Uruguay puede

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Como muy bien anticipó a El Observador el presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Alejandro Gambetta, hubo mucha información en el Seminario Internacional de Producción Ovina que se desarrolló el lunes y martes pasado en el Hotel Radisson.

Eso quiere decir que también quedó un rico material para el análisis y la reflexión. En una instancia tan amplia, con más de 20 disertantes locales y extranjeros que abarcaron todos los aspectos del rubro ovino, es lógico que haya luces y sombras.

Las luces de la producción ovina ya las hemos repasado en otros artículos anteriores. Comienzan con el entusiasmo de los productores, el conocimiento de los técnicos y los logros de las industrias en los mercados, donde Uruguay es referencia en lana y en carne ovina.

En ese escenario hay también una institucionalidad agropecuaria, especialmente impulsada en los últimos seis años por el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, que trabaja de forma mancomunada en aras de conseguir los objetivos.

Nils Beaumond dijo que a Uruguay le irá bien porque puede ofrecer "una alta garantía de calidad"

Otras luces del rubro ovino es bueno escucharlas en boca de los extranjeros que llegaron esta semana a Montevideo para participar de esta instancia en el año que el SUL festeja con una trayectoria impecable sus 50 años.

Por ejemplo, Nils Beaumond, analista de la consultora Gira en Francia, quien trazó un panorama para la carne ovina en los mercados, dijo que estaba "convencido" que a Uruguay le irá bien porque puede ofrecer "una alta garantía de calidad".

La producción de carne ovina de Uruguay, donde se destaca el cordero pesado, "la han hecho muy bien y pueden continuar así. Yo respeto mucho lo que han hecho", remarcó Beaumond.

En la producción de lanas, donde Uruguay es el tercer exportador mundial de tops, Mirko Lindner, del Südwolle Group de Alemania, que compra cada año 1.700 toneladas de la fibra en el país, resaltó la virtud de ser un producto "estándar".

En cuanto a las sombras o desafíos que tiene Uruguay, ambos visitantes señalaron la necesidad de "hacer marketing", es decir que, si lo que realiza Uruguay en carne y lana es bueno, hay que difundirlo. En el caso de la lana, Lindner aconsejó "trabajar en marketing de marca".

Recordó también que hay una tendencia al afinamiento y alertó que hay estar "en el micronaje correcto", que situó entre 18,5 micras y 20 o 21 micras. Porque planteó la duda si en tres o cinco años todavía habrá demanda por lanas más gruesas.

Y dijo una cosa muy importante, que el futuro de la lana se juega en las certificaciones. Esto es así porque si bien el Südwolle Group define su demanda, el papel de los consumidores en la decisión es cada vez más importante. "Los clientes nos dicen qué comprar y qué", dijo Lindner, quien remarcó entonces la importancia de que Uruguay salga al mundo a decir lo que hace y lo que tiene.

Algo similar ocurre con la carne ovina, donde esa "garantía de calidad" que ofrece Uruguay debe ser el buque insignia de la estrategia comercial, ya que el país nunca será un productor de volumen.

Certificaciones y marketing deben llevarnos a rebobinar la película para saber primero nosotros lo que tenemos para vender. Y enfilar todos los esfuerzos en la misma dirección. Hemos escuchado que el ovino es un buen negocio. Hay datos y experiencias que aseguran que Uruguay puede. Lo importante es no bajar la guardia y enfrentar los desafíos con entusiasmo.

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