Vázquez encontró en Miranda un aliado para mejorar su vínculo con el Frente

El mandatario tiene una relación fluida con el presidente de la coalición
La comunicación y coordinación entre el gobierno y el Frente Amplio tuvo una mejora cualitativa desde que Javier Miranda llegó a la presidencia de la coalición de izquierda.

El primer año y medio de relación entre el Ejecutivo y el partido de gobierno –en el que hubo un secretariado al mando– se caracterizó por desencuentros que erosionaron la posibilidad de mantener una armonía que favoreciera al gobierno del presidente Tabaré Vázquez.

En momentos clave para el Ejecutivo, como durante la Rendición de Cuentas 2016, varios sectores de la izquierda redoblaron sus reclamos ante Vázquez y se hicieron sentir públicamente más que los de la oposición.

Sin embargo, con la llegada de Miranda a la presidencia del Frente Amplio, Vázquez encontró un aliado para canalizar asuntos que en la coyuntura anterior complicaron el vínculo entre las partes.

Prueba de ese acercamiento son las comunicaciones directas que los dos presidentes mantienen con fluidez en la que abordan diferentes temas de importancia para el gobierno, dijo una fuente del Ejecutivo a El Observador.

Si bien esta dinámica no es inédita –durante su primera administración, Vázquez tenía contacto con la presidencia del Frente Amplio a través de su ministro Jorge Brovetto–, lo que sí marca es un segundo momento en la relación entre la fuerza política y el gobierno en el segundo mandato de Vázquez. Hasta ahora quien solía trasladar el mensaje de Presidencia e intercambiar con la coalición de izquierda era el prosecretario de Presidencia, Juan Andrés Roballo. En pocas ocasiones se dio una reunión directa entre el presidente y el Frente Amplio.

Uno de esos momentos fue, justamente, durante la Rendición de Cuentas 2016 cuando Vázquez recibió a una amplia representación en la residencia presidencial de Suárez y Reyes. En ese encuentro, el presidente procuró llegar a un acuerdo para que el FA cerrara filas detrás del gobierno y el proyecto de ley del Ejecutivo tuviera un amable paso por las dos cámaras parlamentarias.

Sin embargo, las expresiones de conformidad y unidad que se exhibieron públicamente después de esa reunión quedaron en el olvido cuando varios sectores de la izquierda empezaron a presionar para que el gobierno le adjudicara más recursos a la educación.

Los primeros días de marzo, en el preámbulo de un nueva discusión presupuestaria, el presidente se volvió a reunir con la fuerza política en Suárez y Reyes. En esta ocasión no lo hizo con una amplia delegación sino que tuvo un encuentro bilateral con Miranda. En la reunión, el presidente del Frente Amplio le entregó un documento demasiado general que marcaba las prioridades de la fuerza política para encarar la discusión de la Rendición de Cuentas.

"El Frente Amplio es consciente de la necesidad de mantener los equilibrios macroeconómicos, los que, si no fueran controlados, seguramente repercutirán negativamente en la calidad de vida de la población y, en particular, afectarían desfavorablemente a las personas de menores recursos y a los trabajadores", leyó Vázquez ese día del documento que le había sido entregado.

Se trataba de una idea que el ministro de Economía, Danilo Astori, había reiterado en las semanas anteriores a ese encuentro. Antes de que el debate desbordara los vasos comunicantes entre gobierno y partido, Vázquez y Miranda compraron tiempo para que el Ejecutivo prepare el proyecto sin fuego cruzado. Fue un asunto que manejaron entre ellos y que lograron que tomara el camino que deseaban, dijo otra fuente oficial consultada por El Observador.

Tener un interlocutor único y poder coordinar una estrategia de trabajo es un alivio para el presidente de la República, que ahora puede encontrar un poco más de paz en un frente que lo tuvo a maltraer durante la primera parte de su gobierno.
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