"Uruguay tiene crédito por ser serio en el Consejo de Seguridad"

El rol del país en ese organismo y la situación de DDHH en el mundo
La crisis humanitaria en Siria es no solo un problema para ese país, sino para el resto del mundo, incluido Uruguay. Y los países ricos de Medio Oriente, además de algunos europeos, no solo incumplen con el rol que deberían asumir en esa temática, sino que además están impulsando el freno a la acogida de refugiados. Así lo afirma el uruguayo Renzo Pomi, representante de Amnistía Internacional ante la ONU, cuya tarea es llevar la voz de derechos humanos de la ONG en la que trabaja en las discusiones que los países tienen en el Consejo de Seguridad del organismo internacional, que Uruguay preside.

¿Cuáles son los temas más graves que están viendo en el mundo respecto a los derechos humanos?
Uno de los que nos preocupa más es la crisis de refugiados, sobre todo la generada por los conflictos en el Medio Oriente. Hay una crisis de protección porque los civiles son los que pagan el precio mayor, y en una magnitud que si bien no se puede decir que no se había visto en la historia, es alarmante. Hay otros ingredientes, como por ejemplo el terrorismo internacional, que hace que ciertos principios que hasta ahora se creían más o menos asentados no solo no se cumplen, sino que los que cometen los crímenes se vanaglorian de violar esos principios. En cuanto a países, la situación en Siria, Irak y Yemen es sumamente preocupante. Y Sudán del Sur tiene una de las crisis más importantes. Cuando hay conflictos armados los derechos humanos se violan masivamente. Todos estos temas están en la agenda del Consejo de Seguridad, pero Amnistía tiene otras preocupaciones como la pena de muerte, y eso me lleva a países que no están en esa agenda. En China ni siquiera publicamos los números porque es difícil saberlos, pero pensamos que allí se ejecuta más gente que en todo el resto de los países del mundo combinados. Después hay países como Pakistán que había dejado de ejecutar personas pero ahora lo retomaron y con renovados bríos. Arabia Saudita e Irán también. En occidente, solo Estados Unidos.

China y EEUU son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, con posibilidad de veto. ¿Es difícil tratar estos temas?
Esa es una de las debilidades que tiene el Consejo de Seguridad. Es uno de los pocos órganos de Naciones Unidas que no es completamente democrático porque algunos miembros son especiales. Son países muy poderosos y a veces deciden bajo el prisma de la visión nacional, algo que no pasa por ejemplo con un país como Uruguay. China nunca ha sido muy amiga de discutir temas de derechos humanos en el Consejo de Seguridad. Hace 15 años el tema no se mencionaba demasiado en ese ámbito. Hoy en día está asentado que la situación de derechos humanos puede ser un ingrediente importante para la preservación de la paz y la seguridad internacional.

¿En dónde se está viviendo la peor situación?
Tratamos de evitar decir que una situación es peor que otra, porque cuando hay violaciones los números no son los que nos guían. Pero de todas maneras el conflicto en Siria ha sido sostenido durante cinco, casi seis años. Y los números son impresionantes. Tenemos más de 250.000 muertos, millones de personas desplazadas y refugiadas. Es un país que está siendo destruido completamente y que además será muy difícil de recomponer porque el caos ha hecho que ciertos grupos se hayan enquistado y hay distintos sectores donde el Estado no tiene control. La principal preocupación debe ser Siria porque es un problema global que hasta en Uruguay se siente con la presencia de sirios aquí. En Europa también. Y para ser justo, Medio Oriente mucho más, porque la mayor parte de los refugiados está en el Líbano, en Jordania, en Turquía, en Irak, y son los que están teniendo todo el peso de cuidar a estos refugiados. El conflicto de Siria es una guerra civil nacional, pero con un impacto global.

¿Qué rol están jugando los países ricos de Medio Oriente en este conflicto?
Seguro que no están haciendo lo suficiente. La comunidad internacional tiene que compartir el peso del problema y en general debería ser de acuerdo a las posibilidades de cada uno. No puede ser que haya millones de refugiados en Líbano, Jordania o Turquía, y los países ricos que están cerca, adonde los refugiados tratan de ir, se concentren más en tratar de pararlos en las fronteras que en tratar de compartir con los otros países más pobres el peso que significa esta situación. Por otro lado, hay algunos países de Europa que han asumido el rol que corresponde y han recibido una buena cantidad de refugiados, pero hay muchos que no han recibido ni cerca lo que podrían o deberían recibir. Siempre decimos que esta es la crisis de refugiados más grande desde la Segunda Guerra Mundial, y justamente en esa ocasión miles y miles, quizás millones, de refugiados europeos estaban tratando de conseguir acogida en otros países. Hoy, cuando son otros los que buscan acogida y protección, es Europa la que se cierra.

¿Cómo ha sido el papel de Uruguay en el Consejo de Seguridad de la ONU?
Uruguay empezó con la presidencia, y fue un período de aprendizaje muy intenso que le permitió empezar a funcionar como miembro del Consejo sobre bases más firmes que quizás otros miembros que entraron antes. En estos seis meses hubo algunos ejemplos que demostraron que está realmente comprometido a basar su actitud en principios, en defensa del derecho internacional. Es difícil hacer una evaluación general porque el Consejo de Seguridad tiene muchos temas y es posible que en varios casos Uruguay podría haber tenido una voz más firme, más activa. Pero sin dudas hay signos positivos. La actuación en la presidencia le abrió un crédito como un miembro serio del Consejo. Ahora lo está utilizando y lo podrá seguir utilizando hasta el final de su mandato.

¿Cómo ve la situación de DDHH en el continente?
Una cosa positiva es la superación de los regímenes autoritarios y la consolidación de la democracia. Pero sin duda hay problemas. Uno es la corrupción y cómo puede hacer que aquellas democracias que deberían fomentar y proteger los derechos humanos no lo puedan hacer en igual medida porque las instituciones se debilitan. También hay problemas de saturación en las cárceles en determinados países, o ataques contra determinados sectores de la sociedad como los pueblos indígenas o afrodescendientes, o el asunto de los derechos sexuales y reproductivos. En general, la actuación de fuerzas de seguridad y la situación del crimen organizado, además de la falta de respuesta y garantías del Estado se da en México, Guatemala, El Salvador y Honduras. En Venezuela hay una crisis política que afecta los derechos humanos de muchas maneras, tanto los civiles y políticos como los económicos y sociales. También hay preocupación por la actuación de las fuerzas de seguridad en Brasil, y la crisis política no es el mejor ambiente para que eso se resuelva. Pero por suerte, cuando uno ve el mundo en su globalidad, la región está ausente de la discusión en lugares como el Consejo de Seguridad, y eso es un buen síntoma. Si estuviéramos en la agenda como en los '70 y '80 sería muy grave.

Perfil: Renzo Pomi

Representante de Amnistía Internacional ante la ONU
55 años

Renzo Pomi nació en Uruguay, pero hace 15 años que vive en Nueva York, donde lleva la voz de Aministía Internacional ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Es además uno de los cinco candidatos a secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cargo que se decidirá en las próximas semanas. Es hermano del exembajador de Uruguay en Argentina Guillermo Pomi.



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