Uruguay se empeña en atraer al lucrativo viajero asiático

Los operadores turísticos locales se preparan para recibir a japoneses y chinos
Los japoneses Wink y Ryu visitaron Uruguay en 2014 y eligieron realizar el Fanáticos Fútbol Tour, por el que fueron a ver –y sentir– un partido entre Nacional y Newell's por Copa Libertadores. Una anécdota, relatada en el libro Uruguay pa' todo el mundo de Franco Pérez, detalla el choque cultural. Al llegar al estadio, con sus cámaras de foto profesionales, ambos quedaron a la espera de que se les indicara cuál era el asiento que les correspondía para disfrutar del encuentro. No entendían que cada uno se sentaba en donde quería. Mientras hablaban de las expectativas del partido, uno de los japoneses sacó su propio cenicero, una especie de bolsa blanca en donde se depositaban las cenizas.

Las diferencias entre la forma de pensar y actuar también se dan cuando son chinos los que visitan Uruguay para hacer turismo. Ambas nacionalidades no representan un número significativo de visitantes – 2% de los turistas que recibió Uruguay en 2016 procedían de China–, pero el interés de captar ese público ha sido expresado en reiteradas ocasiones por las autoridades del Ministerio de Turismo y Deportes (Mintur) de Uruguay.

El subsecretario del Mintur, Benjamín Liberoff, afirmó que se estima que en 2020 China será el mayor emisor de turistas en el mundo.

Actualmente, el turista de ese origen ya es el que más gasta en sus estadías a nivel mundial –un promedio de US$ 893 por viaje–, y la principal característica, tanto de chinos como de japoneses, es que viajan en grupo, no menos de cuatro personas.

Para los japoneses, visitar Uruguay es tan fácil como ir a otro país. No requieren visa si el viaje es por turismo o para encontrarse con familiares. En cambio, los turistas chinos que visitan Uruguay requieren una visa. El trámite no es sencillo. Deben rellenar un formulario de solicitud, tener el pasaporte con validez de más de seis meses, el documento de identidad vigente, una carta de invitación al país y la confirmación de la reserva tanto del hospedaje como del pasaje de ida y vuelta. Además, deben presentar un certificado de condiciones económicas y, con todo eso, pueden acceder a Uruguay durante un plazo de 90 días con posibilidad de prórroga.

Esto va a cambiar para los visitantes chinos que cuenten con visa vigente para viajar a EEUU, Canadá y los países del Reino Unido. En la gira que encabezó el presidente Tabaré Vázquez a China en octubre del año pasado se firmó un acuerdo de cooperación, que incluye la aceptación de chinos que cuenten con la visa para visitar esos países.

"Hemos trabajado durante varios años en un proceso por el cual China reconoce a Uruguay como país para visitar, y trabajamos con un grupo de agencias de viaje que manifestaron interés en relacionarse con agencias chinas, para promocionar Uruguay como destino", señaló Liberoff.

"Hace falta más guías en Uruguay que manejen el chino mandarín; el Instituto Confucio ayudará a avanzar en cuanto a lo idiomático, que aún es un problema". Benjamín Liberoff, subsecretario del Mintur

Por ejemplo, en 2014 autoridades chinas de turismo visitaron Uruguay y se abordaron aspectos como el intercambio de experiencias en relación con la preservación y promoción del patrimonio, y el fomento del turismo de naturaleza. Sin embargo, el jerarca entiende que no es un proceso fácil: "De la noche a la mañana no van a llegar miles de chinos a Uruguay, hay que trabajar para eso".

Dificultad latente

Turisport es una de las agencias de viaje que ha visitado China en busca de intercambio con operadores turísticos de ese país. La gerenta Mary Boñe estuvo hace tres años en algunas ciudades con población de alto nivel adquisitivo –Wenzhou, Pekín y Shanghái–.

"Había cantidad de chinos que ya habían viajado y querían conocer nuevos lugares, Sudamérica era un atractivo para ellos, además de que las compañías aéreas estaban haciendo las conexiones más accesibles, pero en ese momento la traba que tenían era la visa", explicó Boñe.

Además, destacó la importancia de vender un "paquete" de los tres países: Uruguay, Argentina y Brasil, principalmente las ciudades de Montevideo, Colonia, Buenos Aires, San Pablo y Río de Janeiro. "El chino que se va a mover no va a venir solo a Montevideo, va a visitar varias ciudades", dijo.

Por su parte, el intendente de Rocha, Aníbal Pereyra, quien viajó hace poco más de un mes a promocionar el departamento y firmó acuerdos de hermandad con ciudades chinas, contó qué busca el turista de ese origen en Uruguay. "No es el tradicional que viene a Uruguay, de sol y playa. Es un turismo de naturaleza, fotografía, contacto con las áreas verdes. Es un turismo fuera de temporada y hay que acondicionar algunas cosas para atraerlo", comentó.
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120 millones de chinos hicieron turismo fuera de su país en 2016. Los principales destinos son Tailandia, Corea del Sur, Japón, Vietnam y EEUU.

Además, en conjunto con la Embajada de Uruguay en China, se logró que un spot promocional del departamento fuera transmitido en una de los canales más vistos del país. "Mucha gente quedó impactada con eso. No es una locura pensar que vengan a visitar el país", sintetizó Pereyra.

Pequeños detalles

El primer paso para acercar a turistas chinos a Uruguay se concretó con la aceptación de las visas. Ahora lo que analizan los operadores turísticos es qué necesitarán los chinos y japoneses cuando visiten Uruguay.

El segundo secretario de la Embajada de China en Uruguay, Tan Minxing, explicó cómo se comporta el turista chino cuando sale de su país. "El tema que más preocupa a los turistas es el acceso gratuito de wifi y el idioma, ya que esperan que se les hable en chino, excepto algunos pocos que saben inglés y lo hablan en el exterior", dijo Minxing.

El chino cuando viaja, según el diplomático, quiere mantener contacto con su país. "Busca dispositivos POS que acepten la tarjeta china UnionPay, quiere comer comida china, mirar algún programa de televisión chino y que se les ofrezca una guía de viaje en chino", resumió. Otros aspectos más básicos como tener en la habitación una caldera eléctrica para tomar infusiones o exigir chancletas para sacarse los zapatos antes de ingresar a la habitación, se encuentran entre los requerimientos. Minxing entiende que "no todos se cumplen aún en Uruguay".

Chinos en grupo
Los chinos y japoneses viajan generalmente en grupos, y siempre visitan los lugares juntos, sin separarse en ningún momento
Los chinos y japoneses viajan generalmente en grupos, y siempre visitan los lugares juntos, sin separarse en ningún momento

A diferencia de los japoneses, que en su mayoría son jubilados ya que no pueden tomarse licencia de su trabajo por más de siete días, los chinos que viajan son generalmente millennials, con la costumbre de gastar en promedio US$ 400 por día. "Hay que prestarles especial atención a los jóvenes", indicó.

La gerenta comercial de Buquebus, Rosario García, también viajó a China a intercambiar con agencias turísticas locales, y brindó un detalle del viajero frecuente. "Es un segmento que dispone de tiempo y recursos como para estar viajando entre 25 a 35 días. Acuerda y contrata de antemano todos los servicios que utilizará durante su estadía y es estricto en cuanto al cumplimiento de lo solicitado y confirmado", dijo.

Puntualidad extrema

Los japoneses son más detallistas que los chinos. Así lo hizo saber la guía turística e intérprete Chiemi Kunizawa. Nieta de japoneses, hace 12 años trabaja como guía turística y conoce a la perfección cómo es este público.

"(En general llegan a Uruguay) dos cruceros japoneses. Uno es el Peace Boat (que llega cada año) que es comunitario; recorre no solo por turismo sino que se busca que los participantes reflexionen sobre las realidad de los países y cómo pueden ayudar a otras personas. Además, hay otro crucero que llega a Montevideo que es el Asuka II, el único lujoso de Japón. Viene cada cinco años", contó.
Muchos japoneses han conocido Uruguay a través de la figura del expresidente José Mujica y del fútbol, lo que despierta interés en visitar el país.

"El turista japonés es muy especial. Ellos quieren ir adonde todo el mundo va, no son muy inventivos ni aventureros", apuntó Kunizawa. El tiempo es fundamental para los nipones: ellos no esperan. "El pasajero japonés requiere siempre lo mejor, no importa cuánto haya pagado. En Japón predomina el concepto de que el cliente es Dios, lo que dice se hace. Nunca se le puede decir que hay errores porque se van a quejar hasta el día que se vayan", explicó la intérprete.

Entiende que las agencias de viajes locales conocen cómo tratar con los japoneses y se han preparado para recibirlos.


Cumbre empresarial y problemas de arquitectura

Uruguay fue elegido como sede del próximo encuentro de negocios entre China y América Latina y el Caribe. El evento se llevará a cabo en Punta del Este, en el Centro de Convenciones que albergará a más de 4.000 personas y cuenta con un pabellón de exhibición de más de 6.700 metros cuadrados.
Representantes de 500 empresas participarán en la undécima edición de la cumbre, que tendrá lugar del 30 de noviembre al 2 de diciembre. El foro empresarial "es una oportunidad estratégica y una muestra tangible del rol primordial que Uruguay está llamado a desarrollar en esta ecuación comercial", consideró el canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, en la presentación de la Cumbre el 10 de abril.

Esa cumbre no escapa a las barreras culturales entre Uruguay y China. El presidente de la Cámara de Comercio Uruguay - China, Gabriel Rozman, contó una anécdota que ocurrió durante la búsqueda del hotel para alojar a los representantes de empresas chinas que concurrirán a Uruguay.

"Vino un grupo de chinos a mirar hoteles para albergar a la delegación de su país", contó Rozman. La comitiva uruguaya les recomendó dos hoteles importantes de Punta del Este, pero surgió un problema.
El grupo chino observó uno de los hoteles y dijo que no podían hospedarse allí. "Acá no vienen chinos", fue la conclusión.

El problema era que el edificio del hotel tiene forma de proa, y cualquier construcción con esa forma en sus creencias es visto como algo ofensivo, como un ataque. "Les insistimos en que era un buen hotel pero ellos dijeron que los chinos no iban a querer hospedarse ahí", resumió Rozman. Finalmente, escogieron otro –un hotel "redondo"–, ya que las construcciones de planta cuadrada no son bien vistas en la cultura de ese país. Ese hecho, si no hubiese sido resuelto a tiempo, podía haber ocasionado un inconveniente al momento de comenzar la Cumbre.



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