Vázquez y la estrategia del silencio

El gobierno busca el consenso para evitar ruido en la Rendición de Cuentas
Idear. Discutir. Consolidar. Y después recién abrir la cancha. Así trabaja el presidente Tabaré Vázquez cuando tiene que definir temas tan cruciales como polémicos. Las instancias de Presupuesto, Rendición de Cuentas o leyes sensibles como la reforma de la Caja Militar siguen esta lógica que constituye un patrón de conducta en el quehacer presidencial.

Por eso cada uno de los ministros que El Observador consultó en los últimos días acerca de la reunión a la que el presidente los convocó el sábado 28 y domingo 29 en Anchorena contestaron con las mismas cinco palabras: "la orden es no hablar", lo cual resulta indicativo que la Rendición de Cuentas con alcance presupuestal aún está en las fases de discusión y consulta.

Este año será la primera vez en dos períodos y medio que el Frente Amplio enfrente una instancia de estas características sin la mayoría parlamentaria en la Cámara de Diputados, que constituye un desafío extra para la coalición de izquierda. Y por eso es especialmente importante para el Ejecutivo que la discusión que se inicia camino a la Rendición de Cuentas no genere ruido.

En ese sentido, para el presidente es fundamental construir el consenso desde su gabinete. Por eso es que, además de comunicarles su convicción de que será un buen año para su administración, en Anchorena también les pidió reserva de todo cuanto fuera discutido.

Vázquez valora tanto la lealtad y el cumplimiento como el silencio. En el pasado, algunos integrantes de su gabinete se ganaron una reprimenda por violar el pacto de silencio que les había solicitado.
El silencio es una estrategia que maneja expectativas y juega sobre lo no dicho. Medir cuándo y cómo hablar es un cálculo que, para el mandatario, no es azaroso ni una cosa dada.

En este caso particular busca de manera deliberada evitar "discutir a través de los medios" para que los diferentes actores no asuman posiciones antes que los temas sean planteados. Pero esa estrategia no siempre da los resultados esperados. Durante la discusión de la última Rendición de Cuentas, el presidente procuró que la discusión con el Frente Amplio se mantuviera por lo bajo. Sin embargo, los desacuerdos se amplificaron y la tensión se mantuvo hasta último momento cuando algunos grupos de la coalición de izquierda amenazaban con no votar si no se destinaban más recursos para la educación.

Pero más que una estrategia, el silencio es una filosofía. Para algunos colectivos que le dan un espacio importante a la simbología, el silencio es una virtud y la palabra una responsabilidad que se gana a fuerza de méritos. Los procesos de iniciación tienen, en algunos grupos, la idea fundamental que antes de producir es necesario saber escuchar.

El gobierno dejó atrás dos años que se hicieron cuesta arriba y apuesta a empezar a capitalizar logros para el 2017, entre ellos allanar el camino para la instalación de la segunda planta de UPM en el país.
El Ejecutivo tiene la convicción de que el país podrá despegar para dejar atrás las dificultades de los dos primeros años de la administración.

Sin embargo, persiste un pedido cauteloso: "equilibrio" y "prudencia" son las dos palabras que aparecieron escritas en un comunicado de Presidencia, luego de la reunión del gabinete en Anocherna. La otra palabra que, como siempre, se hizo presente por omisión fue "silencio".

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