"Utilizar tecnologías para producir preservando el ambiente es clave para la AIA"

El Observador Agropecuario entrevistó al presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay
Qué significa que haya sido elegido para presidir la AIA?
Es una importante responsabilidad y un gran desafío. Responsabilidad, porque somos un gremio profesional pequeño, aun con incidencia limitada en la institucionalidad agropecuaria nacional y tenemos que hacerlo crecer y jugar el rol que le corresponde.

También debemos ser la referencia en la defensa y promoción de las actividades profesionales de los ingenieros agrónomos, y en la construcción de las políticas agropecuarias. Y un desafío por que los ingenieros agrónomos somos bastante "orejanos" y nos gusta andar sueltos. Además somos una profesión que anda desparramada por todo el país, trabajando en muy disímiles tareas, y todo eso dificulta el agrupamiento, pero tenemos que crecer en número para ser vistos y oídos. Además creo que es muy importante el equipo. La AIA tiene ahora un estupendo equipo, equilibrado con colegas jóvenes, veteranos y centros del interior

¿Qué evaluación hace de esta profesión en el Uruguay?
La dinámica agropecuario cayó un poco de la mano de la caída de los precios de los productos, y con esta caída también se resintió la situación de empleo en nuestra profesión, fundamentalmente de aquellos que hacen libre ejercicio de su profesión, pero también en menor grado de los que están en relación de dependencia. Aunque el número total de ingenieros agrónomos registrados en la Caja de Profesionales Universitarios (CPU) aumentó en 517 entre 2013 y 2016.

El número de los que declararon actividad apenas aumentó en 23 personas, mostrando en parte ese nivel de estancamiento de la demanda por el trabajo de los agrónomos. Sin embargo ha jugado, y lo seguirá haciendo, un rol fundamental en el desarrollo de la producción agropecuaria. Somos los profesionales capacitados para planificar los sistemas productivos, buscando intensificar la producción de alimentos y otros productos para una creciente población mundial, haciendo esto por medio de la tecnología, y poniendo énfasis en el cuidado de nuestros recursos naturales.

¿Integran la articulación agropecuaria?
La AIA tiene múltiples instancias de coordinación y participación, no solo con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). La Asociación participó desde un principio en el desarrollo e instrumentación del sistema de acreditación de agrónomos para la formulación de Planes de Uso y Manejo del Suelo, con Renare y la Facultad de Agronomía. Con la Dirección General de Servicios Agrícola (DGSA) se está trabajando para acompañar las políticas sobre el uso responsable de los agroquímicos, apuntando a la actualización y profundización de la formación profesional, y a la creación de algún sistema de responsabilidad y control sobe el uso de estas sustancias.

La AIA ha representado las inquietudes de los agrónomos en la coordinación operativa de los planes con la DGRN.

La gremial ha definido sus principales líneas de acción para los próximos dos años, entre las cuales hay programas de fortalecimiento interno, grupos de trabajo para definiciones institucionales en temas como suelos, agua, agroquímicos, sustentabilidad, y el nuevo plan de estudio de la carrera de ingeniero agrónomo.

Además mantenemos participación en la CPU, en las Comisiones de Cuenca del río Santa Lucía y laguna Merín, en la Agrupación Universataria del Uruguay, y se impulsa el Proyecto de Ley de creación del Colegio de Ingenieros Agrónomos del Uruguay, que está en trámite parlamentario.

¿La tecnología llega en forma suficiente al productor?
Creo que los productores individuales, ya sean comerciales, familiares o grandes empresas agropecuarias en el Uruguay, son proclives a la incorporación de tecnología, pero cada sector socio cultural y económico tiene su lógica y su propio ritmo. Si bien no hay un sistema de extensión tradicional que esté liderando la transferencia tecnológica, el flujo de información a través de internet y todas sus posibilidades es muy grande.

Hay agrónomos trabajando a nivel de campo, en empresas, en cooperativas, en suministro de insumos, en prestación de servicios, que pueden apoyar las decisiones tecnológicas del sector primario. Mi experiencia en el sector lechero me ha permitido ver desde adentro como se adoptan las tecnologías de avanzada, y cómo son las valoraciones y aptitudes empresariales de cada uno, lo que decide el ritmo y la profundidad de la adopción.


Cuando una tecnología disponible no se está adoptando, es posible que existan factores económicos o de índole personal, de organización del trabajo o de costumbres, que están actuando y que no estamos teniendo en cuenta.

¿Trabajan en los enfoques productivos sustentables y que preserven el ambiente?
Este es un punto central y clave en el compromiso de la AIA. El suelo, el agua, las plantas y los animales son la fuente más importante de los alimentos para el mundo. Los ingenieros agrónomos nos preparamos durante nuestra formación, para saber combinar esos recursos naturales en sistemas productivos que sean sustentables ambiental, económica y socialmente.

La AIA promueve la acción responsable y ética de esta profesión y apoyará la creación del Código de Ética del futuro Colegio. AIA apoya asimismo todas las normativas respecto a las prácticas agropecuarias y al uso de la tecnología, que estén dirigidas a proteger el ecosistema y preservar los recursos naturales


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