién "se está empezando a trabajar" en la regulación del teletrabajo.

La idea del gobierno fue tomada por el sector privado como positiva, aunque también se advirtió que las regulaciones no deben frenar el desarrollo de esa actividad. Se observa que tanto empresas como empleados resultarán beneficiados. Las empresas porque se establecen reglas de juego y los empleados porque se les asegurará mecanismos para que al final de su etapa laboral puedan acceder a la seguridad social.

La visión privada

Álvaro Lamé, director de la proveedora de telecomunicaciones Netgate, planteó que la posibilidad de regular el teletrabajo "en lo local" no sólo será más fácil en relación a los que trabajan para el exterior, sino que permitirá mejorar las condiciones y la competitividad de las empresas para que, según las ventajas que ofrezcan, los empleados opten por una u otra compañía.

Contó que en el rubro software hoy tienen problemas porque sus empleados deciden dejar sus puestos para "trabajar a distancia", donde tienen otros beneficios como la flexibilidad horaria.

Para los que trabajan por internet para destinos fuera de frontera, "hoy no hay control y es muy difícil regular", afirmó. De ahí que la intención del gobierno sea plantear una regulación a nivel internacional, algo que también intenta Europa.

Lamé, que se postula para presidir nuevamente la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), dijo a El Observador que cualquier regulación que se intente "debe evitar una mirada tradicional del mercado de trabajo".

Marcelo Montado, presidente de la Cámara de Economía Digital, no imagina "cómo se encontrará un sistema eficiente de regulación del trabajo por internet, que no imponga controles que al final frenen el desarrollo". "Si la regulación implica restricciones por el control, entonces se irá contra lo que hace el mundo", advirtió.

Una de las ventajas que marcó de la regulación fue el asegurar a esos trabajadores que tengan un plan jubilatorio.

Los privados ven que si no cambia la cultura de ese tipo de personal independiente, tendrán un problema a la hora de retirarse.

Montado dijo a El Observador que el tema preocupa e incluso la Cámara junto a la Facultad de Ciencias Económicas preparan un seminario para julio sobre las transformaciones de las relaciones laborales y los nuevos vínculos laborales en la economía digital.

Federico Muttoni, director de la consultora Advice, dijo a El Observador que en caso de intentarse una regulación se deberá ser "cuidadoso" para no afectar a los que hoy trabajan para otros destinos. "La clave está en ser competitivos.Si se deja de serlo, los puestos migrarán", afirmó. Muttoni consideró que la tendencia es a que siga aumentando el número de los que trabajan vía internet por lo que, advirtió, cualquier decisión puede tener como respuesta una "medida espejo" de mercados donde los uruguayos son proveedores.


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