¿Uruguay puede jugar mejor al fútbol?

Si España, Italia, Chile o Alemania cambiaron su estilo de juego, ¿podrá hacerlo algún día la Celeste? ¿Lo necesita? ¿Tiene con qué?

El súbito rebrote de ilusión que trajo el arranque de las Eliminatorias para Uruguay, despejó los fantasmas de pesimismo que dejó la pobre presentación Celeste en la Copa América.

El estilo de juego uruguayo se mantiene. Pero los resultados ahora -en apenas dos de los 18 partidos que tendrá el camino a Rusia 2018- son otros.

Entre los cuartofinalistas de la Copa América, el equipo de Tabárez había manejado más la pelota solamente que Bolivia y la final del certamen la definieron los equipos que arrollaron con fútbol de posesión a sus rivales: Chile y Argentina.

Ahora, en el arranque de las Eliminatorias, Uruguay es el equipo de peor posesión de pelota (37% en dos partidos) y el que dio menos cantidad de pases (208) según las estadísticas de Data Factory. Pero es el único puntero del certamen.

Argentina tuvo un 65% de posesión y dio 745 pases. Pero cruzando el charco están que trinan con el puntito que sumó el equipo en las dos primeras fechas.

¿Le dará para sostenerse a Uruguay seguir cultivando este estilo? Falta mucho. Pero lo cierto es que este equipo de Uruguay, fiel a su historia y su cultura futbolera, no siente la posesión.

¿Puede Uruguay jugar a otra cosa?

Sabido es que los entrenadores tienen muy poco tiempo de trabajo con sus selecciones.

¿Pero cómo hizo Chile para convertirse en esa máquina infernal de apetito voraz por el gol? No creo que Jorge Sampaoli sea más capaz que Tabárez en cuanto a optimización de tiempos de trabajo se trate.

Sí creo que las selecciones que han transformado su estilo de juego se han basado en replicar modelos impuestos a nivel de clubes.

Marcelo Bielsa revolucionó al fútbol chileno. Y el medio local mamó su estilo. Los equipos trasandinos que podemos ver en los torneos internacionales parecen jugar a lo mismo. El humilde Palestino que sacó a Nacional de la Libertadores o Universidad Católica que eliminó a Danubio. La Universidad de Chile de Sampaoli era este Chile con camiseta azul (aunque con menor peso de individualidades, claro).   

La España de Del Bosque es la réplica del modelo de Guardiola en Barcelona, aunque sin la cuota de calidad individual que aporta Lionel Messi.

La Italia de Cesare Prandelli, el hombre que hirió de muerte al catenaccio, fue una mezcla de las ideas que el DT llevó a cabo en Fiorentina y en la base de Juventus (Buffon, Bonucci, Barzagli, Chiellini, Pirlo, Marchisio) que de la mano de Antonio Conte replicó el modelo de Barcelona en Italia.

Puede ser más compleja de entender la transformación de Alemania. Viendo recientemente un especial de la Bundesliga, encontré un eslabón perdido del fútbol alemán: el SC Friburgo.

Perdido porque para la época en que el equipo ascendió (1993-1994), el fútbol alemán ya se había alejado de las pantallas de Uruguay dejando recuerdos imperecederos.

A aquel equipo dirigido por Volker Finke (estuvo 16 años en el cargo y en el Mundial de Brasil 2014 estuvo al mando de Camerún) se lo conoció como el Breisgau-Brasilianer (los brasileños de Bresigau, el distrito donde se ubica la ciudad).

Claro, por entonces, el modelo brasileño era el norte del fútbol mundial y no esta alma en pena a la que fueron reducidos por los siete goles de Alemania del año pasado.

Tipo porfiado Finke. Alemania venía de ser tres veces seguidas finalista mundial con un estilo de juego físico y con el modelo Panzer como bandera. Pero su Friburgo jugaba a otra cosa. A superar numéricamente en el espacio de circulación de la pelota al oponente. A una especia de proto posesión. 

En su primera temporada en la Bundesliga apenas mantuvo la categoría. En la siguiente fue tercero y humilló con este 5-1 a Bayern Múnich y a su golero Oliver Kahn.

Encontré el plantel de aquel equipo. No había grandes figuras más allá de nombres recordables como Rodolfo Cardoso (en 1998 regresó a Argentina y jugó en Boca Juniors y luego en Estudiantes), el ruso Aleksandr Borodiuk o el defensor Jörg Heinrich, uno de los jugadores alemanes más violentos que vi. 

Después llegó Jürgen Klinsmann a la selección, Jürgen Klopp jugó a otra cosa con Borussia Dortmund (ganó dos Bundesligas seguidas, la 2010-2011 y la 2011-2012), Bayern Múnich, el de Jupp Heynckes, aplastó como nadie al estilo Barcelona (2012-2013) metiendo triple corona, y la selección se llevó el Mundial tras el desembarco de Pep Guardiola en los bávaros. 

¿En el estilo de qué equipo del medio local puede basarse Uruguay para modificar su estilo de juego? ¿Sobre el peso de qué otra individualidad que no sea Luis Suárez?

Cada vez que paso por una canchita de baby fútbol me paro unos minutos a ver cómo se les enseña a los botijas a jugar. Y veo que los defensas o los goleros castigan de un puntazo la pelota desde la salida del área. El miedo a perder una pelota bien por encima del riesgo a salir jugando. El pragmatismo por encima de la estética ignorando que en la entraña de lo que simplemente parece estética hay formas de juego que pueden potenciar notablemente los valores que el futbolista uruguayo trae en su ADN.

No le podemos pedir a Tabárez, allá en la cima de la pirámide, que dos días antes de jugar un partido sea España.   


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