Vázquez llevó su gabinete a Paysandú y repartió palos

El presidente criticó los reclamos que llegan desde la oposición y el empresariado

Tres vasos de Requesón servidos con agua y un micrófono esperaban en la noche del domingo sobre una mesa ubicada en un salón de la casa que tiene el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) en la ciudad de Paysandú. Hasta allí llegó el presidente Tabaré Vázquez para hablar con 30 colaboradores de los planes sociales locales y, al mismo tiempo, criticar a la oposición y al empresariado.

En su paso por el departamento litoraleño, Vázquez buscó ayer y el domingo reforzar el mensaje de que su gobierno tiene proximidad con la ciudadanía, y también se defendió de las críticas a su gestión. En una reunión sin protocolos el mandatario pasó factura a los dirigentes opositores y a las gremiales que en los dos primeros meses del año sumaron críticas a su gobierno.

En la tarde del domingo el presidente visitó a sanduceros desplazados por las inundaciones ocurridas a fines de 2015 en barrios de la capital departamental, y el lunes realizó un Consejo de Ministros en la localidad de Piedras Coloradas. Tanto en la recorrida como en la reunión del gabinete insistió en la necesidad de escuchar los reclamos de los vecinos.

"Yo esto no lo hago para que me voten, porque a mi ya no me van a votar más. Para gobernar hay que recorrer y hablar cara a cara con la gente", dijo Vázquez a El Observador tras recorrer un conjunto de 25 viviendas que vecinos del barrio Los Álamos de Paysandú autoconstruyen.

Críticas en la intimidad

Al empezar su intervención en el local del Mides, Vázquez tomó el único micrófono que estaba sobre la mesa pero al no escuchar audio hizo una pausa. "Es el micrófono de (la secretaría de Comunicación de la) Presidencia", le avisaron, que no estaba conectado a la amplificación del lugar y de inmediato empezó a hablar a viva voz. Un ambiente más íntimo de lo habitual para un discurso del presidente fue el elegido por el mandatario para salir al cruce de las críticas a su gestión.

"Cuando uno vive estas instancias y ve que por ahí hay muy poderosos, que han ganado mucho dinero, y viven de queja en queja, de llanto en llanto, y de reproche en reproche, dice: ¡Qué diferencia!", dijo Vázquez ante las personas que asisten a los beneficiarios de planes sociales, después de recorrer barrios que se habían inundado.

El mandatario insistió en que en momentos en que los recursos "no alcanzan" un gobierno debe tener "prioridades" y afirmó que la de su gobierno son "los más humildes".

Un minuto después, en la misma línea argumental, le cayó a la oposición. "Cuando desde el gobierno cosechamos tantos 'no' para muchas cosas que queremos hacer, muchos de ellos que dicen que no, no dijeron que no a la baja de la edad de imputabilidad. Dijeron 'si'. Ahí sí pudieron decir que si", dijo.

Y además cuestionó el apoyo brindado al gobierno desde la oposición. "Cuando muchas veces llamamos para trabajar coordinadamente, solidariamente, muchas veces no encontramos los caminos", agregó.

Además Vázquez también se puso firme ante el sindicato de trabajadores de ANCAP, que reclama la puesta en marcha de un horno en la planta cementera de Paysandú. Durante la sesión de ayer del Consejo de Ministros el presidente reiteró, como lo había hecho el 1° de febrero en el departamento de Artigas, que "la verdad de la situación" no la marcan los políticos, ni los medios, ni la describen "los politólogos detrás de escritorios sin conocer la profunda realidad". El mandatario aseguró que "la realidad" es el "cara a cara" con la gente.

En Piedras Coloradas Vázquez le marcó la cancha al sindicato del ente, que tenía previsto realizarle reclamos durante la reunión del Consejo de Ministros. El presidente había advertido al iniciar el encuentro que las organizaciones sociales tuvieron el domingo su oportunidad de tener entrevistas con los ministros y que la reunión del gabinete era para escuchar reclamos de vecinos.

Cuando el sindicalista montevideano Gerardo Rodríguez tomó el micrófono y se presentó como integrante de la Federación ANCAP (Fancap) que había defendido las empresas públicas del "neoliberalismo", Vázquez lo cortó a menos de un minuto de haber empezado.

"Creo que al principio de la reunión yo expresé que era para con los vecinos. Que con las organizaciones no gubernamentales hubo reuniones en el día de ayer así que agradeciendo mucho su participación le pediría que diera lugar a otra persona", le dijo el presidente.

Cinco minutos después pidió el micrófono otro trabajador de Fancap, que dijo vivir en Paysandú, y le consultó qué posición tenía el gobierno sobre la obra del horno tres para la cementera montada en Paysandú.

"El gobierno está dispuesto a hablar con todos los sindicatos cuando corresponde y como corresponde. Hoy estamos hablando con los vecinos", insistió el presidente y dio por terminada la participación sindical.


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