Útil freno presidencial al Pit-Cnt

El PIT-CNT se la buscó con sus recurrentes excesos. El presidente Tabaré Vázquez lo frenó y lo dejó desacomodado

El PIT-CNT se la buscó con sus recurrentes excesos. El presidente Tabaré Vázquez lo frenó y lo dejó desacomodado al negarle una reunión y suspender el diálogo –aunque luego aceptó reanudarlo, tras un cambio de tono sindical–, en una enérgica carta bajo su firma en la que acusó a la central de “amenazas y diatribas” contra el gobierno. Al rechazar el encuentro que la cúpula sindical había pedido con “carácter de urgente” y daba por descontado, Vázquez censuró declaraciones públicas de sus dirigentes de que “se va a desencadenar una conflictividad gigantesca” y “va a haber una confrontación como nunca conocieron los gobiernos del Frente Amplio”. La carta destacó también como especialmente irritante que tildaran al gobierno de “neoliberal”.

La actitud de Vázquez es inobjetable y marca un adecuado ejercicio de la autoridad presidencial ante un PIT-CNT poderoso pero que ha perdido los parámetros de madurez y respeto con que deben negociarse los desacuerdos. La central sindical presiona desde hace tiempo por una plataforma que incluye temas que el gobierno ya ha rechazado de plano. Incluyen flexibilizar las pautas salariales para los Consejos de Salarios, aumentos salariales, más recursos para educación y salud y hasta el disparate de eliminar las AFAP. En respaldo de sus reclamos acaba de realizar un paro nacional y programó otros, en medio de las fulminantes declaraciones hostiles que terminaron por hartar a Vázquez.

Sus dirigentes principales argumentan apesadumbrados que en realidad no quisieron decir lo que dijeron y ya ha habido alguna admisión de que se les pudo ir la mano. Les corresponde ahora absorber la consecuencia de sus desmesuras, reconocer que no pueden exigir lo que un gobierno en graves apreturas financieras no está en condiciones de conceder y empezar a actuar con algo más de mesura. Si lo hacen, presumiblemente podrán restablecer alguna forma de diálogo con un gobierno con el que han tenido tradicionalmente afinidad ideológica, hasta que optaron por la confrontación desbordada. De lo contrario, seguirán perjudicando a los trabajadores y al país con paros inútiles y agudizarán su descrédito ante la ciudadanía.

El mensaje que conlleva la carta de Vázquez al PIT-CNT trasciende, por otra parte, al ámbito sindical, ya que su impacto se extiende a la situación interna en su Frente Amplio. Hay sectores de la alianza de izquierda que simpatizan con la central sindical y que se oponen a los recortes del gasto público en la Rendición de Cuentas, pese a que son inevitables en la actual coyuntura económica para paliar los errores y las imprevisiones financieras en que incurrieron las dos administraciones frenteamplistas anteriores. Tanto estos sectores como el PIT-CNT han recibido el aviso del gobierno de que el ajuste fiscal y las restricciones incluidas en la Rendición de Cuentas son tan inevitables como inamovibles. La administración Vázquez ha tenido errores y vacilaciones en un año y medio de gobierno. Intenta ahora corregirlos con medidas impopulares pero impuestas por la realidad. El PIT-CNT y algunos sectores del Frente Amplio se han negado una y otra vez a reconocerlo. Tal vez la saludable firmeza desplegada por Vázquez en su carta a la central sindical los haga recapacitar, aceptando que el diálogo es imposible cuando se pretende reemplazar el equilibrio sensato con la prepotencia vocinglera y con acciones que van claramente contra el interés nacional.


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