Uruguay no dejará de vacunar contra la fiebre aftosa

Mantendrá esa posición hasta tanto no existan certezas técnicas regionales

Hasta tanto no existan certezas técnicas que incluyan la realidad sanitaria de los países de la región, Uruguay no dejará de vacunar contra la fiebre aftosa, coinciden los principales actores vinculados a este tema, desde los servicios oficiales hasta los productores.

Esta es una visión compartida por los organismos públicos y privados que trabajan en este tema, destacó a El Observador el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Pablo Zerbino.

El dirigente participó el pasado lunes en Buenos Aires, Argentina, de la reunión de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM) y el martes integró una delegación que concurrió a la sesión del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), que es el ámbito de los ministros de Agricultura del Mercosur.

Los temas planteados por la FARM son coincidentes con las inquietudes que maneja el CAS, les respondieron los ministros ante la nota presentada y que fuera leída por Zerbino, respecto a la evolución positiva en el control de la fiebre aftosa en la región. Precisamente existe la inquietud de Brasil de empezar a dejar de suministrar la vacuna contra la fiebre aftosa como forma de acceder a más y mejores mercados.

Zerbino citó información que le aportara Leopoldo Amorín en esta jornada, quién como delegado de ARU integra la delegación uruguaya que participa en la reunión de la Comisión Sudamericana de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Cosalfa), que tiene lugar Goiás (Brasil) este jueves y viernes.

Brasil proyecta un plan progresivo a cinco años para dejar de vacunar con la fiebre aftosa

El plan de Brasil es progresivo a cinco años para dejar de vacunar en forma gradual y por zona. Por lo tanto, es positivo que los países de la región avancen en la inquietud de llegar a una meta para dejar de vacunar contra la enfermedad, dijo Zerbino.


Prevención

También existe otro tema relevante referido a la prevención, que se maneja desde la aparición de la fiebre aftosa en forma generaliza en el país desde el 2000, primero en Artigas y luego en todo el país. Esto significa un motivo de alerta, intercambiando ideas y sobre estrategias de funcionamiento con el resto de los porque puede ser muy caro no actuar en consecuencia.

Por lo tanto, la ARU no se opone a dejar de vacunar, sino que entiende que Uruguay no lo debe encarar hasta tanto no estén dadas las condiciones técnicas suficientemente demostradas para dejar de vacunar con la fiebre aftosa.

Es algo que está perfectamente asumido entre todos los actores vinculados a la ganadería a nivel del país. En consecuencia mientras la situación no esté definitivamente aclarada, Uruguay va a asumir una actitud de cautela para preservar el estatus sanitario de la ganadería uruguaya. Esta posición es compartida por el ámbito oficial y privado de la ganadería local, sostuvo Zerbino

En materia de sanidad vegetal los países de la región plantearon a los ministros del área la inquietud sobre exigencias de algunos mercados como China, respecto a enfermedades cuarentenarias.


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