Vázquez se distancia de los populismos frente a empresarios

El presidente buscó diferenciarse de otros gobiernos de la región

Los empresarios paulistas que escucharon el lunes al presidente Tabaré Vázquez en el hotel Grand Hyatt aplaudieron en dos o tres momentos antes de que el mandatario terminara de hablar. Una de esas instancias elegidas por los hombres de negocios para interrumpir al presidente fue cuando Vázquez habló sobre su visión de lo que debe ser un gobierno de izquierda en la actualidad. "Hay que repartir mientras se crece, con políticas sociales serias, no con buenas intenciones solamente ni con populismo", dijo Vázquez.

Es la segunda vez que el presidente busca diferenciarse del populismo regional hablando para un grupo de poderosos empresarios extranjeros en los últimos dos meses.

El lunes 19 de setiembre, Vázquez tuvo una reunión privada en la American Society/Council of the Americas (AS/COA) en Nueva York, donde había viajado para participar de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Allí los empresarios invitados le consultaron al presidente cómo se posiciona Uruguay en virtud de los "gobiernos populistas" que están en la región, informó el semanario Búsqueda en su momento.

Vázquez dijo que Uruguay ofrece todas las garantías jurídicas, fiscales y democráticas para la inversión extranjera, ante una pregunta que comparaba el país con la situación de Venezuela, Bolivia, Ecuador y el gobierno de los Kirchner en Argentina.

Además, los empresarios querían saber cómo impactaba la situación de Venezuela en la región y si ese país debía ser expulsado del Mercosur. "Uruguay cumplió claramente y estrictamente las normas jurídicas y los protocolos del Mercosur. Eso les demuestra una de las fortalezas y garantías que ofrece nuestro país para invertir. Así actuamos", contestó el mandatario.

En el almuerzo del lunes en San Pablo, Vázquez volvió a trazar esa línea entre el modelo de la izquierda uruguaya y otros en la región. Ante la pregunta de uno de los empresarios, el mandatario desarrolló cuál es su visión de la izquierda. "Me considero un gobernante de izquierda", comenzó el presidente. Y agregó: "Si me preguntan cuál es la ecuación en la que me baso para plantear una concepción progresista, además de los valores y principios éticos a los que no podemos renunciar nunca: la transparencia, la honestidad, la solidaridad (...), la ecuación es crecimiento económico con justicia social, igual desarrollo humano. Si no hay crecimiento económico, ¿qué vamos a repartir? ¿Qué justicia social vamos a buscar?". Y concluyó: "Hay quien piensa que hay que crecer, dejar que la torta crezca, se derrame y repartir a quienes más lo necesitan. Nosotros creemos que hay que repartir mientras se crece, con políticas sociales serias, no con buenas intenciones solamente ni con populismo".

Acto seguido, pasó a contar el día que él, como intendente de Montevideo, recibió un consejo del papa Juan Pablo II en el Vaticano que quedaría grabado para siempre en su memoria. "El papa me dijo: 'Mire, intendente, un gobierno antes de ser de izquierda o de derecha, debe ser profundamente humano, debe conocer a su gente, cuáles son sus problemas (...) el problema que vive cada día, para él, es el problema más importante del mundo pero para el mundo no es absolutamente nada. Pero un gobierno debe contemplar a todos sus ciudadanos. De derecha o de izquierda´".

El presidente insistió en que más allá del signo político que tenga el gobierno, lo importante es "manejar con honestidad los recursos públicos". En efecto, les dijo a los empresarios que en Uruguay no tendrán que dar coimas para tener éxito comercial.

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