Uruguayos crean videojuego de tiburones para aprender economía

Se llama "Una isla feliz" y fue diseñado por profesionales del Instituto de Economía

Para ganar, hay que defender una isla de tiburones aplicando decisiones económicas. Para jugar, no hay que saber de Economía. Así es como los creadores de "Una isla feliz" -Rodrigo Ceni y Mauricio Da Rosa-, definen en pocas palabras el videojuego que crearon, al que se puede acceder vía web.

Se trata de un juego de estrategia diseñado desde el Instituto de Economía, que apunta a la diversión mediante el uso de conceptos económicos. Para su creación, se recibió el financiamiento de la Facultad de Ciencias Económicas de la Udelar y de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Con este apoyo financiaron a los programadores, diseñadores, artistas, música, entre otros.

La consigna del videojuego, definió Ceni, es minimizar el preconcepto que se tiene de la Economía como algo aburrido, difícil de entender y que quienes saben del tema son unos pocos y hablan en idioma incomprensible.

Está dirigido a adolescentes jóvenes, liceales y universitarios. "Quisimos captar un público que sin ser cautivo, fuera fácilmente atraído", contó Ceni. Desde su lanzamiento este mes, la aplicación cuenta con más de 5.000 jugadores de los que un 10% ya lo dio vuelta.

El escenario del videojuego es una isla que está siendo atacada por tiburones, de los que hay que defenderse para incrementar la felicidad de la población, objetivo último del juego, según indicó Ceni. Para esto, dijo que se necesitan recursos, y quienes jueguen deberán manejar una economía que se vuelve "cada vez más compleja". A su vez, contó que "los resultados de sus “políticas económicas” empiezan también a afectar la felicidad de la población, por lo que resulta cada vez más difícil lograr los niveles de felicidad necesarios para pasar de pantalla."

Una isla felíz

En su inicio, Ceni informó que para conseguir recursos, el jugador descubre que puede cobrar impuestos, lo que le permite mejorar sus defensas e incrementar la felicidad de la población mediante la inversión pública. Según consignó, en determinado momento ya no es suficiente y debe apelar a la emisión de moneda o préstamos, pero debe empezar a lidiar con la inflación -que también encarece la compra de defensas- y el pago de los intereses de deuda.

"Quienes juegan deberán articular un conjunto de objetivos a veces contradictorios para poder ganar, como en una economía real", dijo Ceni.

"Los objetivos de las misiones son llegar a un cierto nivel de felicidad. Para esto hay que crear infraestructura como escuelas, centros deportivos o policlínicas. Para lograr estos objetivos uno tendrá que manejar decisiones puramente económicas que van a tener determinados resultados como medidas que van hacia la felicidad", señaló el creador de "Una isla felíz".

Asimismo, los diseñadores introdujeron un instrumental gráfico para que los jugadores más curiosos accedan a definiciones formales de los conceptos económicos. También armaron una guía para docentes que deseen utilizarlo en sus clases.

La apuesta y desafío para Ceni y Da Rosa es poder enseñar economía de forma intuitiva y por medio del "ensayo y error".

Su próximo objetivo, señaló Ceni, es "abrir la economía" creando más islas. Otra de sus ideas es hacer el juego más heterogéneo. "Que haya problemas de desigualdad colocando individuos desiguales", agregó. Para seguir alguna de estas nuevas líneas, los fundadores se presentarán a otra ronda de financiamiento de la ANII.

"Seguir esta experiencia, intentar que el juego siga evolucionando. Que a medida que se juegue, podamos mejorarlo y que docentes de secundaria y las universidades lo adopten. Esperamos que la guía docente también evolucione con el uso." apuntó Ceni.