Uruguay entre los dos gigantes de América del Sur

Entre el péndulo, la equidistancia y las ataduras, Uruguay ha tenido que adaptarse a la alternancia de los descalabros políticos y económicos de Brasil y Argentina
Testigo privilegiado de los dos "colosos" de América Latina. La idea que describe la situación del Uruguay en un vecindario gobernado por dos gigantes aparece en un ensayo de Luis Alberto de Herrera, "El Uruguay Internacional" publicado en 1912. Pero su vigencia se mantiene intacta un siglo después.

Vivir entre Argentina y Brasil ha sido históricamente desafiante para el Uruguay. Hasta la década del setenta los dos grandes del continente mantuvieron una rivalidad "muy fuerte" que, incluso, llegó a esclara desde el punto de vista militar con una carrera armamentística y sendos programas nucleares. Eso llevó a que Uruguay adoptara "una diplomacia pendular" durante parte del siglo XIX y del siglo XX, explicó Isabel Clemente, profesora agregada de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República a El Observador. La estrategia en política exterior pretendía salvaguardar los intereses uruguayos en un vecindario que se podía tornar hostil.

"Pero cuidado el día que los dos se reconcilien", dice Clemente evocando las palabras de Herrera en "El Uruguay Internacional". Para el político y ensayista, el acercamiento de las dos potencias regionales habría de generar desafíos inexplorados para el país.

Así fue como a mediados de la década del setenta Brasil y Argentina sellaron un acuerdo que dejaba atrás la escalada del pasado. Y Uruguay se vio obligado a negociar de forma bilateral con cada uno de los colosos para asegurar su permanencia en esos mercados tan importante para el país.

Sin embargo, la "diplomacia pendular" sobrevivió para reencarnar en la administración de José Mujica. Las dificultades que atravesara la relación con Argentina durante el gobierno del matrimonio Kirchner, sobre todo en materia de comercio, hizo que el expresidente Mujica se aproximara al gobierno de Luiz Inácio "Lula" da Silva, primero, y de Dilma Rousseff después. "La frase de subirse al estribo de Brasil tenía que ver un poco con el retorno a la diplomacia pendular clásica. No es demasiado diferente de la política que llevó adelante Batlle y Ordóñez y los gobiernos que lo siguieron cuando solucionaron los temas limítrofes con Brasil", explicó Clemente.

Equidistancia

Cuando la relación con Argentina vuelve a recobrar un espíritu constructivo –signado por el cambio de gobierno en ese país-, ahora los asuntos internos de Brasil plantean interrogantes para el futuro. Para Uruguay ha sido históricamente difícil lograr un momento de relaciones fructíferas con los dos estados en forma simultánea.

El coordinador del programa de Estudios Internacionales de la Universidad de la República, Lincoln Bizzozero, advirtió en conversación con El Observador que la situación de "fragilidad" en la que está sumido el gobierno brasileño continuará durante algunos meses. Frente a este escenario, el experto sostiene que Uruguay ha decido tomar distancia. "Siempre siendo el fiel de la balanza en términos regionales más allá del signo ideológico o político de un gobierno u otro", dijo Bizzozero.

En este sentido, Clemente señaló que es presumible que el estado uruguayo mantenga una "posición equidistante". La especialista sostiene que las relaciones con Argentina han mejorado y que aún falta tener una noción mayor de la orientación que tendrá el nuevo gobierno de Temer en materia de política exterior.

Una "atadura psicológica"

Nicolás Albertoni, investigador del Centro de Estudios para América Latina de la prestigiosa Universidad de Georgetown, no admite la explicación de la restricción barrial como elemento determinante del futuro uruguayo.

En su libro "Instrucciones para inventar la rueda", Albertoni argumenta que las variables geográficas y demográficas están caducas como justificación para explicar la incapacidad de un estado para progresar.

Albertoni demuestra que otros países como Singapur o Finlandia experimentaron situaciones de encierro similares al caso uruguayo pero que han salido adelante a través de la innovación. "Tenemos un legado que no es más que una atadura psicológica que ha pasado de generación en generación. Esta lógica ya está obsoleta", dijo el especialista a El Observador.

Albertoni sostuvo que lo verdaderamente importante es que Uruguay pueda pensar su estrategia de inserción internacional como país y, en este sentido, señaló que la palabra clave es "diversificación".
En la actualidad Brasil es el segundo mercado más importante para la exportación de bienes y servicios uruguayos. Sin embargo, en los últimos años el país ha intentado diversificar sus exportaciones con la búsqueda de nuevos mercados y socios comerciales. Un esfuerzo por no depender tanto de los dos colosos de América del Sur.

Brasil: el sheriff de la vecindad

"Hacia donde se inclina Brasil, se inclina América Latina", dijo alguna vez el diplomático estadounidense, Henry Kissinger. La frase del exsecretario de Estado habla de la forma en que la potencia hegemónica veía el rol regional de Brasil en la década de los setenta.
Tanto políticos como académicos siguen discutiendo si Brasil ha podido cumplir con su rol como potencia regional y han cuestionado la capacidad del estado norteño de ocupar un lugar de liderazgo.
Asimismo, Brasil forma parte de un selecto grupo de naciones que han disputado la prerrogativas unipolares de Estados Unidos.

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