Uruguayos consumen cada vez más carne de cerdo

Las carnicerías recomponen su oferta de productos

Las preferencias de los consumidores de carne han determinado que las carnicerías hayan tenido que recomponer su oferta de productos que ahora se integra con alrededor de un 70% de carne vacuna, un 20% de carne de pollo y un 10% de carne de cerdo, rubro que representa el de mayor crecimiento en el último año y con tendencia a seguir aumentando su participación.

La carne vacuna tiene una fuerte competencia en la carne de cerdo, factor que hasta hace pocos años no acontecía. Entre las carnes alternativas el pollo sigue creciendo, pero lo hace lentamente, mientras que el cerdo ha registrado una suba muy brusca en el último año de más de un 10%, destacó a El Observador el presidente de la Unión de Vendedores de Carne (UVC), Heber Falero.

El precio de las carnes de cerdo que se importan de Brasil llegan a niveles muy competitivos y por ello los consumidores se han volcado a estos productos y son en gran medida la causa de baja en las ventas de carne vacuna en el mercado local, opinó el carnicero.

Se consume principalmente bondiola, también carré y pulpa de cerdo de origen brasileño, vendiéndose todos los productos en estado congelado como llegan desde las plantas elaboradoras de ese país.

Un recorrida efectuada por El Observador permitió observar algunos precios en las carnicerías: la bondiola se vende alrededor de $ 120 a $ 140 el kilo y el carré de cerdo entre $ 140 y $ 160 el kilo y la panceta parrillera entre $ 140 y $ 155 el kilo.

El consumidor se acostumbró a utilizar en sus comidas el producto con esta presentación congelada, el que no presenta ningún cambio de sabor y mantiene su calidad, según Falero. A esto se agrega la producción nacional que mantiene su presencia en el mercado, aunque en menores volúmenes.

La carne de cerdo había aumentando su consumo entre 2005 y 2014 pasando de 8,8 kilos por persona y por año a 15,8 kilos, cifra que continuó creciendo en el último año.

Por su parte la carne de pollo que también siguió creciendo, pero más lentamente, aumentó en ese período de 15,6 kilos a casi 21 kilos por persona. El kilo de pollo se encuentra en estos días en un período de mayor consumo, frente a las restricciones para la carne vacuna por restricciones religiosas.

El precio en pollerías se ubica entre los $ 65 y $ 80 el kilo, en carnicerías entre los $ 75 y $ 90 y en las grandes superficies alcanza un precio promedio de $ 95.


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