Valencia en 48 horas

Arquitectura de vanguardia, un casco histórico con edificios del gótico, barrios de moda y la excepcional paella local son el principal atractivo de esta ciudad al este de España
Con su tradición y un dejo nostálgico mezclado con modernidad y vanguardia, Valencia ha sabido reconvertirse sacándole punta a todo su potencial. Es un gran destino para conocer lugares interesantes, así como disfrutar de la cultura local, de playas sobre el Mediterráneo y probar una gastronomía difícil de superar.

Son muchas las atracciones que posee Valencia y comienzan con el propio hecho de llegar a esta simpática ciudad; está a 350 kilómetros al este de Madrid y el trayecto se puede hacer en el famoso tren Ave, a gran velocidad.

Una manera muy útil de conocerla, sobre todo para quienes la visitan por primera vez, es tomar el bus turístico, cuyas dos rutas (la histórica y la marítima) permiten subir y bajar en los diferentes puntos de interés y visitar la ciudad de una manera agradable y con audioguía.

Además, la ciudad posee un buen sistema de transporte público y por unos € 20 se puede comprar la Valencia Tourist Card, que habilita el uso ilimitado de cualquier línea durante dos días, además de otorgar descuentos en museos, comercios varios y restaurantes. Esta es una alternativa accesible y una buena idea a la hora de plantearse el objetivo de recorrer la ciudad en 48 horas.

Día 1

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Lo recomendable es llegar el día anterior para alojarse y comenzar la jornada temprano, de manera de poder disfrutar de dos días completos. La primera visita, sin duda, es el gran hit de esta localidad: la Ciudad de las Artes y las Ciencias, puro orgullo valenciano. Un conjunto de edificios diseñados por el arquitecto Santiago Calatrava –destacado en todo el mundo y que por estas latitudes creó el Puente de la Mujer en Buenos Aires– junto a Félix Candela. Cuenta con bellos parques
y zonas verdes donde pasear, descansar y recrearse.

De lo más fotografiado en este lugar es el mirador Umbracle, con un bello jardín y desde donde se ve todo el complejo. También el archifamoso péndulo de Foucault, de 30 metros de longitud y 170 kilos.
El Oceanogràfic es otra de las grandes atracciones: un acuario gigante, diseñado para tener una visual total, donde se encuentran los principales ecosistemas marinos del planeta (45 mil ejemplares de 500 especies diferentes).Vale la pena darse el gusto de un buen almuerzo en el restaurante Submarino, dentro del acuario. Es, literalmente, como comer dentro de una burbuja de cristal rodeada de peces.
Para la segunda parte del día es aconsejable alternar con algo de historia y trasladarse hacia el casco histórico. La catedral de Valencia, conocida como La Seu, fue construida sobre la antigua mezquita arábiga de Balansi. Su campanario (Miguelete) es un símbolo de la ciudad, tiene 207 escalones para llegar a la cima y desde arriba la vista es fantástica.

En las cercanías se encuentra la Basílica de la Virgen de los Desamparados (patrona de la ciudad), y el Real Convento de Santo Domingo, uno de los más importantes monumentos de la ciudad.

Muy cerca se ubica la Lonja de la Seda, sobre la Plaza del Mercado, donde solía estar la industria de la seda, en esa época la más poderosa y próspera de la ciudad. Su construcción, que data del siglo XV, es una belleza del gótico que fue declarada Patrimonio de la Humanidad. En la entrada de la lonja se encuentra el Portal de los Pecados, donde se representan los pecados originales del hombre.

También dentro del centro histórico hay que recorrer sus diferentes calles, donde se pueden encontrar tiendas de artesanías, objetos de todo tipo y antigüedades.

Un clásico es pasar por la Horchatería Chocolatería Santa Catalina, donde se puede probar la famosa bebida y la horchata de chufa, un agua azucarada con un tubérculo local. Y para cenar, lo ideal es ir a la zona de Ruzafa o del puerto, repleta de restaurantes, bares y boliches para todos los gustos. El barrio del Carmen es una alternativa válida donde salir a tomar algo.

Día 2

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El segundo día se puede dedicar a las actividades al aire libre si el clima lo permite, y un buen lugar para visitar es la playa de la Malvarrosa.

Esta es una zona en la ciudad con un gran paseo marítimo repleto de restaurantes y cafeterías. Es, además, el lugar recomendado para degustar la famosísima paella valenciana. Un clásico donde hacerlo es La Pepica, un local centenario para deleitarse con esta maravilla gastronómica local en una espectacular terraza que mira al mar.

Luego de la aventura gastronómica se aconseja dar una caminata y aprovechar a conocer el puerto deportivo de Valencia, remodelado hace solo 10 años, y que se convirtió en uno de los orgullos arquitectónicos de la ciudad.

De regreso es un buen plan visitar los Jardines del Turia, y si viaja con niños la atracción que no debe perderse son los toboganes del Parque Gulliver.

Otro de los símbolos de Valencia es la fiesta popular llamada "las fallas" (antorchas); si no visita la ciudad durante estos festejos, que van del 15 al 19 de marzo, puede pasar por el Museo Fallero durante el resto del año.

Allí se exponen los 'ninots', unos muñecos gigantes que se crean para el festejo y que luego se queman en grandes fogatas. Solo se salvan los mejores, que son salvados del fuego y permanecen en el museo. A su vez, se pueden ver fotos y demás elementos que componen esta fiesta que distingue a la ciudad en toda España.

Por último, y mucho más si viaja con niños, es interesante visitar el Bioparc Valencia, un zoológico sin rejas donde se recrea el hábitat natural de los animales.

Ruzafa y Cabanyal

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Ruzafa es un barrio antiguo que se fue poniendo de moda y hoy es la zona hip por excelencia. Su epicentro es el Mercat de Russafa (se lo puede encontrar también como Ruzafa o Russafa), con sus coloridas fachadas y más de 500 puestos. Aquí es territorio foodie, con lugares donde degustar manjares valencianos y españoles en general, así como la típica comida hipster que está de moda en diferentes partes del mundo, además de deliciosos platos de autor.

Ruzafa es también el lugar donde hacer compras en tiendas de diseño, buscar objetos originales y ropa vintage, así como tomar un trago en alguno de sus bares trendy.

El otro barrio que está marcando tendencia es Cabanyal (uno de los que otrora eran poblados marítimos), cuya arquitectura colorida y caótica –donde priman los azulejos– fue sirviendo de escenografía para transformarse en un lugar tan visitable como divertido. Hoy ofrece tiendas, restaurantes y lugares donde disfrutar del arte. En una antigua nave industrial se encuentra la Fábrica de Hielo, un espacio cultural en el que se pueden disfrutar espectáculos, tragos y comida. Diversión urbana que se traslada a la costa.
Valencia Paella

Comida. En toda España se puede comer muy bien, pero quien pasa por Valencia está prácticamente obligado a probar la paella valenciana.
Valencia

Lonja de la Seda. También llamada Lonja de los Mercaderes, está en el centro histórico de la ciudad y es una de sus mejores muestras de arquitectura gótica.